Rafa Nada ha compartido nuevos detalles de su esfera más familiar alejada de las pistas de tenis. El que ha sido uno de los mejores deportistas de todos los tiempos, se ha sincerado para el medio francés Gala, en una entrevista exclusiva publicada este jueves 29 de octubre. Después de su público español, es el francés el que también se puso a sus pies cuando aquel torbellino balear de camiseta sin mangas aterrizó en París en 2005, y año tras año se fue rindiendo a su grandeza deportiva. Los franceses comprendieron que no estaban ante un simple ganador, sino ante una fuerza de la naturaleza cuya épica y resiliencia representaban la mayor hazaña jamás presenciada en la tierra batida de París. Desde hace 4 años, Rafa juega su partido más importante: el de su paternidad.
"La vida cambia completamente cuando uno se convierte en padre"
Junto a Mery Perelló, con quien se casó en 2019, ha reorganizado por completo su día a día para poner a su familia en el centro de toda su vida. Sus dos pequeños, Rafael, nacido en otoño de 2022, y Miquel, en el verano de 2025, dictan ahora su agenda. La jornada arranca a las ocho de la mañana dejando al mayor en la escuela, antes de poner rumbo a su academia en Manacor para gestionar sus compromisos empresariales y reuniones de trabajo. Al regresar, procura blindar las tardes para estar con ellos, consciente de cómo sus pequeños han dado un vuelco absoluto a sus prioridades: "La vida cambia completamente cuando uno se convierte en padre", ha confesado. Aun así, sigue haciendo hueco para la actividad física: "Sigo practicando deporte, sobre todo golf. Juego con regularidad con un grupo de amigos y mis tíos", ha expresado el tenista español que se retiró oficialmente del tenis profesional en noviembre de 2024.
El mar: su otra gran pasión
Para Rafa hay otra pasión más allá del tenis, que ocupa un lugar importante en su vida: el mar. "Disfruto de mi isla, Mallorca, y me encanta salir a navegar", ha explicado ahora que tiene mucho más tiempo para disfrutar del lugar que le vio nacer. Sus palabras reflejan con claridad su profundo vínculo con este rincón del Mediterráneo, el escenario donde pasó su infancia y construyó su historia. Resulta inevitable asociar Mallorca a sus calas escondidas, sus aguas transparentes y esas increíbles playas de arena blanca. La joya del archipiélago balear sigue cautivando año tras año a millones de viajeros, cautivados por el contraste y la riqueza de sus entornos naturales y ahora Rafa disfruta como nunca antes de su increíble naturaleza.
Rafa ha dejado claro ahora que el eje central de su vida es su paternidad junto a su esposa, Mery Perelló. Con total naturalidad, Nadal ha relatado cómo su día a día está condicionado por los horarios escolares y familiares de sus dos pequeños, Rafael y Miquel. Lejos de la rigidez de los circuitos de la ATP, su prioridad absoluta consiste en estructurar la agenda en torno a ellos.
Desde que colgó la raqueta, Rafael Nadal disfruta de una vida en la que el tiempo en familia y los placeres sencillos han recuperado su lugar. Atrás quedaron las rutinas milimetradas por la alta competición, los viajes transoceánicos y la exigencia física implacable que marcaron dos décadas en la cima del deporte.
Instalado en la calma de su Mallorca natal, el ex número uno del mundo ha encontrado en la cotidianeidad de su hogar una serenidad esperada: compartir mañanas sin prisas con sus hijos, saborear las sobremesas familiares y redescubrir el Mediterráneo a su propio ritmo. Lejos del ruido de los estadios, Nadal ha cambiado la búsqueda constante de títulos por el privilegio de ver crecer de cerca a los suyos, demostrando que su mayor victoria actual reside en una rutina elegida y sin presiones.









