Los muebles con faldón ya no son cosa de abuelas: este detalle textil está más de moda que nunca en 2026


Lo que antes asociábamos al salón de nuestras abuelas hoy encuentra su sitio en interiores actuales. Los faldones recuperan protagonismo con nuevas telas, estampados y formas de vestir desde camas y sofás hasta mesas auxiliares y butacas


Sofá con tapicería y faldón a rayas© Jane Churchill
Actualizado 15 de octubre de 2026 a las 7:06 CEST

En decoración, las tendencias también tienen sus regresos estelares. Los muebles con faldón, que durante décadas asociamos a los salones clásicos y las casas de campo, vuelven a despertar el interés de interioristas y firmas de decoración. Su nueva popularidad está ligada al gusto por los tejidos naturales, los estampados y los interiores con más personalidad, frente a la uniformidad de los espacios excesivamente minimalistas.

Esta recuperación tiene mucho que ver con el "grandmillennial", una corriente que rescata elementos de la decoración tradicional y los combina con piezas actuales. Flores, rayas, volantes y tapicerías ornamentales recuperan protagonismo, pero con una diferencia: ya no hace falta recrear el salón de nuestros abuelos para incorporarlos.

Pero ¿qué son exactamente los "skirted furniture"? Son muebles cuya parte inferior se cubre con una tela que oculta las patas y la estructura. La tendencia abarca desde sofás, butacas y reposapiés hasta camas, bancos de comedor y mesas auxiliares. Incluso llega a la cocina, donde una cortina de tela puede sustituir las puertas de un mueble bajo el fregadero.

El tejido y la confección determinan su aspecto. Las rayas y los cuadros vichy evocan las casas de campo; las flores recuperan el gusto por el estilo cottage, y los linos neutros dan un aire más relajado. Los faldones rectos resultan discretos, los plisados dibujan una silueta ordenada y los fruncidos tienen más volumen. La idea no consiste en reproducir un interior antiguo, sino en recuperar este detalle y adaptarlo a la decoración actual.

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Cocina rústica con faldón bajo el fregadero© Marlborough tiles

Una cortina bajo el fregadero para una cocina de aire campestre

Colocar una barra y un faldón confeccionado a medida bajo el fregadero es una solución muy decorativa para ocultar los productos de limpieza y los utensilios sin recurrir a una puerta. Es una propuesta especialmente interesante si el presupuesto es ajustado o si se busca una cocina menos convencional. Además, cambiar la cortina resulta mucho más sencillo que sustituir los frentes de los armarios. En este caso, la tela de cuadros vichy en color beis refuerza el carácter rústico de la estancia, con azulejos artesanales de Marlborough Tiles en el frente de trabajo, vigas de madera y tuberías vistas de cobre. El conjunto recupera la estética de las casas de campo.

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Dormitorio con dos camas tapizadas© Danball

Una cama coordinada hasta el último detalle

La coordinación de cabecero y faldón es un recurso habitual en los dormitorios clásicos, donde la cama suele ser el centro de la decoración y así, con la base completamente cubierta, adquiere una apariencia más vestida. 

Para que el resultado no quede demasiado uniforme, elige la ropa de cama con un estampado diferente –en la misma gama cromática o en contraste, como más te guste– y reserva los motivos más llamativos para los cojines, tal y como se ha hecho en este caso, con muebles y textiles de la firma Oka. 

En una versión más actual, el mismo recurso encajaría con un cabecero sencillo, ropa de cama blanca y mesillas de diseño contemporáneo

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Cojines y faldón con tela de flores© Manuel Canovas

Flores para recuperar el encanto de las casas inglesas

El tapizado con estampado floral de este sofá –el lino Celestina, de la firma Manuel Canovas– se prolonga desde el asiento hasta el faldón, una solución que recuerda a las tapicerías chintz de las casas de campo británicas. El fruncido inferior refuerza su aire vintage y da continuidad al dibujo. 

Si el estampado tiene mucha fuerza, unos cojines lisos en alguno de sus colores serán suficientes para completar el asiento. No hace falta repetir las flores en las cortinas ni en las alfombras: el propio sofá ya tiene carácter.

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Butaca con faldón© Jane Churchill

Una butaca que apuesta por el color

Como ves, la gracia de un faldón no depende de los estampados. En este caso, la tela lisa en tono terracota –el modelo Petrus, de Jane Churchill–, con una caída larga y pliegues marcados, da personalidad a la pieza y convierte su base en un elemento decorativo.

Es una opción ideal para un tocador o un rincón de lectura. Al tratarse de un asiento individual, ofrece la posibilidad de jugar con un color intenso sin condicionar toda la decoración. Si te decides por el terracota, apunta: combina especialmente bien con maderas oscuras, paredes color hueso y detalles de latón.

Para integrarla en la estancia, puedes repetir el tono en un cojín o una pantalla de lámpara. Ese pequeño vínculo cromático basta para que el asiento no parezca una pieza aislada.

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Mesa de centro con faldón© Colefax and Fowler

¡Y la mesa camilla, también vuelve!

La mesa camilla recupera su sitio en la decoración pero con un aire renovado y sofisticado. Es un ejemplo de cómo el maximalismo y las formas fluidas están ganando terreno frente a las líneas minimalistas y desnudas. 

En la imagen, el estampado damasco Landor, de Colefax and Fowler, llega hasta el suelo, y va rematado con un fleco de pasamanería en la misma gama, que acentúa su carácter tradicional. 

Si prefieres un look más actual, que vaya con un salón contemporáneo, opta por una tela lisa de algodón o lino y combínala con un ribete o cordón fino, más discreto. 

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Mesa camilla con faldón doble© Colefax and Fowler

La técnica del "faldón doble"

En lugar de una tela única, aquí se han colocado dos faldones superpuestos. El superior es el damasco verde oliva Ruskin, con cuerpo y motivos orgánicos, y el inferior, la tela Frances Stripe, a rayas rojas y blancas; ambos, de Colefax and Fowler.

Esta fórmula encaja especialmente bien en interiores de inspiración inglesa, pero también en propuestas eclécticas que mezclan muebles antiguos y piezas actuales. Para que el resultado sea equilibrado, controla la intensidad de los colores y evitar que ambos estampados tengan la misma fuerza. 

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Salón clásico decorado en blanco y azul© Alrugaib Furniture

Pliegues en blanco

Dos sillones blancos con faldón fruncido y una mesa de centro tapizada, con su capitoné y su ribete en beis, ponen la nota clásica a este salón (decorado con muebles de la tienda on line Alrugaib Furniture), si bien el azul grisáceo del resto de tapicerías suaviza ese aire tradicional y contribuye a crear una atmósfera fresca, relajada y luminosa.

A la vista está que el faldón da volumen a los asientos y hace que destaquen incluso en una paleta de tonos neutros o pastel. Eso sí, si van a utilizarse a diario, ten en cuenta que el blanco exige algo más de cuidado. Elegir una tela desenfundable o una funda lavable facilitará la limpieza y ayudará a mantenerlas en buen estado.

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Sofá con tapicería a rayas blancas y amarillas© Holly Vaughan

Un sofá con faldón en el comedor

En este comedor, la interiorista Holly Vaughan decidió acompañar la mesa y las sillas con un sofá tapizado con faldón, en lugar del clásico banco de madera que solemos encontrar en este tipo de espacios.

Eligió una tela a rayas verticales en amarillo y blanco, que da un aire fresco y veraniego a la estancia. Si prefieres un look marinero, juega con azul y crudo, y si lo tuyo son los ambientes rústicos, los tonos tierra son una opción perfecta.

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Sofá y mesa de centro con tela a rayas y faldones© IKEA

Almacenaje discreto

En ocasiones, ante la escasez de zonas de almacenaje en casa, no queda más remedio que aprovechar el espacio que queda bajo el sofá o la mesa de centro para guardar cajas, juguetes, cables… Un faldón permite ocultarlos y mantener una apariencia más ordenada del salón. Una idea estupenda siempre que haya hueco suficiente y sea fácil retirar o levantar la tela.

El reposapiés EKTORP de IKEA cuenta con un asiento acolchado, que se levanta, y espacio para guardar mantas, revistas o libros. El faldón plisado y la tela de rayas a juego con el sofá hacen que, una vez cerrado, parezca un puf más.

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Sofá tapizado en terciopelo rojo y butaca de lino azul© George Smith

Mezclar volúmenes y texturas

Los asientos de este salón (ambos, de la firma George Smith) llevan dos faldones muy diferentes. El del sofá, más tradicional, tiene pliegues fruncidos que crean un efecto de volante alrededor de toda la base. Los tejidos más adecuados para este tipo de confección son el terciopelo de grosor medio, como el de la imagen, que mantiene el volumen y refleja la luz; el lino lavado, para una caída más natural o un algodón ligero, que permite definir mejor los pliegues.

En cambio el sillón lleva un faldón recto y liso, con aberturas en las esquinas para facilitar el movimiento de la tela. En este caso, para mantener esa caída limpia y evitar que el faldón se arrugue con facilidad, lo mejor es elegir tejidos con cuerpo, como el lino grueso, la lona de algodón o el jacquard. Las mezclas de lana o tweed también son una buena opción para un acabado de sastrería.

En cualquier caso, lo mejor es empezar por una sola pieza. Una butaca con faldón, una mesa auxiliar vestida con tela o un sofá que oculte las patas son suficientes para probar esta tendencia. Si el resto del mobiliario tiene líneas sencillas, el contraste quedará equilibrado y el resultado no parecerá sacado de otra época.