La vida de Rafa Nadal y Mery Perelló cambió para siempre el 8 de octubre de 2022, cuando vino al mundo su primer hijo, un niño muy esperado y deseado que llenó de felicidad a toda la familia y amigos. Después de 18 años de sólido noviazgo y tres de matrimonio, la pareja cumplía su mayor deseo: ser padres. El primogénito del laureado deportista llegó en la semana 37 de gestación en el Hospital Quirónsalud Palmaplanas de Palma, días después de que Mery Perelló tuviera que ingresar en la clínica para permanecer en observación y reposo. Afortunadamente, todo salió bien y, apenas unos días después, la feliz familia regresaba a casa para comenzar su nueva aventura de ser papás en medio de la vorágine de torneos, compromisos y viajes alrededor del mundo de la leyenda del tenis.
La revista ¡HOLA! publicó las primeras imágenes de Rafa Nadal con su hijo dando sus primeros pasos. Pudimos verle en su faceta más desconocida, la de padrazo, cuidando de su hijo, totalmente entregado y volcado con los juegos del pequeño Rafa. En una entrevista con Ana Pastor, el tenista habló sin reservas sobre su experiencia como padre y dejó claro su entusiasmo por los niños. "Soy una persona primero que le encantan los niños de toda la vida, que toda mi vida he tenido claro que quiero ser padre", afirmó el tenista, tras haber vivido su experiencia como padre. "Estoy enamorado de los niños: son espontáneos, inocentes...", señaló.
Cuatro años después, la experiencia no puede ser más reconfortante. Con Rafa Nadal ya retirado de las pistas, la pareja ha convertido la paternidad en su principal prioridad y disfruta viendo crecer a sus dos hijos. Meses después de anunciar su retirada, los felices papás de Rafa dieron la bienvenida a otro hijo, Miquel, que el pasado 7 de agosto cumplió su primer año de vida y se llama igual que su abuelo materno, un bonito homenaje al padre de Mery, quien falleció en 2023. En diversas entrevistas y en su docuserie para Netflix el deportista y ahora marqués de Llevant de Mallorca ha confesado que ahora se levanta temprano, acompaña a los niños, juega con ellos y trata de transmitirles su pasión por el deporte y el mar.
Con sus hijos le hemos podido ver disfrutando de las aguas del Mediterráneo a bordo de su fabuloso catamarán, el Great White. El ganador del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes ha comentado en varias ocasiones que a su hijo mayor le encantan todas las actividades acuáticas, y junto a él le hemos visto pescando en alta mar, como se aprecia en las imágenes exclusivas publicadas en ¡HOLA!.
El pequeño Rafa también ha podido seguirle en algunos de sus torneos, donde le hemos visto animando a su padre, siendo testigo de su despedida en las pistas, o incluso dando sus primeros raquetazos como un auténtico rey de las pistas.
En cuanto a si le gustaría que su hijo se dedicara al tenis, Nadal expresó con total sinceridad que no es lo que más desearía: "Preferiría que mi hijo practicara otro deporte. Me duele decir eso, por todo lo que me ha dado este deporte… Si quiere jugar al tenis, le apoyaría al cien por cien; para nada le vetaría, pero si juega a otro deporte, mejor".
Esa misma claridad la aplicó al hablar de su forma de ejercer la paternidad. Sobre si se considera un padre estricto, aseguró: "Creo que es muy fácil opinar. Se pueden dar lecciones de aquí hacia allí, pero cuando estás en ello, y es tu hijo, es diferente". Lo que sí tiene claro es que no desea ser un padre que lo justifica todo: “Lo que no me gustaría —no sé si voy a ser capaz— es ser el típico padre que siempre justifica todo lo que hacen sus hijos. Hagan el desastre que hagan. No: si has hecho algo mal, ¿por qué lo has hecho mal?”, afirmó.
Nadal insiste en que lo único que busca es ser un buen padre. No quiere que sus hijos, Rafa y Miquel, crezcan admirando al deportista: “No tengo un gran interés en que ellos sepan quién era su padre por haber jugado al tenis; supongo que con el tiempo ya lo sabrán. Pero no soy yo quien se lo va a contar. Yo quiero ser un padre normal y corriente e intentar esforzarme para ser un buen padre para mis hijos. Que les eduquemos de la manera correcta, que crezcan bien formados y que sientan que tienen un padre y una madre que les quieren, que están a su lado y que van a apoyarles en lo que necesiten. Lo demás ya llegará".
Ese deseo de normalidad es lo que tratan de transmitirle a sus hijos. Este 8 de octubre, el pequeño Rafa cumple cuatro años rodeado de su familia, lejos de los focos y de las pistas, pero muy cerca de esos padres "normales y corrientes" que tanto Rafal Nadal como Mery Perelló buscan ser para sus dos hijos.













