El otoño ya ha encendido las copas de las hayas y ha empezado a cubrir el suelo de hojas doradas. Estamos en la Selva de Irati, uno de los paisajes más hermosos de Navarra. Entre abetos, que conservan su verde oscuro, troncos vestidos de musgo y nieblas que aparecen y desaparecen entre las montañas, este inmenso bosque de los Pirineos invita a caminar y caminar, siempre con calma, siguiendo el rumor del agua y el crujido de la hojarasca. Hay senderos que se adentran en su espesura, miradores desde los que contemplar el manto de árboles y pueblos donde alargar la escapada alrededor de una buena mesa. Para disfrutar de Irati en esta época del año, estos son los lugares que conviene descubrir y las rutas que merece la pena tener en cuenta.
CÓMO LLEGAR A LA SELVA
La Selva de Irati se extiende por los valles navarros de Salazar y Aezkoa, junto a la frontera francesa. Sus dos accesos principales se encuentran en Ochagavía, al este, y Orbaizeta, al oeste. Elegir uno u otro dependerá de las rutas que quieras hacer y de los rincones que desees visitar. La carretera que parte de Ochagavía regala buenas panorámicas del valle de Salazar antes de internarse en la montaña. Conviene hacer una parada también en este pueblo, uno de los más bonitos de Navarra, para ver sus casas de piedra, tejados inclinados y el puente sobre el río Anduña. En el acceso al espacio natural hay una zona habilitada para estacionar y una caseta de información donde se cobra una tasa (7 € por coche). Desde Orbaizeta, la entrada permite combinar el paseo por el bosque con la visita a las ruinas de su antigua fábrica de armas.
TRES RUTAS PARA DISFRUTAR DEL OTOÑO
La red de senderos permite elegir entre paseos de unas horas y excursiones más largas. La fauna añade más interés a las caminatas, porque entre las hayas, abetos, avellanos y fresnos viven zorros, jabalíes, corzos y ciervos, además de aves como el pico negro y el pico dorsiblanco. No siempre es fácil observarlos, pero caminar en silencio y prestar atención a los sonidos del bosque puede deparar alguna sorpresa.
Cascada de Cubos. Desde el aparcamiento de Casas de Irati, en el acceso de Ochagavía, un sendero sigue el curso del río Urbeltza hasta alcanzar este pequeño salto de agua escalonado. El paseo es sencillo y lleva unos 40 minutos, entre la ida y la vuelta. Quienes quieran alargarla pueden continuar por el sendero circular de Errekaidorra, de unos 10 kilómetros, que combina naturaleza e historia forestal.
El bosque de Zabaleta. Para una primera aproximación desde el acceso de Ochagavía, una de las opciones más recomendables es este recorrido de unos 9 kilómetros, que requiere alrededor de 3 horas. La ruta comienza cerca de la ermita de la Virgen de las Nieves y se interna en el bosque por la Senda de los Barranqueadores. El camino alterna subidas y bajadas entre hayas y abetos hasta el entorno de la Loma del Cuervo y el embalse de Irabia. Aunque caminar por esta zona es recomendable en cualquier época, los tonos dorados de las copas y la hojarasca en otoño convierten el paseo en una de las mejores formas de apreciar la riqueza del bosque.
El embalse de Irabia. Rodear el embalse es otra de las excursiones clásicas de Irati. El itinerario completo ronda los 18 kilómetros, por lo que conviene reservar buena parte del día y comprobar las condiciones del recorrido antes de salir. El agua aparece entre los árboles y refleja las laderas cubiertas de vegetación, ofreciendo una perspectiva diferente del paisaje otoñal.
El mirador de Zamariain. En el valle de Aezkoa, la ruta circular que parte de Garaioa conduce hasta uno de los rincones más fotografiados de la zona. Son unos 6,9 kilómetros y, al llegar, una gran roca que sobresale sobre el vacío parece la proa de un barco suspendida sobre el paisaje. Desde ella se contemplan el robledal de Betelu y el río Irati, enmarcados por las tonalidades otoñales de la vegetación.
MIRADORES Y OTROS RINCONES
Para contemplar la Selva de Irati desde otra perspectiva, merece la pena acercarse al Alto de Tapia, en Ochagavía; a Ariztokia, en Garralda, y a Pikatua, en la subida al puerto de Larrau. Desde estos puntos, las montañas y los valles cubiertos de árboles muestran toda la amplitud del paisaje.
En el entorno de Orbaizeta, una visita especialmente interesante es la Real Fábrica de Municiones, un conjunto industrial del siglo XVIII que recuerda la importancia de los recursos forestales de Irati. La madera de hayas y abetos se aprovechó durante siglos para distintos usos y llegó a despertar el interés de las marinas española y francesa por su calidad. Hoy, las construcciones en ruinas, rodeadas de vegetación, ofrecen un contrapunto histórico a las caminatas por el bosque.
La escapada también permite descubrir los pueblos de los valles de Salazar y Aezkoa, como Ezcároz, Jaurrieta e Izalzu, al este, o Aribe, Garaioa y Garralda, al oeste. Pequeños núcleos de arquitectura tradicional, rodeados de montañas y prados, donde detenerse a contemplar las casas de piedra y disfrutar de la gastronomía de los Pirineos navarros.
A unos 40 minutos en coche de Ochagavía, ya en el País Vasco francés, la pasarela de Holzarte es una de las excursiones más espectaculares de la zona. El puente colgante cruza las gargantas de Olhadubi a unos 150 metros de altura y se alcanza a pie desde el albergue de Logibar, en una caminata de unas dos horas entre ida y vuelta. El esfuerzo tiene recompensa, pues desde la pasarela, las paredes verticales del desfiladero y la profundidad de la garganta ofrecen una perspectiva impresionante de los Pirineos.
TEMPORADA DE SETAS
El otoño es también temporada de hongos en Irati, pero para llenar la cesta hay que tener en cuenta que la recolección está regulada y es necesario sacar un permiso, que puede ser diario o de temporada. En Salazar, tiene un precio de 8 € y permite recoger hasta 8 kilos por persona y día. Pero lo mejor es probarlas en la mesa de alguno de los restaurantes de la zona, junto a otros platos típicos del recetario pirenaico, como las migas de pastor y la carne de cordero a la brasa. Casa Sario (casasario.com/restaurante), en Jaurrieta, es una buena elección. En las Casas de Irati, junto al aparcamiento, hay una cafetería-restaurante para quedarse a comer sin salir del bosque.
DÓNDE ALOJARTE EN LA ZONA
Ochagavía es una buena base para alojarse en el entorno de Irati. Entre sus opciones de alojamiento está el Hotel Silken Puerta de Irati (hoteles-silken.com), en el centro del pueblo, y Auñamendi (hotelruralaunamendi.com), con 13 habitaciones espaciosas y restaurante. A 3 kilómetros se encuentra el Hotel Rural Besaro (besaro.es), con una zona ajardinada desde la que se adivina la majestuosidad del Pirineo.












