El desempleo entre los mayores de 50 años se ha convertido, sin duda, en uno de los grandes retos del mercado laboral español. Es un hecho que, a medida que cumplimos años, es más complicado encontrar trabajo, y no son pocas las personas que llegan a esa etapa ya tardía de su vida laboral con serias dificultades para volver a trabajar. Los datos constatan que tampoco lo tienen fácil los más jóvenes, que buscan su primer trabajo.
Toca poner en marcha medidas para tratar de hacer frente a esta situación. Trabajando en esta línea, el Gobierno ha aprobado el reparto de una partida de 2.572 millones de euros entre las comunidades autónomas, destinados a impulsar las Políticas Activas de Empleo (PAE) a lo largo de este año 2026. Este dinero, procedente del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), se centrará sobre todo en mejorar las oportunidades laborales de jóvenes y de personas desempleadas mayores de 52 años, dos de los sectores de la población que tienen más complicado el acceso al mercado laboral.
Los jóvenes y los mayores de 52 años son los que tienen más complicado el acceso al mercado laboral
Tal y como explicó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros Elma Saiz, portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el objetivo de estas medidas es avanzar hacia un mercado laboral “más inclusivo, más estable y con más oportunidades”. También recordó que estas medidas se suman a otras reformas recientes, como la reforma laboral o las subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en la actualidad está fijado en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas, lo que equivale a 17.094 euros brutos anuales.
Adaptarse a los cambios del mercado laboral
Lo que está claro es que el mercado laboral está en una fase constante de cambios y toca adaptarse. Así lo justifica el Ejecutivo, que incide en que este refuerzo económico se ha realizado por los cambios que atraviesa el mercado de trabajo, entre los que destacan, sobre todo tres:
- Una población activa cada vez más envejecida.
- La digitalización acelerada de las empresas.
- El impacto creciente de la Inteligencia Artificial, que nadie duda ya de que ha llegado para quedarse.
En este contexto, 527 millones se destinarán específicamente a programas para menores de 30 años y para personas desempleadas de larga duración mayores de 52.
La importancia de la formación
La formación se convierte en un pilar fundamental del plan, teniendo en cuenta que es vital para mejorar las expectativas de los demandantes de empleo. Así, de los fondos aprobados, 1.424 millones financiarán cursos vinculados a certificados profesionales y acreditaciones oficiales. Otros 440,5 millones irán a diferentes modalidades formativas, y 633,6 millones a programas de formación en alternancia, que combinan aprendizaje y empleo remunerado. Además, se invertirán 73,5 millones en modernizar y digitalizar las oficinas públicas de empleo.
También se ha informado de otra de las novedades del modelo, que implica que casi un 29% de los fondos se repartirán según los resultados obtenidos por cada comunidad autónoma, medidos a través del Plan Anual de Fomento del Empleo Digno. Se evaluará, entre otros aspectos, la mejora de la empleabilidad, la atención a las personas desempleadas y el impacto real de las acciones formativas.
Con este sistema, el objetivo del Gobierno es reforzar la transparencia y la eficacia de las políticas de empleo, siguiendo las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales. Ahora, la propuesta deberá ser aprobada en la Conferencia Sectorial de Empleo y Asuntos Laborales, donde participan todas las comunidades autónomas.






