Vida sana

Lo que debes tener en cuenta si usas pulsómetro para medir tu ritmo cardíaco

El uso del pulsómetro se ha extendido en el terreno deportivo pero, ¿qué es realmente lo que nos indica esta herramienta?, ¿la necesitamos? Los expertos responden

Por hola.com

Hacer cualquier tipo de actividad física es algo que conlleva una responsabilidad, más si hablamos de deporte. El autoentrenamiento puede conducir a errores y suele estar desajustado con respecto a las características del propio individuo, que cuenta con sus propios condicionantes como puede ser la edad, el grado de entrenamiento previo o condiciones asociadas de salud. Por ese motivo, cada día más personas se someten a pruebas de esfuerzo, acuden a un entrenador personal para guiar su rutina o se proveen de gadgets de todo tipo, como es el caso de los pulsómetros.

"La mayoría de personas no necesitan medir de forma sistemática sus pulsaciones y, si los valores no se cotejan con las obtenidas en pruebas más fiables (ergoespirometría), pueden infra o sobrevalorar los valores reales", advierte la Dra. Amelia Carro, una de las coordinadoras del Grupo de Trabajo de Cardiología del Deporte de la Sociedad Española de Cardiología (SEC); y añade: "la mayor utilidad de los pulsómetros está en personas a las que hacemos una prescripción de actividad física concreta, reproducible, y a la que vamos ajustando la prescripción según sus parámetros en test de esfuerzo repetido a lo largo del tiempo. Les indicamos unas frecuencias, siempre orientativas, que se van modificando a lo largo de su seguimiento y cambios en el rendimiento".

Una herramienta útil, pero hasta cierto punto

Para la Dra. Araceli Boraíta, también coordinadora de este grupo de trabajo de la SEC, el uso de los pulsómetros puede ser útil para "deportistas con cierto nivel que quieren hacer un entrenamiento muy ajustado a las diferentes cargas y quieren disponer de un registro pormenorizado de sus entrenamientos o para personas que nunca han hecho deporte y que no conocen sus sensaciones puede ser una herramienta muy útil para dosificar su esfuerzo y aprender a conocerse".

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"Sin embargo, monitorizar exclusivamente la frecuencia cardiaca en personas sanas no es necesario. Se pueden medir muchas cosas, desde el número de pisadas hasta el número de pestañeos. A los deportistas les encanta comparar, se hacen ideales y contrastan sus valores con los de otros deportistas. Pero de ahí a encontrar una utilidad real, hay gran margen. De forma general, los síntomas superan a los pulsómetros en cuanto a la capacidad de alertar de un peligro. No se puede permitir que el ritmo lo marque el dispositivo y no el cuerpo", alerta tajantemente.

Qué debemos tener en cuenta cuando medimos nuestro ritmo cardíaco

Los pulsómetros son dispositivos que nos aportan una cifra de pulsaciones/minuto, "un dato parcial para informar acerca de la intensidad del esfuerzo que se está desarrollando por su relación con ‘el gasto cardiaco’. Sus valores no deben tomarse como dogma de fe", explica la experta, que detallan tres matizaciones a tener en cuenta en este sentido:

  • Hay muchos otros condicionantes del gasto cardiaco no medidos que pueden modificar la intensidad sin reflejarse en los valores del pulsómetro: tensión arterial, volumen sanguíneo, cifras de hemoglobina, por ejemplo.
  • Existen muchas circunstancias que hacen aumentar o reducir el valor de la frecuencia cardiaca. Por ejemplo, en condiciones de deshidratación, calor, anemia, las pulsaciones pueden estar más elevadas; en bajas temperaturas, ciertos patrones de respiración, o incluso variaciones de la altitud, pueden reducirlas.
  • La medición que se hace es por interpretación de señales periféricas, que pueden estar interferidas por movimientos o no ser adecuadamente captadas. Hay deportistas que consultan porque dicen que durante la carrera su pulso es de más de 200; si les ponemos en la cinta de esfuerzo con una monitorización correcta (12 derivaciones y seguimiento en pantalla en tiempo real) y validamos las cifras del pulsómetro (colocado simultáneamente durante la prueba), se comprueba que, en ocasiones, hay errores importantes de medición.