Su estética "space age", con formas futuristas y materiales experimentales, la convirtió en el escenario perfecto para rodar uno de los capítulos de la serie Black Mirror (Netflix). Este espacio que parece sacado de la ficción, es, en realidad, el hogar y estudio de Felipe Pantone, un reconocido artista argentino afincado en España, que nunca muestra su rostro. Una curiosa decisión que esconde un importante motivo: prefiere que se le dé más importancia a sus obras. Junto a su novia, Victoria Fernández, y su orgullosa madre, Amneris Marcoleta, nos invita a entrar en Casa Axis, una auténtica joya arquitectónica ubicada a las afueras de Valencia. Creada, entre 1972 y 1975, por el arquitecto Pascual Genovés y el diseñador autodidacta Antonio Segura, era conocida como la "Casa giratoria", hasta que Felipe decidió bautizarla como "Axis" ("eje" en latín).
Con nada menos que 7.000 metros de parcela (6.000 de jardín), él fue el último en caer rendido a sus encantos, tras una obra de dos años, y no es de extrañar. Esta casa lo tiene todo: una piscina cubierta —diseñada por él—, pista de tenis, discoteca y mucha, muchísima, luz. "La encontré buscando estudio y terminó convirtiéndose en algo mucho más grande", nos cuenta.
"Cuando la descubrí, atrapó mi pensamiento por completo y lo supe al instante: no era una reliquia, era una plataforma. Recibimos artistas de todo el mundo. Aquí se respira creación las 24 horas: siempre hay alguien experimentando, aprendiendo o ‘liándola’ de la mejor manera posible". "Con él es otro nivel", apunta Vicky.
"Nunca sé para cuántos tengo que hacer la compra; si solo para nosotros dos o para ‘ochocientos’. Creó Casa Axis para compartir, apoyar e inspirar a otros artistas, además, lo disfrutamos con nuestros amigos, así que nunca estamos solos". Felipe dio con el lugar perfecto, que considera uno de sus proyectos más significativos. "Construir aquí mi estudio, un espacio de residencia y un lugar de encuentro creativo ha sido un máster en diseño, arquitectura, materiales, sonido… Es como montar una exposición permanente que involucra todos los sentidos y ha significado mucho trabajo pero, al mismo tiempo, mucho crecimiento personal".
Tras dos años de obras, el artista transformó el espacio, que cuenta con 7.000 metros de parcela (6.000 de jardín), una piscina cubierta (diseñada por él), pista de tenis y discoteca
De sus inicios como "grafitero" a su trabajo "ultradinámico"
Con su original estilo —que fusiona arte urbano, futurismo, op-art y estética digital— y su trabajo que —combina tradición y vanguardia y que define como "ultradinámico"— ha conquistado el mundo. Ha hecho obras monumentales —como Data Fall en Moscú o Chromadynamica UPV en la Politécnica de Valencia—, instalaciones inmersivas y ha pintado vehículos a mano —además de exponer en la prestigiosa feria Art Basel y en Las Vegas Sphere con su proyecto Visual Intensification: Focus—.
"Después de tantos años viajando me siento en casa en casi cualquier lugar, pero Valencia sin duda es donde siempre quiero volver". Felipe Pantone se ha consagrado como uno de los creadores que mejor encarna el espíritu de nuestro tiempo. Aunque, para él, el verdadero éxito es "poder estar donde quiero y hacer lo que quiero. Tener libertad para crear".
¿De dónde viene tu vena creativa y cuál fue tu primer contacto con el arte?
No vengo de una familia de artistas profesionales: salió de dentro. Pero mis padres siempre fueron muy echados para adelante, sin miedo al cambio ni a inventar cosas nuevas… y eso también es una forma de arte, ¿no? Mi padre era herrero y dibujaba planos técnicos. De ahí, quizá, me viene la fascinación por la precisión y la estructura.
Edificado en los años 70, la casa, con formas futuristas y materiales experimentales, sirvió de escenario de rodaje de un capítulo de la serie de culto Black Mirror
¿Tus padres o tu familia apoyaban tu interés por el grafiti (comenzó a los doce años) y el arte?
A mi padre le parecía bien; a mi madre, al principio, no tanto. Tenía que esconder los espráis fuera de casa. Más tarde los convencí para estudiar Bellas Artes y, al final, todo encajó.
¿Cómo describirías tu personalidad?
Hace años empecé a llamar a mi trabajo "ultradinámico" para hablar de esa energía que no se queda quieta. Creo que viene de mi propia vida: de niño cambié muchas veces de casa y de país, y el grafiti me obligó a adaptarme a cualquier superficie o contexto. Esa adaptabilidad es mi base. Además, siempre me ha fascinado juntar mundos que, en principio, no deberían tocarse. Para mí el arte es eso, acercar universos lejanos. En mi día a día, incluso en Casa Axis, me gusta recibir gente muy distinta y crear esos cruces inesperados. Esa mezcla de dinamismo, flexibilidad y conexión puede que sea lo que mejor me define.
"A mi padre le parecía bien mi interés por el ‘grafiti’, a mi madre, al principio, no tanto. Tenía que esconder los espráis fuera de casa. Más tarde los convencí para estudiar Bellas Artes"
Has trabajado tanto en la calle como en galerías y museos. ¿Qué diferencia hay para ti?
La obra habla de lo mismo, cambian los escenarios y la forma en la que el público se encuentra con ella. Hay que entender cada contexto y ofrecer la mejor versión de la obra en cada uno.
Tus obras combinan futurismo, op-art y estética digital. ¿De dónde viene esa mezcla?
El op-art me conecta con un pasado reciente que todavía vibra. El futurismo es la proyección de lo que viene, y la revolución digital es el presente que habitamos. Mi trabajo es consciente de esa continuidad: pasado, presente y futuro dialogando en una misma superficie.
¿Cuál ha sido el mayor desafío personal de tu vida?
Construir una vida independiente a través del arte, partiendo de muy poco, ha sido un camino exigente pero lleno de aprendizajes.
¿Y el mejor consejo que has recibido fuera del mundo del arte?
Mi padre decía: "Cuida la flauta, que la serenata es larga". Para estar a tope mucho tiempo, hay que cuidar el cuerpo y la cabeza.
¿Qué haces para desconectar del arte y el trabajo?
Para mí el arte no es un trabajo, es un estado. "Si estoy despierto, estoy haciendo arte". Aun así, celebrar con amigos es mi forma exprés de resetear antes de volver al estudio.
"Hace años empecé a llamar a mi trabajo ‘ultradinámico’ para hablar de esa energía que no se queda quieta. Siempre me ha fascinado juntar mundos que no deberían tocarse"
¿Qué te gustaría que la gente recuerde de ti cuando ya no estés?
Ojalá mi obra, aunque la mejor aún está por hacer. Me gustaría que se recordara que intenté, de verdad, mejorar la experiencia de los demás a través del arte y de la vida.
"Con Felipe es otro nivel. Nunca sé para cuántos tengo que hacer la compra; si solo para nosotros dos o para ‘ochocientos’. Creó esta casa para compartir, apoyar e inspirar a otros artistas", nos dice Vicky
¿Nos puedes hablar de tus próximos proyectos?
Preparo mi próxima exposición con mi galería de París, Danysz, y otra con Albertz Benda en Los Ángeles. Estoy con un proyecto para un hotel en China, colaboraciones con una marca de motos y otra de gafas de sol, y un trabajo muy especial para uno de los venues más futuristas del mundo…
Vicky, su faro
"Es la persona más brava que conozco. Yo me considero valiente, pero ella me supera. Nos empujamos a crecer mutuamente". Con estas palabras, Felipe habla de Vicky, su pareja y compañera de vida.
Antes de unir sus caminos, fueron amigos, pero unas vacaciones, en las que "ambos estábamos solteros", nos explica Vicky, "surgió" el flechazo. "Estaba con nuestro gran amigo Okuda en Ibiza y Felipe lo invitó a pasar una semana en un barco, y allí fui yo también". Y desde entonces hasta ahora. Sus mundos son muy distintos —ella trabaja en el ámbito de la fertilidad y la reproducción asistida, coordinando programas internacionales—, pero forman un tándem perfecto.
"La vida con Felipe es muy divertida, más por cómo es él, aunque su trabajo aporta un plus. Viajamos mucho y disfruto de los eventos y la gente que conoce por todo el mundo. Él es superdisciplinado, trabaja un montón, primero con su equipo en el estudio y luego sigue, reuniones con otros países, diseñando o, como él dice, ‘creando el arte del futuro’. A día de hoy lo que más me enamora de él es su inteligencia y su manera de pensar; junto a esa mezcla de disciplina-diversión, pasión y generosidad con la que vive".

























