En verano, cuando las temperaturas se disparan y el calor y el ambiente seco son una constante, las plantas del jardín pueden sufrir mucho. La estación se convierte en un reto para la mayoría de las especies vegetales y también, como no podría ser de otra manera, para las praderas de césped. Para conseguir que no pierda ese aspecto saludable y fresco que te has esforzado por lograr durante todo el año, es importante saber cómo hay que cuidarlo ahora en verano. Aquí tienes algunas recomendaciones para conseguirlo y los errores más importantes que debes evitar.
© UnsplashEl verano: un reto para el césped
Son muchos los problemas que acechan el césped en verano, comenzando por el calor extremo y siguiendo por la radiación solar. Además, la escasez de humedad y el uso intensivo del jardín son factores que suelen complicar aún más la situación. Ante este panorama hostil para tu pradera, merece la pena tratar de averiguar cómo actuar para no echar a perder tu alfombra verde y natural.
Si antes de que llegue el verano has conseguido que tu césped esté en buen estado puedes estar más tranquilo, ya que una pradera de hierba sana es mucho más resistente. Será más capaz de soportar los rigores de la estación estival. Además, necesitará menos agua y, en caso de sufrir la sequía, se recuperará mejor. Por eso es tan importante comenzar en primavera a cuidar el césped, para dotarlo de fuerza de cara al verano.
© MaantaLas consecuencias del verano en el césped
De una situación tan adversa como la que impone la estación estival, con escasez de humedad y mucho sol y calor, el césped reduce su ritmo de crecimiento. Entra en modo ahorro como defensa ante la agresión. Trata de alargar sus reservas de energía y crece más despacio. También es posible que pierda su color verde intenso. Por otro lado, las raíces sufren. Necesitan humedad y oxígeno para desarrollarse. Si no lo consiguen, se ralentiza el crecimiento. Por eso el césped que tiene raíces cortas y pobres necesita más agua en la superficie.
© UnsplashLa zona geográfica importa
No todas las praderas son iguales y eso está determinado, en parte, por el clima de la zona en la que está el jardín. Los climas más exigentes para el césped en verano son los de la zona del Mediterráneo debido a las altas temperaturas, las escasas lluvias y la gran cantidad de horas de sol. Una de las estrategias para combatir esta situación es aumentar el riego, algo fundamental en esta zona geográfica.
En las zonas de clima continental los veranos son calurosos y hay un contraste de temperatura más marcado entre el día y la noche, algo que no le va nada bien al césped.
Por último, en las regiones de clima oceánico húmedo las temperaturas son más moderadas y la humedad mucho más alta, por lo que pueden producirse enfermedades provocadas por hongos. Es necesario estar atentos para actuar cuanto antes en caso de que aparezcan los síntomas.
© PixabayError 1: regar a diario pocos minutos
La estrategia más importante a la hora de cuidar y proteger el césped en verano es el riego. Regar correctamente es un factor esencial si quieres mantener el césped en buen estado durante estos meses. No solo hay que regarlo más sino que también es necesario regarlo mejor. De hecho, el primer error que se comete al cuidar el césped en la estación estival es regarlo a diario con poca cantidad de agua.
Lo correcto es regar el césped en profundidad, de una manera generosa, de forma que las raíces crezcan hacia abajo para buscar la humedad. De esta forma el césped será más resistente a la sequía que si únicamente lo riegas en la superficie, ya que las raíces no profundizan.
© UnsplashError 2: regar en las horas centrales del día
La segunda equivocación que solemos cometer a la hora de cuidar el césped en verano es regar cuando no se debe. Si quieres aprovechar mejor el agua no riegues tu pradera durante las horas centrales del día, ya que se evaporará en mayor medida antes de llegar a las raíces. Hazlo a primera hora de la mañana, antes de las 09:00 h. Es peor hacerlo por la tarde, ya que el césped queda húmedo y por la noche es más probable que aparezcan hongos.
En las zonas de clima Mediterráneo riega entre tres y cuatro veces a la semana. En las regiones de clima continental tendrás que hacerlo entre dos y tres veces por semana, mientras que en las zonas más húmedas con uno o dos riegos semanales será suficiente.
© UnsplashError 3: cortarlo muy bajo a ras de suelo
A la hora de cortar el césped también es probable que se cometan errores que lo perjudiquen. Uno de ellos es segarlo demasiado corto, ya que esto provoca que se debilite. Aunque en verano hay que seguir segando la pradera, es importante hacerlo a la altura adecuada. Córtalo un poco más alto que de costumbre, ya que así estará más protegido.
Una mayor altura en el césped protege la raíces del sol y del calor y contribuye a mantener a humedad. También consigue que salgan menos hierbajos y malas hierbas. A la hora de pasar el cortacésped procura que las cuchillas estén bien afiladas para evitar que las hojas se desgarren y queden con bordes irregulares.
© UnsplashError 4: abonar el césped con temperaturas muy altas
Durante el verano el césped crece más lentamente que el resto del año, y sigue necesitando nutrientes. Un buen abonado puede ayudarle a soportar mejor el estrés de la estación estival. Sin embargo, es importante saber cómo hacerlo: no abones con fertilizantes ricos en nitrógeno cuando las temperaturas suban de 30 °C, ya que este tipo de abonos estimulan el crecimiento rápido y el césped no podrá mantenerse en buen estado con las agresiones del verano.
Si el césped presenta un aspecto apagado lo mejor es utilizar un fertilizante específico que fortalezca la planta sin hacerle crecer demasiado rápido. Necesita más potasio para mejorar la resistencia frente a la sequía y el calor, y menos nitrógeno, para evitar que crezca en exceso. En cuanto al fósforo, lo mejor es elegir un abono con una cantidad moderada de este nutriente que favorezca el desarrollo de las raíces.
Un consejo: aplica el fertilizante con el suelo ligeramente húmedo, a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde.
© UnsplashError 5: ignorar las manchas amarillas o marrones
Si la hierba de tu pradera presenta manchas marrones o amarillas, ignorarlas será una gran equivocación. Lo primero que debes hacer es investigar la causa. ¿Qué es lo que las provoca? Puede deberse al estrés que provocan las altas temperaturas y la falta de agua, sobre todo cuando se producen olas de calor. También pueden ser quemaduras producidas por la radiación solar, algo que es frecuente si el corte es demasiado bajo. Segando el césped a una altura mayor y regando adecuadamente a primera hora de la mañana puedes evitar que a tu pradera le salgan este tipo de manchas.
© UnsplashError 6: no preocuparse de las malas hierbas
Uno de los problemas que puede sufrir el césped en verano es que proliferen las malas hierbas. Para tratar de evitar su aparición, hay ciertas cosas que podemos hacer. Si hay zonas debilitadas en tu pradera o algún hueco, será allí donde aparecerán las malas hierbas. Una manera de evitarlo es procurar que no queden zonas desnudas. Repara el césped en cuanto aparezcan calvas por el desgaste o las pisadas.
Otra forma de controlar la aparición de malas hierbas en la pradera es arrancarlas en cuanto las detectes. Revisa el jardín con frecuencia que acaba con ellas enseguida.




