Ana Boyer y Fernando Verdasco han formado una preciosa familia numerosa. Fue el pasado 4 de mayo cuando nació su pequeña Mía, la única niña, que se unió con alegría a sus tres hermanos mayores: Miguel, de siete años, Mateo, de cinco, y Martín, de dos. A ellos les dedican la mayor parte de su tiempo, pero la hija de Isabel Preysler también está disfrutando al máximo de cada instante con su primera hija.
Las redes sociales de la empresaria se han convertido en el mejor escaparate de la felicidad que se respira en su hogar. "Me derrito", ha escrito Ana Boyer en su cuenta de Instagram junto a una entrañable imagen en la que se aprecian las diminutas piernitas y los pies de la pequeña. Un gesto cotidiano que demuestra hasta qué punto la benjamina de la casa tiene encandilada a su madre, justo cuando la bebé acaba de cumplir sus primeros cinco meses de vida.
La llegada de Mía no solo ha colmado de ilusión a los radiantes padres, sino que ha cambiado por completo el día a día de la casa. Tras la llegada de tres niños inquietos y juguetones, la presencia de la benjamina ha aportado una nueva dosis de dulzura. Tal y como explicaba la propia Ana Boyer, sus hijos mayores han acogido a su hermana con absoluta fascinación desde el primer instante en que la vieron. Lejos de sentir celos, Miguel, Mateo y Martín se han volcado en proteger a la recién nacida, acompañándola en sus paseos, buscándola a todas horas y regalándole todo tipo de muestras de cariño.
Ver la interacción entre los cuatro hermanos es, para Ana y Fernando, uno de los regalos más bonitos de esta nueva etapa familiar. Y es que, aunque los pequeños de la casa suelen ser de lo más activos y traviesos cuando juegan entre ellos, frente a la pequeña Mía muestran una delicadeza adorable. La niña ha pasado a ser, sin duda, la mimada de la casa, rodeada constantemente de cuidados y atenciones tanto por parte de sus padres como de sus entregados hermanos mayores.
A pesar del intenso ritmo que requiere el cuidado de cuatro niños de corta edad, el matrimonio sabe muy bien lo importante que es reservar momentos de intimidad para dos. La empresaria y el extenista se organizan a la perfección para disfrutar de escapadas y planes románticos en pareja, demostrando que la complicidad entre ellos sigue intacta tras años de relación y varios cambios de residencia.
Con el crecimiento de Mía, la familia Verdasco-Boyer consolida una etapa idílica en la que combinan sus compromisos profesionales con el disfrute de la maternidad y la paternidad en su estado más puro. Para Ana, ver crecer a su hija rodeada del cariño incondicional de sus tres caballeros protectores es un sueño hecho realidad. Una estampa familiar llena de ternura que, como demuestra esta última fotografía en sus redes, hace que a la hija de Isabel Preysler se le siga cayendo la baba día a día.
Con la llegada del nuevo curso escolar, lo previsible es que matrimonio reactive su dinámica habitual entre Madrid y Doha (Catar), donde tienen fijada su residencia principal. Una rutina llena de viajes, compromisos profesionales y crianza que afrontan con ilusión en esta nueva etapa. Termina así un verano único, el primero siendo una familia de seis, y después de haber disfrutado de un planazo inolvidable: unas vacaciones en las Maldivas.








