En los últimos años, el aguacate se ha convertido en un ingrediente básico en nuestros platos. Pero más allá de su popularidad, cada vez interesa más su papel dentro de la alimentación deportiva, especialmente en disciplinas como el running, donde la energía, la recuperación y la salud muscular son determinantes.
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Para entender mejor cómo puede integrarse en la rutina de un corredor, hablamos con la nutricionista Clara Álvarez, colaboradora de la Organización Mundial del Aguacate, que analiza sus beneficios y cuándo tiene más sentido incorporarlo.
Desde el punto de vista nutricional, el aguacate destaca por ser un alimento muy completo. Contiene grasas saludables, fibra, vitaminas como la E, K y C, además de minerales como el potasio y el magnesio.
Tal y como explica la experta, "las grasas monoinsaturadas son su nutriente estrella. Son grasas de alta calidad que tienen un impacto directo en la salud cardiovascular, la inflamación y el equilibrio hormonal".
Esto resulta especialmente relevante en el running, ya que el sistema cardiovascular y la respuesta inflamatoria condicionan tanto el rendimiento como la recuperación.
Además, "el aguacate aporta potasio, un mineral fundamental para la función muscular y el equilibrio de líquidos, dos factores clave cuando se corre, sobre todo en sesiones largas o con altas temperaturas".
A diferencia de otros alimentos más orientados al aporte rápido de energía, el aguacate juega otro papel dentro de la alimentación del corredor. "Es un alimento que contribuye a una mejor salud metabólica, digestiva y hormonal", señala Clara Álvarez.
Su contenido en fibra favorece la regulación digestiva, mientras que sus antioxidantes ayudan a controlar la inflamación. A esto se suma su capacidad para mejorar la absorción de vitaminas liposolubles como la A, D, E y K, algo relevante cuando la dieta incluye frutas y verduras ricas en estos nutrientes.
No existe una cantidad universal, ya que depende del conjunto de la dieta y de las necesidades de cada persona.
Según explica la nutricionista, "se puede consumir a diario sin problema", siempre teniendo en cuenta que es una fuente de grasa y que conviene equilibrarla con otras fuentes saludables.
La clave está en integrarlo dentro de una alimentación variada, sin desplazar otros alimentos que aportan nutrientes diferentes.
Este es uno de los puntos más importantes. Aunque es un alimento saludable, no siempre es la mejor opción justo antes de salir a correr.
"Al ser rico en grasa y en fibra, se digiere más lento y puede generar pesadez si se toma antes de entrenar, especialmente en deportes en los que haya impacto", explica Álvarez.
En el caso del running, donde el impacto es constante, esto puede traducirse en molestias digestivas.
Por eso, en comidas previas a una competición o entrenamiento intenso, recomienda priorizar hidratos de carbono y reducir la grasa.
Aun así, se puede incluir en pequeñas cantidades. "Una tostada de pan blanco con una capa fina de aguacate, pavo y fruta, o un bagel con aguacate y jamón cocido pueden ser opciones válidas".
Donde realmente se recomienda el aguacate es después del esfuerzo. Gracias a su perfil nutricional, ayuda a reponer nutrientes, apoyar la recuperación muscular y contribuir al equilibrio general del organismo tras el ejercicio.
Como propone la experta, una opción sencilla sería unas tostadas con aguacate, tomate y jamón cocido acompañadas de frutos rojos.
El auge del aguacate no es casual. Su perfil nutricional lo convierte en un alimento útil dentro de la dieta de un corredor, siempre que se utilice con criterio. No se trata de tomarlo en cualquier momento, sino de entender cuándo encaja mejor y con qué alimentos combinarlo.