Sigfrido Serra, interiorista: "Estamos empezando a cansarnos de esas casas en las que parece que nadie se sienta en el sofá, nadie cocina y nadie deja algo encima de la mesa"


Instagram nos inspira a decorar, pero también puede convertir nuestras casas en copias de las que vemos en pantalla. El interiorista Sigfrido Serra explica cómo escapar de las tendencias virales y conseguir una casa con personalidad


Sigfrido Serra© Sonia Sabnani
28 de octubre de 2026 a las 7:02 CET

Un sofá que se repite en cientos de publicaciones, una lámpara que se convierte en objeto de deseo o un color que de repente parece imprescindible. Las redes sociales han transformado nuestra manera de descubrir el interiorismo, pero también han multiplicado las referencias que influyen en nuestras decisiones. ¿Dónde termina la inspiración y empieza la imitación? ¿Cómo evitar que nuestra casa acabe pareciéndose a tantas otras? Hablamos con el interiorista y diseñador Sigfrido Serra para descubrir qué hemos ganado con Instagram y por qué, a la hora de diseñar una vivienda, conviene mirar más allá de la pantalla.

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Salón con sofás negros y obra de arte en la pared© Sonia Sabnani

¿Mayor acceso al diseño o ambientes calcados?

Instagram ha acercado el interiorismo a muchísimas personas. "Antes, para descubrir determinados proyectos, tenías que comprar revistas especializadas, viajar o visitar espacios. Ahora tenemos una biblioteca de referencias prácticamente infinita al alcance de la mano", explica Sigfrido.

El problema aparece cuando la inspiración se convierte en imitación. "A veces tengo la sensación de que estamos viendo la misma casa repetida en diferentes ciudades del mundo. Cambia el propietario, cambia la ubicación, pero aparecen los mismos sofás, las mismas lámparas y prácticamente la misma paleta cromática". 

Por eso reivindica el verdadero valor de la profesión. Un proyecto empieza antes de elegir un mueble: estudiando la arquitectura, la orientación, la entrada de luz, los materiales del entorno y, sobre todo, a quien va a habitar el espacio. 

Esa forma de entender el interiorismo se aprecia en este salón, diseñado por Sigfrido Serra para una joven familia con raíces europeas y colombianas, cuya manera de vivir, en palabras del interiorista, "combina la calma mediterránea con la vitalidad de Latinoamérica".

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Estantería con libros y cuadros© Desenio

El cansancio de las casas que parecen intocables

"Estamos empezando a cansarnos de esa perfección tan estudiada, de esas casas en las que parece que nadie se sienta en el sofá, nadie cocina y, desde luego, nadie deja algo encima de la mesa", observa Sigfrido.

Su reflexión pone el foco en una contradicción: algunas estancias resultan espectaculares en una fotografía, pero cuesta imaginar la vida cotidiana en ellas. Los libros que estamos leyendo, los objetos que guardamos por cariño o los muebles que nos acompañan desde hace años también forman parte de una vivienda.

"Una casa perfecta no es aquella en la que todo está colocado en su sitio, sino aquella en la que tú te sientes en tu sitio", resume el diseñador. La prioridad, por tanto, no debería ser mantener cada rincón impecable, sino conseguir que la casa responda a nuestra manera de vivir.

En este caso, en lugar de estanterías vacías con tres objetos de diseño perfectamente calculados, la pared está completamente cubierta por una importante colección de libros de diferentes colores y tamaños, además de diferentes objetos decorativos y láminas de Desenio apoyadas en el suelo.

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Lámpara de sobremesa de color burdeos

Decorar sin estar pendientes de la pantalla

Si Instagram desapareciera mañana, Sigfrido cree que nos escucharíamos mucho más a nosotros mismos. "Nos preocuparíamos menos por si ese color está de moda, por si una determinada mesa aparece en todas las publicaciones o por si nuestro salón se parece al de alguien que seguimos".

En su lugar, prestaríamos más atención a cómo nos hacen sentir los materiales, qué tonos nos gustan de verdad y cómo queremos utilizar cada estancia. También miraríamos el contexto: una vivienda en Valencia, con su luz mediterránea y su tradición material, no tiene por qué plantearse igual que una casa del norte de Europa.

¿Y él qué haría sin esta red social? "Seguiría diseñando exactamente con la misma filosofía. Eso sí, ¡tendría que buscar otro sitio donde guardar todas las referencias que me encantan!, bromea.

Eso no significa que tengamos que renunciar a las tendencias. Si el burdeos –ya sabes, color estrella de este otoño-invierno 2026– encaja contigo, ¿por qué no incorporarlo en pequeñas dosis? Una lámpara de diseño en ese tono, como esta, de la firma &Tradition, en Nedgis, será un contrapunto cromático perfecto.

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Salón decorado en azul y borgoña© Nacho Uribesalazar para Casa Decor

¿Cómo se reconoce un ambiente concebido solo para la cámara?

"Hay espacios diseñados alrededor de un único encuadre, de esa fotografía perfecta que luego veremos en Instagram. Pero ¿qué ocurre cuando giramos la cámara? ¿Qué pasa con el resto de la casa?", plantea Serra.

El interiorista reconoce la importancia de la composición fotográfica, especialmente en espacios efímeros como los que ha diseñado en Casa Decor –entre ellos, el salón que recreó para The Masie en la edición 2025–, pero recuerda que una imagen no siempre refleja cómo se utiliza una estancia. Una distribución espectacular en pantalla puede resultar poco práctica cuando toca cocinar, descansar o compartir tiempo con otras personas.

En sus proyectos, los colores intensos y las piezas protagonistas tienen cabida siempre que respondan a una intención. Para él, el mejor reconocimiento llega después de la sesión de fotos: que los propietarios sigan disfrutando de su casa y sientan que cada día les gusta más.

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Dormitorio con vigas vistas de madera© Ane Sierra

Lograr que una casa sea reflejo de sus dueños

Para Sigfrido, el punto de partida de un proyecto son las personas. Le interesa saber cómo viven, qué les emociona, dónde han viajado, qué recuerdos conservan y qué objetos tienen un significado especial.

Las referencias culturales, los vínculos familiares y las experiencias personales pueden convertirse en el hilo conductor de una propuesta decorativa. Son detalles que no se pueden copiar de Pinterest ni de Instagram, y que evitan que una estancia parezca una reproducción de otra.

También recomienda respetar la identidad arquitectónica del inmueble, desde su distribución hasta la luz y los materiales originales. "Me resulta mucho más interesante una casa que tiene algo que contar que una casa que simplemente tiene algo que enseñar", afirma. Como la vivienda a la que pertenece este dormitorio, un antiguo granero que Aurora Monasterio ha convertido en una casa cálida y acogedora. La interiorista decidió conservar las vigas de madera originales porque aportan autenticidad y carácter, además de mantener vivo el pasado rural de la construcción.

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Comedor ecléctico© Paola Ribeiro Interiores

Mezclar muebles antiguos y piezas contemporáneas

"Una de las cosas más aburridas que podemos hacer en interiorismo es conseguir que absolutamente todo combine", sostiene Sigfrido. Le gustan las piezas contemporáneas junto a muebles antiguos, los materiales aparentemente opuestos y las combinaciones cromáticas que, a primera vista, parecen arriesgadas. Con una condición: mezclar no equivale a prescindir de criterio, y detrás debe existir intención, sensibilidad y composición. 

Una idea que se aprecia en este comedor, proyecto de la arquitecta brasileña Paola Ribeiro. La mesa de mármol con base de varillas metálicas, de inspiración Platner, y el taburete Tulip de Eero Saarinen ponen la nota contemporánea, mientras que las sillas de ratán y caña tejida en tonos rojizos y el gran espejo con marco de cuerda trenzada aportan un aire colonial y artesanal. 

Sigfrido procede de una familia vinculada al mundo del mueble, de ahí su cariño por las piezas con historia: un mueble heredado puede tener mucho más valor emocional que uno de diseño recién adquirido. 

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Cocina abierta a un salón con sofá azul© Paloma Pacheco

La trampa de renovar el salón cada temporada

"Vivimos en una sociedad que invita constantemente a consumir y renovar, y las redes amplifican esa sensación de necesitar siempre algo nuevo. Una lámpara nos encanta; al día siguiente aparece otra; una semana más tarde, el color que nos fascinaba ya ha pasado de moda. Si hiciéramos caso a todo, habría que reformar el salón cada quince días", observa. 

Frente a ello defiende un interiorismo más consciente: materiales que envejezcan bien, muebles con sentido dentro del conjunto y decisiones que no dependan exclusivamente de una tendencia pasajera. Antes de comprar una pieza, conviene preguntarse si encaja con las dimensiones y el uso de la estancia y si seguiría gustándonos aunque dejara de aparecer en nuestras redes favoritas. "Una casa no debería tener fecha de caducidad estética. Debería evolucionar con nosotros", señala.

En este salón, diseñado por Sigfrido Serra, la base no caduca: parqué en espiga, molduras pintadas en el mismo blanco de la pared y una cocina de líneas minimalistas y depuradas. Sobre ella, piezas potentes, elegidas con criterio.

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Pared con textura© Caffe Latte

La imperfección también se ha convertido en tendencia

"Somos capaces de convertir absolutamente todo en una tendencia. ¡Incluso la imperfección!", apunta Serra, que recuerda cómo ciertos códigos del wabi-sabi –entre ellos, las paredes con textura, la madera natural, una paleta de tonos tierra y los detalles artesanales que vemos en este apartemento, decorado con piezas de Caffe Latte– también se han convertido en una fórmula estética. 

Ahora parece que, para conseguir un interior espontáneo, necesitamos una cerámica artesanal, un jarrón irregular, una silla vintage y un libro estratégicamente abierto sobre la mesa. La paradoja es evidente: cuando cada detalle está calculado para salir bien en una fotografía, la naturalidad pierde parte de su sentido.

Para el interiorista, la diferencia está en el motivo por el que elegimos cada objeto. Los acabados con textura, los materiales naturales y las piezas artesanales tienen sentido cuando guardan relación con el proyecto, no cuando se incorporan simplemente porque están de moda. "No se trata de hacer casas deliberadamente imperfectas. Se trata de permitir que sean vividas".

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Pared con papel pintado © Cole&Son

Encontrar nuestro estilo más allá de Instagram

El primer consejo de Sigfrido es observar la propia casa antes de guardar más fotografías. ¿Qué rincones disfrutamos más? ¿Qué colores nos hacen sentir cómodos? ¿Qué objetos conservamos por su valor sentimental? Responder a estas preguntas ayuda a distinguir las preferencias personales de las que adoptamos por repetición.

También anima a ampliar las fuentes de inspiración: la arquitectura de nuestra ciudad, la naturaleza, los viajes, el arte, la moda… Y recomienda no comprar piezas de manera aislada sin pensar antes en el conjunto. "A veces nos enamoramos de un sofá maravilloso, pero quizá ese sofá no tiene absolutamente nada que ver con nuestra casa. ¡Y no pasa nada! Podemos admirarlo sin necesidad de comprarlo", explica. 

Su consejo es perder el miedo al color, atreverse con las mezclas, con los papeles pintados –este pertenece a la colección Couture Carousel de Cole&Son, en Pepe Peñalver– y dejar de intentar gustar a todo el mundo.

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Salón con cocina de madera clara integrada© Germán Saiz

Cuestión de prioridades

¿Qué tendría en cuenta Sigfrido Serra si diseñara una vivienda al margen de las redes sociales? "Lo primero sería exactamente lo mismo que priorizo en todos mis proyectos: las personas y la arquitectura", responde el interiorista.

Antes de elegir muebles, estudiaría cómo se vive la casa, cómo entra la luz, qué vistas tiene y qué sensaciones se quieren conseguir. Entre sus imprescindibles están una iluminación cálida y bien planteada, texturas agradables al tacto, piezas de mobiliario con carácter, arte y recuerdos personales.

También reserva un lugar para algo que a veces olvidamos al decorar: el sentido del humor. Le gustan los elementos inesperados, aquellos que sorprenden, provocan una sonrisa o dan pie a una conversación. Si tuviera que elegir un mueble concreto, se quedaría con el sofá Togo de Michel Ducaroy para Ligne Roset, uno de sus favoritos, aunque aclara entre risas que no lo coloca en absolutamente todos sus proyectos. Aquí lo vemos en un ático reformado por el estudio de arquitectura Bruno Lavedan.