Olivos, piedra local y vistas al mar Adriático: así recibe Villa Normanni nada más cruzar la verja. Aunque nació como una inversión, lo cierto es que este complejo vacacional en Puglia (Italia) terminó ganándose el corazón de Markéta Killi, del estudio checo Urban Interior, y de su marido. Y no nos extraña: pocas viviendas consiguen que cada rincón, dentro y fuera, invite a quedarse.
La parcela tiene 1,7 hectáreas y alberga unos 140 olivos, junto a robles, granados, perales e higueras. Fuera, el recorrido no tiene fin: terraza con chimenea, cocina exterior, rincones de descanso, caminos que invitan a perderse sin prisa... En esta casa de vacaciones, todo compone el escenario perfecto para una escapada, ya sea en pleno verano o en cualquier otra estación.
© Duotono FotografiaDos casas que comparten exterior
El complejo consta de dos volúmenes: la villa principal, de obra nueva, y una casita anexa, reformada a partir de una antigua construcción agrícola. La primera, de 124 m² útiles, con tres habitaciones con baño y una sala de estar central que conecta con el comedor y la cocina, está pensada para que los huéspedes tengan su propio espacio sin renunciar a la comodidad. La segunda, de 41 m² útiles, en cambio, funciona como un apartamento independiente, con sala de estar, cocina, dormitorio y baño propios.
Y aunque a simple vista podría parecer una construcción de toda la vida, lo cierto es que su aspecto rústico es fruto de una decisión deliberada: tanto la fachada como los interiores se pensaron para evocar ese carácter antiguo.
© Cosimo CalabreseIntegrada en el entorno
El lenguaje arquitectónico se inspira en el contexto local: un edificio de una sola planta, con fachada enlucida en blanco, que reúne los elementos más característicos de la región. Una escalera exterior conduce a una azotea transitable; la chimenea y los pilares recuperan formas tradicionales, y los muros de toba local se combinan con la protección solar de cañas y los suelos de piedra de Leccese.
Cada detalle evoca el espíritu del lugar e integra la construcción, de forma natural, en su entorno de olivar. La paleta de colores refuerza esa relación: los marcos de las ventanas, en un verde grisáceo, contrastan con las luminosas formas blancas de la fachada.
Alrededor de la piscina, además, hay una sorpresa: un jardín desértico. La idea se inspira en el cactus Opuntia ficus-indica —muy extendido en la zona, originario de México y conocido localmente como 'higuera de la India'—, que crece entre grava blanca y crea una atmósfera que evoca un paisaje desértico. Un contraste tan inesperado como acertado con el entorno de la piscina.
© Cosimo CalabreseCocina exterior para usar a diario
Si hay un rincón al aire libre que tenga cada vez más protagonismo, ese es la cocina de exterior. Un lugar que convierte el jardín o la terraza en otra estancia más de la vivienda. En Villa Normanni queda totalmente integrada en el entorno y aporta un plus de encanto.
Una pérgola de madera y cañas de bambú protege del sol y delimita la cocina de obra y la mesa de comedor, de azulejos —uno de los materiales que también veremos dentro de casa— y tan práctica como encantadora.
© Cosimo CalabreseZona de barbacoa
En un rincón apartado, encontramos un salón exterior con chimenea que también hace las veces de barbacoa. Un espacio exterior donde encontrar paz y disfrutar de un momento de tranquilidad, hacer un picnic para almorzar o sentarte al caer la tarde con la chimenea encendida.
Para adaptarse a sus distintos usos, la típica mesa de comedor se sustituye por sillones, dos sillas cómodas y una mesa auxiliar. Además, los muebles en color blanco se mimetizan con la barbacoa de obra y con la villa y la casita, reforzando ese estilo mediterráneo.
© Cosimo CalabreseSalón de exterior
El proyecto de Urban Interior difumina los límites entre el interior y el exterior, estableciendo una conexión fluida entre ambos. Los grandes ventanales plegables, que orientan la villa principal y la casita anexa hacia la piscina y el olivar, son los encargados de unificar los espacios de este complejo vacacional del sureste italiano.
Además, esta conexión se establece también desde el punto de vista de la sostenibilidad. Los paneles solares garantizan la producción de energía renovable, mientras que el agua se obtiene de un pozo de 200 m, perforado con este fin, y el agua de lluvia se recoge en una cisterna para su reutilización.
© Cosimo CalabreseEspacio único
Dentro de la villa principal, la zona social se organiza alrededor de un espacio único que alberga cocina con comedor y salón. Para mantener ese nexo con el exterior, el proyecto de Urban Interior apuesta por un diseño sobrio y recurre a materiales naturales.
Madera, lino, ratán y piedra ayudan a crear ambientes minimalistas cálidos, donde sin excesos ni elementos que desentonen se construyen atmósferas acogedoras que invitan a sentarse en el sofá o a disfrutar de un desayuno familiar.
© Cosimo CalabreseSalón con chimenea
La paleta cromática del salón se alía con el gris (del sofá o de los grandes ventanales) como el tono comodín, que mantiene la esencia minimalista del espacio, pero sin resultar frío. El uso de este y otros neutros permite, además, jugar con distintas texturas y crear una composición armoniosa.
El resultado de este juego de colores y texturas es un interior discreto pero cálido y confortable, donde se combinan piezas de mobiliario que se trajeron de la República Checa, complementadas con otras hechas a medida para Villa Normanni.
© Cosimo CalabreseCocina con comedor
La cocina con comedor resulta muy cómoda para el día a día. Los muebles de madera oscura crean un paño de pared lleno de estilo, que contrasta con la mesa de comedor y las sillas de madera clara. Una combinación que aligera el ambiente y realza la luminosidad.
Dos detalles que destacan: la grifería negra a juego con el horno y el microondas y los taburetes a ambos lados de la mesa, que brindan un asiento extra, pero no ocupan espacio.
© Cosimo CalabreseDormitorio con salida al jardín
Los azulejos cerámicos son uno de los materiales más usados en Villa Normanni. Sin embargo, no son solo un revestimiento en el baño, sino que también pueden ayudar a crear un cabecero de obra, como el de uno de los dormitorios de la villa principal, donde se pone en práctica otra tendencia en decoración de dormitorios: diseños altos de pared a pared.
Los colores verdes y rojos son también una declaración de intenciones: el color llamativo bien usado puede entrar en el dormitorio. A su vez, la ropa de cama de lino y los grandes ventanales en gris verdoso, con salida al jardín, completan un ambiente tranquilo, pero con personalidad.
© Cosimo CalabreseHabitación abovedada
Cada uno de los dormitorios de estas dos construcciones del sureste italiano es diferente y cuenta con su propia personalidad. Uno de ellos destila cierto aire monacal, reforzado por el techo abovedado y los colores neutros suaves. El cabecero de rejilla —todo un clásico de la decoración actual—, el banco de madera a los pies de la cama y la hornacina con su práctica repisa crean un espacio funcional y lleno de encanto.
© Cosimo CalabreseBaño moderno con ducha
Los baños de ambas construcciones mantienen el mismo estilo minimalista, juegan con los mismos materiales (como los azulejos de la ducha, el lavabo de piedra o la madera del mueble) y apuestan por la sencillez. En uno de ellos, el aplique de pared a un lado del espejo y los azulejos verdes ponen una pincelada de color con intención.




