Pastora Vega vuelve a subirse a las tablas del teatro Infanta Isabel con la obra Género de Dudas, que ya estrenó el pasado puente de diciembre y que vuelve a Madrid el 25 de marzo. A sus 65 años, rodeada de una enorme familia, muy unida a sus hijos Ion y Daniel, de su unión con Imanol Arias, y camino de ser abuela por primera vez, la actriz nos habla de su etapa de serenidad y plenitud en un momento de su vida “bastante único”. “Siempre me he visualizado en pareja y rodeada de gente, porque es lo que he vivido desde muy pequeña. Y, por primera vez, estoy experimentando lo que es estar sola, en el mejor sentido de la palabra. Suele haber un significado negativo en todo lo relacionado con la soledad o lo solitario, pero no es así. Creo que es fundamental saber vivir y estar con uno mismo”.
Nunca antes Pastora, que lleva delante de las cámaras desde los 20 años, había vivido sola “porque me casé muy joven. La única vez que me he casado ha sido con mi primera pareja, Alberto Oliet y tenía 20 o 21 años. Y después han venido otras relaciones, una pareja, otra pareja, otra… Soy la mayor de cuatro hermanas y de casa de mis padres salí en pareja. Siempre ha sido así: en pareja, en familia, con niños... No sé qué es irte a estudiar fuera, compartir piso con amigos o estar sola. Así que estoy viviendo una soltería como de jovencita, pero ya con años y disfrutando mucho en ese sentido. Me estoy dando cuenta de la libertad que supone esto, de poder ser por fin dueña de mi tiempo; porque me he pasado la vida siendo dueña de mí, sí, pero muy pendiente de los demás".
Casi está siendo como un redescubrimiento de ti misma.
Pues sí. Y además de descubrir cómo me gustaría vivir el amor desde otro lugar si vuelvo a enamorarme, que me encantaría. Porque cuando vas enlazando una historia con otra desde muy jovencita, también vas repitiendo el mismo patrón. Te das cuenta de que buscar la “media naranja”, a esa otra persona que te haga feliz, es en realidad una mentira. Es el amor romántico y está muy bien esa parte de coqueteo y la seducción, pero la felicidad nace de uno mismo. Eso de necesitar a alguien para sentirte completo y feliz creo que es una milonga que nos han vendido. Las relaciones, en general, ya son bastante difíciles como para que encima vayas a una pareja con esas expectativas.
Facetas
Quién diría que vas camino de los 66. ¿Cómo te cuidas? ¿Eres de las que se levanta a las cinco de la mañana a hacer deporte?
¿A las cinco de la mañana? ¡Ni de broma! Soy una “disciplinada caótica”. Es decir, me tomo en serio mi salud y mi estado físico, porque soy una persona muy responsable en general, pero sin caer en fundamentalismos. Tomo mis suplementos, hago gimnasia en casa o en el gimnasio, practico el ayuno intermitente, me cuido la piel con vitaminas, con Indiba…todo para estar lo mejor posible a mi edad. Me dejo asesorar y llevo años en manos del doctor Moisés Amselem. Tengo además la suerte de tener buena piel. Me cuido, pero no me esclavizo. No soy de las que tiene tres días fijos de Pilates y dos de baile por la tarde, porque, con mi trabajo, es difícil planificar. Voy improvisando, disciplinas caóticas, pero disciplina, al fin y al cabo -ríe-.
Pero una no está así de bien de la noche a la mañana, te has cuidado siempre…
Sí, siempre me he cuidado, pero lo que quiero decir es que tengo gente alrededor que no prueba el azúcar, que es vegana o hace meditación todos los días, son quizá más concienciadas y coherentes. Confieso que yo no. Pienso que esta vida también hay que disfrutarla. Si me he pasado tomando vinitos y cervezas, porque también al teatro viene mucha gente a verte, pues luego hago una cura y estoy 15 días que no pruebo el alcohol o no tomo nada dulce. Pero me voy organizando sobre la marcha, porque no puedo ser constante porque mi trabajo nunca es igual.
¿Cómo te organizas, por ejemplo, para el deporte?
Pues hay veces que monto el tenderete en mi salón y me paso una semana haciendo todos los días media hora de gimnasia, además de caminar, porque voy andando a todos lados. Pero si una semana estoy agotada, no me castigo. Antes me agobiaba mucho con eso y ahora me lo permito. Que hoy me da tiempo a hacer pesas, pues las hago, que mañana piernas y abdominales, pues vale, y pasado me voy andando hasta la Gran Vía.
Pues vas a ser una abuela en plena forma.
Espero que sí, porque ya me pilla mayor; como no esté en plena forma, ya me contarás. Mi madre fue abuela con 49 años, y ahora, cuando lo pienso, digo: “Pero si era una chiquilla”. En comparación, la gente está teniendo hijos muy tarde, primero porque quieren disfrutar y luego porque no se lo pueden permitir. Son padres a los treinta y tantos, así que es lógico que las abuelas seamos mayores. También es verdad que los 60 de ahora son diferentes, pero me tengo que cuidar por mí y por todos para seguir el ritmo un niño chico los próximos años de mi vida.
¿Qué le dirías a Pastora de los 20 que empezaba?
Yo creo que nada. Estoy bastante orgullosa de ella, fue muy valiente. Estudiaba Derecho cuando le surgió esta oportunidad y no se lo pensó dos veces. Cuando pasó el tren, me subí. Por entonces era mucho más lanzada, con la edad te vas volviendo más prudente.
¿Llegaste a terminar la carrera de Derecho?
Me queda una sola asignatura de cuarto, Derecho Administrativo II. No es que la haya suspendido, es que nunca me presenté. Aprobé todo quinto y dejé esa colgando; no se a cuál se correspondería hoy en día con la actualización de los planes de estudio. Mucha gente me dice que me ponga a terminarla, pero no me apetece.
De toda la gente que has conocido a lo largo de tu vida, que habrá sido mucha ¿quién te ha impresionado?
Siempre cuento cuando conocimos a Richard Gere y acabó en mi casa tomándose algo. En aquel tiempo me pareció un encanto. Fue algo mágico que pasó una noche sin que nadie lo esperara, una anécdota muy divertida. Por otro lado, a veces no valoras haber conocido a figuras como Lola Flores, porque, al haberlos vistos desde pequeña, te parece lo normal, casi como de la familia. Pero luego piensas: “Qué suerte he tenido de estar cerca de todos ellos”. Mi vínculo es más cercano con Lolita. Me he ido encontrando y he tenido la suerte de trabajar con gente maravillosa, amigos que quién iba a decir que acabarían formando parte de mi círculo del alma... la lista es interminable.
Hablando de familia numerosa, ¿cuántos sois en el chat familiar?
Solamente de papá y mamá, las cuatro hijas con sus parejas, más los hijos y los nietos, somos veintitantos. Pero es que luego están los Vega y los Aparicio; de ese chat me he salido porque es un no parar. Soy la mayor de todos los primos hermanos de un lado y de otro y somos unos treinta y pico. Los quiero muchísimo a todos y nos tratamos, aunque no por igual porque no te da la vida, pero hay conexión.














