En una casa cada vez más alejada de las soluciones idénticas y del mobiliario elegido únicamente por catálogo, el tapizado artesanal y a medida recupera protagonismo en los proyectos de interiorismo. Y no solo por una cuestión estética. Poder adaptar un sofá, una butaca o un cabecero a un espacio concreto permite trabajar las proporciones, el confort, los materiales y hasta la forma en la que utilizamos cada pieza.
Débora Labarta, interiorista, fundadora de DL Interiorismo y CEO de Noble Creaciones (www.noblecreaciones.com), nos ayuda a entender por qué este oficio vuelve a hacerse imprescindible.
© Noble Creaciones¿Por qué vuelve el tapizado artesanal?
La explicación tiene mucho que ver con un cambio en la manera de decorar nuestras casas. Después de años de estandarización, vuelve a buscarse cierta singularidad: interiores que reflejen a quienes viven en ellos y que no parezcan construidos únicamente a partir de piezas reconocibles de un catálogo.
“El trabajo artesanal nos permite diseñar una pieza para un espacio concreto, adaptar proporciones, modificar medidas y trabajar cada detalle hasta conseguir exactamente lo que necesita el proyecto”, explica Débora Labarta.
A ello se suma una nueva valoración del oficio y del modo en que está hecha una pieza. Como señala la interiorista, cuando detrás existen buenos materiales y una buena ejecución, se percibe.
© Be Water HomeUna pieza que se adapta a la casa, y no al contrario
Esta es probablemente una de las mayores ventajas del mueble tapizado a medida. No se trata de encontrar un sofá que aproximadamente quepa en el salón, sino de decidir cómo debería ser ese sofá para responder al espacio y a las personas que van a utilizarlo. “Buscan, sobre todo, que la pieza se adapte a ellos y no al revés”, señala Labarta.
Las dimensiones son solo el comienzo. Se puede estudiar qué profundidad resulta más cómoda, qué firmeza interesa, cómo resolver los brazos, qué tipo de respaldo funciona mejor o qué acabado tendrá una costura. También permite ajustar las proporciones a la arquitectura para evitar sofás excesivamente voluminosos o piezas demasiado pequeñas para la estancia. En la imagen, mobiliario de Be Water Home.
© Noble CreacionesEl sofá sigue siendo el gran protagonista
Entre todas las piezas que se encargan a medida, el sofá continúa ocupando un lugar privilegiado. Tiene sentido: suele ser uno de los muebles de mayor volumen del salón, condiciona su distribución y, además, soporta un uso diario intenso.
Por eso, elegirlo únicamente por su aspecto puede convertirse en un error. Su longitud debe relacionarse con las dimensiones de la estancia, pero también importan la profundidad del asiento, su firmeza, la altura del respaldo o la forma en que acostumbramos a sentarnos.
Junto a él, Débora Labarta señala otras piezas cada vez más presentes en proyectos a medida: butacas, cabeceros, bancos, sillas y diseños especiales planteados directamente por estudios de arquitectura e interiorismo. En la imagen, sofá tapizado en lino, de Noble Creaciones.
© GancedoEl tapizado debería pensarse antes de empezar a decorar
Aunque solemos asociar los tejidos con la última fase de un proyecto, las piezas tapizadas importantes deberían decidirse mucho antes. Especialmente el sofá. “No es simplemente un elemento que colocamos al final para decorar. Su tamaño y su posición afectan a la distribución, a las circulaciones e incluso a cómo se relacionan el resto de piezas entre sí”, explica la interiorista.
Eso no significa que sea necesario escoger inmediatamente el color exacto del tejido. Este puede definirse más adelante, cuando esté clara la paleta cromática y de materiales. Lo importante es prever desde el inicio el volumen, las proporciones y el lugar que ocuparán las piezas principales. En la imagen, textiles de la nueva colección Serenity de Gancedo.
© Noble CreacionesQué significa realmente que un mueble esté hecho a medida
En tapicería artesanal se puede intervenir prácticamente en todo: altura y profundidad del asiento, firmeza, rellenos, inclinación del respaldo, altura de los brazos, patas, costuras, remates y tejido. La fundadora de DL Interiorismo y CEO de Noble Creaciones hace una puntualización importante: “Personalizar no significa simplemente cambiar las medidas de un modelo existente. Una pieza realmente a medida se estudia en conjunto. Tiene que estar proporcionada, ser cómoda y estar bien construida”.
© Enric Clara BadrinasEl tejido perfecto no es solo el más bonito
Lino, lana, chenilla, terciopelo… El tejido puede transformar por completo el aspecto de un mueble, pero antes de enamorarse de un color o una textura conviene hacerse una pregunta mucho más práctica: ¿qué uso va a tener?
En una vivienda familiar hay que tener en cuenta si existen niños o mascotas, cuánto se utiliza el sofá y qué mantenimiento exige el material. La elección acertada está, por tanto, en encontrar el equilibrio entre belleza y prestaciones. Porque un tejido espectacular que envejezca mal en el contexto para el que se ha elegido acaba siendo una mala inversión. Decoración del hotel boutique Palacio de los Ángeles en Haro con interiorismo de Trenchs Studio.
© Javier Calleja RoviraMás textura y también más color
Si hablamos de tendencias, la textura se ha convertido en una de las grandes protagonistas del tapizado actual. “Tejidos que quizá a primera vista parecen sencillos, pero cuando te acercas tienen mucha riqueza y un tacto muy especial”, describe Débora. Entre los materiales que más se estántrabajando,o menciona lino, lana y chenilla, junto a tejidos de apariencia natural.
Y hay otro cambio interesante: vuelve el color. Los tonos neutros continúan teniendo mucho peso, pero ya no todo se resuelve en blanco, beige o piedra. Verdes, tejas, burdeos y azules profundos empiezan a incorporarse con mayor decisión. Bien utilizados, permiten convertir una butaca, un cabecero o un sofá en ese elemento que aporta personalidad sin necesidad de recargar el resto de la decoración. Dormitorio con elementos de la colección Pilsferrer Casa.
© Noble CreacionesLección práctica: ¿Cómo reconocer una buena tapicería?
Hay pistas visibles: una costura precisa, un vivo que sigue correctamente la silueta del mueble, un tejido bien tensado, encuentros limpios o unas proporciones equilibradas. Sin embargo, el verdadero examen comienza donde no vemos. “Una buena tapicería no se puede juzgar únicamente por lo que vemos”, advierte la interiorista. La estructura, la suspensión, la calidad y densidad de las espumas y los rellenos son fundamentales para que el mueble mantenga su confort y su forma con los años. Detalle de tapizado, por Noble Creaciones.
© El Corte InglésEl error más frecuente: decidir solo por estética
Una imagen inspiradora puede ser el punto de partida de una elección, pero no debería ser el final. Para Débora Labarta, uno de los errores más habituales consiste precisamente en escoger una pieza solo porque nos gusta visualmente. Ese sofá que funciona en una fotografía puede tener una profundidad incómoda para nosotros, unas dimensiones poco adecuadas para nuestro salón o una firmeza que no encaja con nuestra forma de sentarnos. Recibidor con banco tapizado, propuesta de la nueva colección de El Corte Inglés.
© LizzoMuebles hechos para durar
Hay una última razón que explica el renovado interés por la buena tapicería: su capacidad para permanecer. Una estructura de calidad no tiene por qué desecharse cuando el tejido se deteriora, cambia la decoración o simplemente nos cansamos de verlo. Se puede retapizar, sustituir rellenos y actualizar algunos elementos para darle una nueva vida.
“Durante un tiempo nos hemos acostumbrado demasiado a sustituir en lugar de conservar”, reflexiona Débora Labarta. Para ella, una buena pieza debería tener suficiente calidad como para que merezca la pena recuperarla cuando llegue el momento. Textiles de la firma Lizzo (en Pepe Peñalver).




