Podríamos decir que Sara Carbonero está en su prime. Después de caminar junto a Shakira en uno de sus conciertos celebrados en Madrid, la periodista ha regresado a la televisión de la mano de Cristina Pardo. Tras años alejada de la pequeña pantalla, Sara ha formado parte de La Mesa, el nuevo programa de Antena 3, y lo ha hecho con "nervios buenos". "Son nervios de tiempo sin sentarme en una mesa, nunca mejor dicho", comenzó diciendo. "Estoy muy contenta por volver a verte después de 20 años", añadió, recordando así que Cristina y ella coincidieron en el arranque de laSexta en 2006. "Este es el programa de mi vida. Espero que sea también el programa de tu vida, que te lo pases muy bien y que quieras venir a vernos muchas veces", aseguró Cristina. Sara, emocionada, respondió: "Me alegro mucho por ti. Te lo mereces todo y ojalá que sí, que repitamos pronto".
La periodista, de 42 años, compartió plató con Michel, Inma del Moral, David Summer y Máximo Huerta para hablar sobre sus ídolos de la adolescencia. Confesó que en su caso siempre había admirado a cantantes como Fito Cabrales o Alejandro Sanz, con quien mantiene una estrecha amistad. Además, recordó una anécdota con Antonio Vega que emocionó a todos sus compañeros. "Hubo un incendio en su casa, se salvaron algunas casos, y a través de una subasta llegó a mí la guitarra con la que compuso La chica de ayer, en La Malvarrosa, en Valencia, y la tengo como un auténtico tesoro", contó.
La sorpresa de Alejandro Sanz a Sara Carbonero
Al escuchar el nombre de Alejandro Sanz, Cristina detuvo el programa durante unos instantes para compartir con Sara el mensaje que el artista le había enviado, en el que le decía lo mucho que la quería. Tras ver el vídeo, Sara no pudo contener la emoción: "Estoy aguantando la lagrimita", exclamó. Más calmada, miró a cámara y se dirigió directamente al cantante: "Muchas gracias, Alejandro. Tú también sabes lo mucho que te quiero".
Sara aprovechó el momento para destacar lo "buena persona" que es el intérprete. "Hay un poema de Marwán que dice 'nunca conozcas a un artista', pero en algunos casos merece la pena", afirmó, dejando claro el cariño y la admiración que siente por Alejandro Sanz.
Su confesión sobre la fama
La conversación de La Mesa también giró entorno a la fama de los propios invitados y Sara compartió cómo vivió aquel momento en el que pasó de ser una presentadora más a convertirse en la mujer más observada del planeta. "Estaba ya presentando deportes, pero hubo un momento que fue el Mundial de Sudáfrica que lo cambió absolutamente todo. De ponerme una pulsera y que todo el mundo la comprara... Ahora, con perspectiva, fue, no difícil, pero sí muy drástico el cambio, fue de un día para otro", confesó.
"Si no eran los fans era la prensa... Yo tengo una foto de cuando existía una revista que te sacaba lo peor de lo peor echando gasolina al coche y en el momento que sacas la manguera, que cae un poquito de gasolina porque cae, tengo una foto como con un ¡arg! enorme.. Entonces hasta ese punto, no poder cometer ningún fallo", añadió sobre la presión que sentía en aquel momento.
Iker Casillas, un antes y un después en su popularidad
Sara reconoció que su entorno más cercano y alejado de los focos le ha preguntado alguna vez cómo son los "famosos" con los que ha coincidido. "A mí la vida me ha llevado a situaciones que jamás había imaginado, con Iker (Casillas) viví todo tipo de eventos, conocí al Rey y a la Reina, Felipe y Letizia, y sí, yo tengo a mis amigas de toda la vida, las mismas desde hace 40 años, y para ellas pues es... claro que me hacen alguna pregunta", afirmó.
Hablando del exportero del Real Madrid, padre de sus dos hijos, Martín y Lucas, Cristina le preguntó "dónde creía que terminaba la admiración y empezaba la invasión" porque consideraba que "la línea podía ser muy fina". "Si hablamos de los admiradores, yo no puedo contarte ninguna historia mala. Siempre he recibido y sigo recibiendo, a día de hoy, muchísimo cariño. Yo voy por la calle y me abrazan las mujeres. También es verdad que últimamente he pasado por baches de salud. La vida a veces se pone cuesta arriba... Para mí, la invasión comienza en el momento en que pierdes tu libertad, y eso no es por los fans, es por la prensa", sentenció.








