María de Ros, arquitecta, lanza una advertencia sobre las tendencias en casa: "No todas las viviendas necesitan una pared curva, un arco o una hornacina"


Arcos, paredes curvas, hornacinas o bancos de obra vuelven a aparecer en las reformas, pero esta vez no solo como recursos decorativos: se utilizan para hacer que cada casa responda mejor a su espacio y a quienes viven en ella


María de Ros arquitecta© María de Ros
8 de octubre de 2026 a las 7:01 CEST

Una pared curva que suaviza el paso entre dos estancias, una hornacina que aprovecha el grosor de un muro, un banco de obra que resuelve un rincón o una estantería integrada que evita incorporar un mueble más. Cada vez vemos más recursos que nacen de la propia arquitectura y que hacen que el espacio tenga algo que contar antes incluso de amueblarlo.

No es solo una cuestión estética. La arquitectura vuelve a ocupar un lugar central en la manera de proyectar una casa porque permite trabajar con sus proporciones, sus recorridos, sus vistas y unas necesidades concretas. Y eso abre una vía para conseguir interiores menos previsibles, más difíciles de reproducir y, sobre todo, más vinculados a la vivienda que tenemos delante.

La arquitecta María de Ros explica qué hay detrás de este interés por las formas construidas y cómo utilizar estas soluciones sin convertir la casa en un catálogo de tendencias.

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Baño blanco con encimera volada y pared curva© Daniel Loewe

La personalidad de una casa empieza antes de amueblarla

La primera razón de este regreso a los recursos arquitectónicos tiene que ver con una búsqueda de identidad. Para María de Ros, cada vez se valora más que una vivienda tenga personalidad propia y no dependa únicamente de los muebles o de la decoración para conseguirla.

Eso implica trabajar desde el principio con la estructura del espacio: sus proporciones, sus recorridos, la relación entre unas estancias y otras elementos que ya existan en la vivienda. Es el caso de este proyecto, donde la arquitecta mantuvo el techo original del espacio.

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Escalera de caracol curva© Doublespace

Frente a las casas que podrían estar en cualquier sitio

Existe cierto cansancio ante los interiores demasiado reconocibles. "Hay muebles, lámparas o materiales que vemos repetidos constantemente", explica la arquitecta. Pueden funcionar perfectamente, pero no son necesariamente los que consiguen que una casa sea especial.

Una escalera curva como la de este proyecto del estudio Reigo & Bauer puede convertirse en uno de esos rasgos que hacen reconocible una vivienda. Su forma no responde a una pieza que se haya elegido para completar la decoración, sino a una decisión tomada sobre el propio espacio.

"Lo que realmente diferencia una vivienda es cómo está planteado el espacio", señala María de Ros. Una apertura, una vista, una proporción o la manera de conectar dos zonas pueden tener mucho más peso que repetir los muebles que vemos una y otra vez.

En el estudio, por eso, las decisiones parten de la vivienda que tienen delante y de la forma de vivir de sus propietarios: "No nos interesa tanto añadir elementos porque estén de moda, sino encontrar aquellos que realmente tienen sentido en ese espacio".

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Arquitectura de formas curvas© Eugeni Pons

Mucho más que decorar

Entre las intervenciones que están recuperando protagonismo, las formas curvas son probablemente las más visibles. Pero su interés no está solo en que suavicen visualmente un interior. "Nos interesan especialmente aquellas soluciones que tienen una razón espacial además de estética", explica María de Ros. Es decir, primero debe existir una necesidad del espacio y después encontrar la forma que mejor la resuelva.

Una pared curva, por ejemplo, puede acompañar la circulación tal y como vemos en este proyecto de ÀBAG Studio, o conectar dos espacios sin separarlos de manera rígida.

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Salón con chimenea y estanterías de obra a los lados© Amador Toril para Casa Decor

Hornacinas y estanterías

Una de las ventajas más interesantes de trabajar arquitectónicamente los paramentos es que pueden asumir funciones que antes se resolvían colocando muebles.

Abrir una hornacina en la pared es una solución perfecta para crear un espacio de apoyo sin ocupar superficie útil. Lo mismo ocurre con estanterías integradas como las que diseñaron los interioristas de Devesa & Agenjo en el Espacio Leroy Merlin de la pasada edición de Casa Decor: el almacenamiento queda previsto dentro del propio proyecto. Dos propuestas que resultan especialmente útiles en viviendas pequeñas o en zonas donde cada centímetro cuenta. Pero también tiene una ventaja estética: al no depender de una pieza independiente, el conjunto se ve más limpio y coherente.

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Comedor de estilo mediterráneo con salida al jardín, mesa de madera, banco de obra, adornos techo, sillas de enea© Lupe Clemente Fotografia

Bancos de obra

Otro ejemplo muy claro es el banco a medida. Puede parecer una decisión puramente decorativa, pero María de Ros apunta precisamente a su capacidad para definir un uso y sacar partido a zonas que de otro modo podrían quedar desaprovechadas.

Un banco puede organizar un comedor –en este caso, un proyecto del estudio de interiorismo Trestrazos–, completar un rincón bajo una ventana o convertirse en una solución para una zona que no admite fácilmente un mueble convencional. Además, permite integrar distintas necesidades en una misma intervención.

La idea sirve para entender el cambio de enfoque: no se trata de incorporar un banco de obra porque sea tendencia, sino de preguntarse si ese rincón pide realmente una solución fija. Cuando la respuesta es sí, la arquitectura puede resolverla de una manera más eficaz que el mobiliario.

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Estantería en entrante de la pared© Daniel Loewe

Los rincones difíciles ya no tienen por qué esconderse

Las reformas plantean a menudo una realidad menos perfecta que la que aparece en las fotografías: pilares, irregularidades, encuentros complicados o rincones con proporciones poco convencionales.

En lugar de intentar hacer desaparecer esas condiciones, en el estudio de María de Ros prefieren incorporarlas al proyecto y utilizarlas para organizar mejor el espacio.

Es una estrategia especialmente interesante porque convierte una dificultad en una oportunidad. Y si no, fíjate en este retranqueo que el estudio de María Ros convirtió en una práctica estantería.

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Pared con bancos y estantería integrada© John Taylor

Más funcionalidad

Este planteamiento también explica por qué la arquitectura está recuperando terreno frente al mobiliario. Cuando una solución se incorpora desde el comienzo de una reforma, puede resolver varias necesidades simultáneamente. Un mismo elemento puede organizar la distribución, generar almacenamiento y definir un uso, justo lo que vemos en este piso de la inmobiliaria John Taylor: una pared que delimita el recibidor y acoge dos bancos y almacenaje.

Para María, cuando estas decisiones se toman desde el inicio, el resultado suele ser más coherente y el espacio funciona de una manera más natural. También se reduce la necesidad de ir completándolo posteriormente con muebles que quizá no terminan de encajar del todo.

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Banco de obra en pared de la ducha© Charlotte Jane

No todas las casas necesitan un arco

María advierte: "No todas las viviendas necesitan una pared curva, un arco o una hornacina. Si se incorporan únicamente porque aparecen constantemente en revistas y redes sociales, pueden perder su sentido"

La pregunta debería ser otra: ¿qué problema resuelve este elemento? ¿Mejora la distribución? ¿Corrige una proporción? ¿Aprovecha un rincón? ¿Integra una función? En este proyecto de Embrace Architects, la pared incorpora un asiento en la zona de la ducha que, además, sirve como superficie de apoyo para los productos de aseo. 

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Puerta de paso de suelo a techo© Elton Rocha

Pequeños cambios con mucho efecto

Tampoco es imprescindible emprender una gran transformación para conseguir un interior con mayor presencia arquitectónica. A veces una intervención aparentemente pequeña modifica por completo la percepción de una estancia.

María cita como ejemplos una apertura bien situada, una puerta ampliada hasta el techo –como hizo el equipo de Júlia Brunet con el acceso al dormitorio en este proyecto– o una pequeña modificación de una pared. Son actuaciones que pueden alterar las relaciones visuales entre espacios y hacer que una vivienda se perciba de otra manera sin necesidad de llenarla de recursos.

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Vano en forma de arco entre dormitorio y baño© Eugeni Pons

Una casa con carácter, pero también flexible

El objetivo no es construir una casa completamente rígida. De hecho, María defiende justo lo contrario: encontrar un equilibrio entre una arquitectura con suficiente presencia para dar carácter a la vivienda y un interior que pueda evolucionar.

"Intentamos reservar la arquitectura para aquellos elementos que realmente mejoran la distribución, las proporciones o el uso del espacio", explica María. El mobiliario queda entonces para aquello que interesa poder modificar con el tiempo. Es una distinción importante. 

La casa, en definitiva, no necesita estar completamente definida desde el primer día. La arquitectura puede establecer la estructura y el mobiliario permitir que la vida la vaya transformando. Quizá ahí esté la verdadera razón de este regreso a las formas construidas: no en llenar los interiores de arcos, curvas o hornacinas, sino en volver a pensar qué puede aportar el propio espacio antes de empezar a decorarlo.

En este dormitorio de ÀBAG Studio, el arco de entrada, la bóveda de ladrillo y el vano en arco que enmarca la bañera forman parte de la arquitectura. Textiles, mesitas e iluminación quedan libres para cambiar con el tiempo.