Kate Winslet (50) revela el hábito que le ayuda a dormir tranquila: “No creas las cosas que dicen”


La actriz ha reflexionado sobre un comportamiento que la psicóloga Paula Orell califica como muy dañino y que daña nuestra autoestima.


Retrato de Kate Winslet con el pelo recogido y sonriendo
25 de marzo de 2026 a las 12:00 CET

Cada vez hay más entrevistas con famosas o publicaciones en redes sociales de personas conocidas que reflexionan sobre la vida, sobre nuestra personalidad, sus rutinas saludables, las relaciones... En esta ocasión, nos ha llamado la atención una conversación de la actriz Kate Winslet en el programa Happy Place, con la conductora del programa, Fearne Cotton

Kate Winslet en Windsor para el estreno del documental En busca de la armonía: la visión de un Rey© GTRES

La que fue protagonista junto a Leonardo DiCaprio de Titanic hablaba de una lección que le ha dado la madurez y que le ha devuelto la paz interior: no se puede complacer a todo el mundo. 

"No se pueden controlar o dictar las opiniones y actitudes de otras personas. Lo único que puedes hacer es vivir lo mejor posible tu vida, ser una persona decente y vivir y hablar con integridad. Y entonces sabes que te puedes ir a dormir cada noche sabiendo que lo has hecho lo mejor posible ese día. Eso es todo. No puedes complacer a todo el mundo. Siempre habrá personas a las que no les guste tu pelo, tu cara o el sonido de tu voz. No creas las cosas que dicen", comentaba Kate Winslet a Cotton.

Esta necesidad de intentar quedar siempre bien y en cualquier circunstancia no nos hace ningún bien. Al contrario, puede dañar seriamente nuestra autoestima. Y es una reflexión que nos puede ayudar a vivir con más calma. 

Carlos III y Kate Winslet en la presentación del documental 'En busca de la armonía: la visión de un Rey'© GTRES

Por qué siempre queremos complacer a todos

Le preguntamos a la psicóloga Paula Orell (@paulaorellpsico) cuál es la razón de este comportamiento. Su respuesta no puede ser más tajante: "Por pura supervivencia". Y nos explica que las personas sienten, generalmente, la necesidad de agradar a los demás. "A veces, incluso por encima de sí mismas. Esto es debido a que, en algún momento de su vida, tuvieron que desarrollar esta habilidad para poder adaptarse a su entorno y sobrevivir", afirma. 

La experta en psicología continúa señalando que, por eso, a día de hoy siguen usando esta forma de relacionarse. "Continúan creyendo que así serán aceptadas, valoradas y queridas por su entorno y que, si no lo hacen, pasará todo lo contrario".

Esta forma de actuar sigue dándose, nos detalla, aunque una parte de ellas sepa que no es bueno o que no tiene por qué perder amistades. Sin embargo, "su parte más antigua, la más arraigada, cree que deben comportarse de esta manera para no perder los vínculos". 

Kate Winslet y su hijo Joe Anders estrenan Goodbye June en Londres el 3 de diciembre de 2025© Getty Images

Cómo afecta al bienestar emocional y a la autoestima 

También nos cuestionamos si esta forma de relacionarnos con los demás puede tener un impacto en nuestra personalidad y si afecta a nuestra salud mental y a la autoestima. "Las consecuencias son muchas y muy negativas", nos alerta la experta. Y es que vivir agradando a los demás hace que pongamos el foco hacia afuera, buscando qué necesitan otros para poder tenerlos contentos. 

"Esto desarrolla muchos recursos para ser camaleónicos y gustar a los demás, pero nos aleja de poner el foco en nosotros mismos; por tanto, nos olvidamos de tenernos en cuenta, lo cual impide que podamos cuidarnos", advierte Paula Orell. Y cuando no lo hacemos, automáticamente nuestra autoestima disminuye y aparece el malestar en forma de ansiedad o tristeza, por ejemplo. 

"Vivir por y para agradar a los demás es vivir mirando al otro, olvidándonos de mirarnos a nosotros mismos y este es uno de los mayores daños que podemos hacernos", afirma la psicóloga. 

Kate Winslet estreno vestido Lee© GTRES

Amabilidad no significa complacer a toda costa 

Otro de los aspectos que tenemos que tener en cuenta es que muchas veces se confunde la amabilidad con la complacencia. Paula Orell reflexiona sobre la diferencia: "si yo solo sé ser amable, sea quien sea la persona que tengo enfrente, me haya tratado como me haya tratado, me sienta como me sienta y sea cual sea el contexto, entonces estoy siendo esclava de mi complacencia". 

Y añade que esto quiere decir que "no se está actuando de una forma u otra (más amable o más distante) en función de las circunstancias, sino que, sean cuales sean estas, yo seré complaciente porque no sé ser de otra manera. Y cuando me estén tratando bien y yo me encuentre a gusto, genial; pero ¿qué pasa cuando, por ejemplo, sigo siendo complaciente con alguien que me está dañando?", se pregunta. 

La respuesta no es otra que el daño que nos infligimos. "Ser amable es algo maravilloso pero no conviene serlo siempre ni con todo el mundo. Elegir bien con quién, cuándo ser amables y cuándo mejor no serlo, no significa no ser amable, es de ser una persona que se respeta". 

Plano medio de Leonardo DiCaprio posando con Kate Winslet en la presentación de su película© Getty images

Cómo evitar complacer a todos y poner límites 

"El primer paso sería entender que las primeras veces que vamos a poner límites sentiremos culpa", afirma esta experta. Y es que si esperamos a poner un límite cuando nos aseguremos de que no vamos a sentir culpables, entonces no los pondremos jamás. Pero hay que recordar que "este remordimiento se va haciendo cada vez más pequeñito cuando vamos poniendo límites y nos vamos dando cuenta de que tampoco era para tanto". 

Y, aunque lo fuera, poner ese límite mereció la pena porque recuperaste algo muy grande: a ti.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.