Salud

Dr. Eduardo Junco, pediatra, sobre los catarros en otoño: "Los síntomas suelen ser más llamativos y marcados en los niños que en los adultos"


El especialista indica por qué se dan más en esta época del año y cómo proteger el sistema respiratorio infantil


Dr. Eduardo Junco, pediatra© Dr. Eduardo Junco
28 de octubre de 2026 a las 17:28 CET

El catarro o resfriado es una enfermedad infecciosa aguda, leve, de origen vírico, estacional y autolimitada que afecta al aparato respiratorio a nivel de las vías aéreas superiores, altamente contagiosa, endémica, pero con un predominio de aparición en el otoño y el comienzo del invierno.

El frío y las infecciones respiratorias

Tradicionalmente se ha asociado el ambiente frío con los catarros, los resfriados, las bronquitis y las neumonías. Si bien es verdad que el frío afecta los mecanismos de defensa de las vías respiratorias de los niños (mucosas y cilios) y que la virulencia de los virus aumenta en tiempo frío, la causa del aumento de las infecciones respiratorias en otoño-invierno en nuestro entorno tiene su origen fundamentalmente en dos factores externos, a saber: el inicio de la escolaridad (colegios y guarderías), por el efecto reunión en organismos infantiles sin competencia inmunológica, y por el aumento de horas vividas en locales cerrados, con mala ventilación, hacinamiento, calefacciones y contaminación atmosférica.

Al no existir vacunas específicas para la gran cantidad de virus que dan lugar a estos procesos, la inmunidad del niño se va adquiriendo de forma natural y progresiva.

Dr. Eduardo Junco, pediatra

No debemos olvidar que los catarros y resfriados son enfermedades infecciosas y que, para padecerlas se necesita un contagio previo, con un paciente transmisor del agente infeccioso y otro paciente receptor.

Síntomas del catarro en niños

El periodo de incubación oscila entre 24 y 72 horas después del contagio y los síntomas suelen ser más llamativos y marcados en los niños que en los adultos:

  • Estornudos y picor nasal.
  • Dolor de cabeza.
  • Secreción nasal mucosa aumentada.
  • Febrícula.
  • Conjuntivitis.
  • Tos, picor faringeo, afonia.
  • Malestar general y cansancio.

Los síntomas, si no surgen complicaciones de sobreinfección bacteriana, duran de tres a siete días, son más prolongados en la infancia y pueden dejar secuelas de tos residual y aumento de la secreción nasal.

Niña costipada© Getty Images

Cómo reforzar la inmunidad de los niños en otoño

El sistema inmunológico se refuerza en el caso de los catarros. Con el paso del tiempo, el contacto con diferentes virus, la creación natural de las defensas a partir de los primeros años de vida, la toma de medicamentos o substancias estimulantes de los diferentes mecanismos de inmunidad, una alimentación sana con productos vegetales frescos y naturales y un régimen de vida activo, con ejercicio físico habitual.

Al no existir vacunas específicas para la gran cantidad de virus que dan lugar a estos procesos, la inmunidad del niño se va adquiriendo de forma natural y progresiva.

¿Cómo tratar los catarros en los niños?

Los catarros y resfriados no tienen un tratamiento específico curativo, pues para los virus que los provocan no existen medicamentos activos. El tratamiento consiste en tratar los síntomas, mejorar los mecanismos de defensa y reforzar la inmunidad. Y hay que tener en cuenta un aspecto importante: no es necesario el uso de antibióticos.

  • Paracetamol o Ibuprofeno: mejoran el estado general y controlan las molestias y la fiebre.
  • Descongestivos rinofaríngeos: reducen la congestión nasal y mejoran la ventilación.
  • Mesolíticos y expectorantes: en niños mal hidratados pueden ser de utilidad.
  • Vitaminas C y D: elevan la inmunidad y ayudan a prevenir complicaciones.

Consejos prácticos para prevenir los catarros y resfriados.

  • Prevención ambiental. El frío no es causante de enfermedad respiratoria. Evitar ambientes cargados, cerrados, mal ventilados con hacinamiento y calefacción excesiva. 
  • Evitar cambios bruscos de temperatura. El ambiente húmedo y las inhalaciones son beneficiosos.
  • Prevención conductual. Taparse la nariz al toser y estornudar. Es aconsejable lavado frecuente de manos y uso de pañuelos desechables. Darle de beber líquidos y agua en abundancia. Mantener al niño bien hidratado. El uso de mascarilla es una cortesía hacia los demás.
  • Vida al aire libre. La vida al aire libre es una buena forma de prevención.  En ambientes abiertos el contagio de las enfermedades respiratorias es menos frecuente que en ambientes cerrados. El ejercicio físico aeróbico mantiene el aparato respiratorio en mejores condiciones.
  • Alimentación. Una alimentación a base de alimentos frescos y naturales rica en verduras y, sobre todo, en frutas frescas, mejora el metabolismo del aparato respiratorio y aumenta la inmunidad.