Hay casas que se entienden de un vistazo y otras que se descubren poco a poco, como un paseo en el que cada puerta encierra una sorpresa. Esta villa de Milán pertenece al segundo grupo. En sus cerca de 500 m², el estudio Paolo Frello & Partners ha concebido la vivienda como una secuencia continua de espacios en la que los materiales y las proporciones dialogan entre sí, sin cortes bruscos. Grandes ventanales dejan que la luz natural lo inunde todo y acompañe a cada estancia a lo largo del día.
Y en ese paseo el arte tiene un papel protagonista. Obras de artistas italianos como Valerio Adami o Fausto Melotti conviven con piezas de diseño y con soluciones hechas a medida, como la gran librería curva del salón, iluminada desde dentro, que se ha convertido en el alma de la casa. El cristal, el latón y las superficies reflectantes multiplican la claridad y crean una atmósfera elegante, pero llena de vida. Así que, si te gustan las casas con carácter, en las que el arte y la luz forman parte de la arquitectura, este recorrido te va a encantar.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersRecibidor circular
La experiencia empieza nada más cruzar la puerta. El recibidor se resuelve con un volumen cilíndrico revestido de lamas de roble y pergamino retroiluminado, que marca la transición entre el jardín, el garaje y las zonas de estar. Cuando cae la tarde, la luz se filtra entre las lamas y convierte este paso en una especie de linterna.
Más que un simple distribuidor, es un elemento arquitectónico que ordena las circulaciones y define el tono de toda la casa. Una alfombra alargada en tono oscuro guía la mirada hacia el fondo, donde ya asoma la escalera, la siguiente gran protagonista. Un gesto que demuestra que la primera impresión cuenta y también se diseña.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersEscalera volada
Desde el recibidor arranca la escalera de interior principal, el elemento que vertebra el proyecto con un diseño escultural. Los peldaños de madera maciza se anclan directamente al muro estructural y parecen flotar, mientras que una barandilla de vidrio de suelo a techo prácticamente desaparece a la vista.
El resultado es una composición de enorme ligereza. La transparencia aporta profundidad y permite que las distintas plantas estén conectadas visualmente, y el ritmo de los peldaños añade dinamismo al conjunto. A sus pies, unas lámparas apoyadas en el suelo y una obra en blanco y negro completan una escena tan sencilla como sofisticada. Una escalera pensada para ser vista, no para esconderse en un rincón.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersSalón con vistas al jardín
El salón se diseña alrededor de una gran librería y de un sofá semicircular de Gallotti & Radice, tapizado en verde, que parece abrazar el espacio. Frente a él, una mesa de centro de cristal y una alfombra de pelo largo en gris crean un ambiente envolvente y acogedor. El sofá curvo invita a la conversación y convierte la zona de estar en un lugar de reunión para toda la familia.
Las amplias puertas correderas de vidrio conectan esta estancia con el jardín por un lado y con el comedor por otro, de modo que la luz natural recorre el interior y cambia su atmósfera según la hora. Las superficies reflectantes, la madera, el latón y el vidrio lacado componen una paleta de materiales en la que se cuida hasta el último acabado.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersLibrería curva
Es, sin duda, la pieza más espectacular de la casa. La estantería a medida recorre la pared de lado a lado, le da forma y organiza el espacio. Sus baldas, iluminadas desde el interior, acogen libros, fotografías y objetos decorativos, y la convierten en un reflejo de quienes viven en la casa.
En el centro, un panel oscuro integra la televisión, que queda perfectamente disimulada entre los estantes. Una solución tan práctica como elegante para quienes no quieren renunciar a la pantalla, pero tampoco que esta se convierta en la protagonista del salón. Además, su diseño curvo suaviza la geometría de la estancia y refuerza esa sensación de continuidad que impregna toda la vivienda.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersComedor tras el cristal
Unas puertas correderas de Lualdi, a modo de tabique de cristal, separan el salón del comedor sin aislarlo. Al otro lado, una mesa a medida con sobre de vidrio lacado en verde se rodea de las icónicas sillas Cab de Mario Bellini para Cassina, tapizadas en cuero en tono burdeos. Los estores claros tamizan la luz que entra desde el jardín y suavizan el conjunto.
Sobre la mesa, una lámpara de techo de Vibia dibuja una delicada composición. El mobiliario, aquí, forma parte de la propia arquitectura. Una estancia pensada para largas sobremesas, en la que cada pieza está elegida con mimo.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersEl arte, protagonista
Si hay algo que da alma a esta casa es su colección de arte italiano, que convive con la arquitectura con total naturalidad. En el comedor, un cuadro de Valerio Adami se lleva todas las miradas. Su aire pop contrasta con la sobriedad de los materiales y aporta un punto de color y desenfado a la estancia.
La luz hace el resto. Las esferas de la lámpara de techo crean un juego de reflejos sobre la superficie de vidrio verde de la mesa, donde la obra aparece como en un espejo. Obras de Fausto Melotti o Piero Dorazio, entre otros artistas, salpican el resto de la vivienda. Porque en esta villa el arte no es solo un elemento decorativo, sino que forma parte del recorrido.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersCocina en negro
Concebida como un volumen monolítico y compacto, la cocina en negro mate se combina con acero inoxidable. El frente de espejo multiplica la luz que entra por las ventanas y aporta profundidad a una estancia de líneas muy técnicas.
Una península con taburetes en la misma línea que las sillas del comedor crea una zona informal para desayunos y comidas rápidas. Es el mismo equilibrio entre precisión y refinamiento que define toda la casa. Las baldas abiertas, la campana de acero y las vistas al exterior completan una cocina pensada para el uso diario.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersAseo en blanco
Este aseo de cortesía apuesta por el color blanco y por las texturas. La pared, con un revestimiento en relieve, juega con la luz, mientras que un espejo de formas orgánicas y unas lámparas de globo suspendidas a distintas alturas aportan un toque artístico. Un lavabo sobre encimera, también en blanco, completa un espacio luminoso y sereno. Una prueba de que, con pocos elementos bien elegidos, incluso la estancia más pequeña puede tener mucho carácter.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersDormitorio principal
En la planta superior, la atmósfera cambia. Los armarios tapizados, los paneles de madera y las superficies continuas crean espacios privados cálidos y envolventes. En el dormitorio principal, el cabecero de madera de roble integra un hueco para libros y un punto de luz para leer.
El estudio ha trabajado aquí con la profundidad, con volúmenes muy medidos y con transiciones cuidadas entre materiales. El estampado gráfico del armario tapizado contrasta con la calidez de la madera y aporta dinamismo a la estancia. Todo invita al descanso, sin estridencias, con una paleta de tonos naturales que favorece la calma.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersBaño en tonos oscuros
El baño de la suite principal cambia por completo de registro. Un revestimiento metálico retroiluminado envuelve la pared y crea un juego de luces y sombras. Un lavabo oscuro de líneas rotundas y una grifería empotrada completan un espacio con mucha personalidad.
Esta apuesta, que se extiende al vidrio ahumado y al mármol oscuro de la suite, crea una atmósfera íntima y envolvente, casi de spa. Unas lámparas de globo suspendidas ponen el contrapunto luminoso. Un buen ejemplo de que los colores profundos, bien iluminados, también tienen cabida en el baño.
© Cortesía de Paolo Frello & PartnersEscalera de caracol
Si la escalera principal define el ritmo estructural de la casa, la segunda introduce un toque escultórico y dinámico. Completamente blanca, esta escalera de caracol sube desde el dormitorio de la hija hasta la buhardilla y se convierte en una auténtica pieza de diseño. Su forma, ligera y fluida, ocupa muy poco y se integra junto a los armarios sin restar metros.
Dos escaleras y dos lenguajes complementarios que se adaptan a las características de cada espacio. Un buen resumen de esta casa, en la que cada detalle, de la entrada a la buhardilla, es parte de un todo.




