Al aproximarse al magnífico castillo de Cluny por su amplia avenida bordeada de árboles, los visitantes quedan impresionados por la majestuosidad de esta propiedad del siglo XV, de más de 120 hectáreas, que se alza sobre el dramático paisaje escocés. Con su porte regio, fue la opción perfecta para representar al castillo de Balmoral en la película de 2006 The Queen, protagonizada por Helen Mirren.
Situada a solo 56 kilómetros de Balmoral, la residencia escocesa de Cosmo Linzee Gordon, de 33 años —que vive aquí con su esposa, Bronya, de 32; su hija de un año, Idina, y un lobero irlandés llamado “Grimsby”— parece sacada de un cuento de hadas, con torreones de princesa, extensos jardines, un lago y una capilla histórica.
Sin embargo, para Cosmo, esta residencia de Aberdeenshire, que ha pertenecido a su familia durante generaciones, siempre ha sido, simplemente, su hogar. “Crecer en Cluny fue, sin duda, un mundo aparte”, cuenta a ¡HOLA! en esta entrevista y sesión de fotos exclusiva. “El castillo está lleno de escaleras secretas y habitaciones que nunca conectan donde esperas. De niños, mi hermano Guy y yo jugábamos sin parar al escondite; desaparecíamos durante media hora y reaparecíamos en una torreta. Era caótico, precioso e inolvidable”.
Cosmo y Bronya se conocen desde pequeños. Al crecer entre los muros del castillo, él podía ver desde los torreones de su morada histórica la casa de su futura mujer en un pueblo cercano
Un hogar para el romance
Bronya está igualmente enamorada de su hogar familiar, que ha formado parte de su vida desde que conoció a su marido cuando era niña: “Incluso ahora me quedo impresionada cuando bajo por el camino de entrada y veo Cluny, es espectacular”. Es imposible no dejarse llevar por el romanticismo de su historia de amor.
“Cluny siempre ha sido parte de mi vida”, dice Bronya. “Tanto es así que no puedo precisar mi primer recuerdo aquí”
Al crecer entre los muros del castillo, Cosmo podía ver desde los torreones de su morada histórica la casa de su futura esposa en un pueblo cercano. Sus padres eran amigos y Bronya recuerda haberse quedado dormida en la misma mesa que aún preside el comedor, mientras su madre charlaba hasta altas horas de la noche con Julia, la madre de Cosmo.
“Cluny siempre ha sido parte de mi vida”, dice Bronya. “Tanto es así que no puedo precisar mi primer recuerdo aquí”.
"Al principio pasaba mucho tiempo caminando a solas en la oscuridad, pero este es un espacio enorme y cavernoso hecho para estar lleno de gente"
Un evento que la pareja recordará para siempre es su boda, en 2019. “Ninguno de los dos había ido a muchas bodas antes de la nuestra, así que la planeamos como si fuera una fiesta de 21 cumpleaños”, relata Bronya.
Aceptando su destino
Cosmo siempre supo que su destino era ser el “rey” del castillo, pero, aun así, le resultó abrumador convertirse en el custodio más joven de la propiedad a los 18 años. “Siempre me dejaron claro, de una forma u otra, que me haría cargo de Cluny, pero, debido a circunstancias personales, me tocó antes de lo que esperaba”, afirma.
"El castillo está lleno de escaleras secretas y habitaciones que nunca conectan donde esperas. De niños, mi hermano Guy y yo jugábamos sin parar al escondite"
Se refiere a la muerte de su padre, Nick, en 2014, a los 55 años, tras una larga enfermedad, y a la de su madre, Julia, al año siguiente y a la misma edad, tras serle diagnosticado un cáncer. Cosmo tomó las riendas con estoicismo y se preguntó: “¿Cómo diablos se mantiene un lugar como este en funcionamiento?”.
"El edificio cobra vida cuando se abren las puertas", señala Cosmo, que, junto a su mujer, organiza fiestas y bailes. Y aquí también celebraron el bautizo de su hija, Idina
Sobre la magnitud de seguir los pasos de sus antepasados, comenta: “He perdido la cuenta del número exacto de generaciones que han vivido aquí desde el siglo XVII, cuando pasó a manos de los Gordon —probablemente diez u once—, pero cada una ha dado forma al lugar a su manera. Hay un fuerte sentido de continuidad, pero también la consciencia de que solo eres un pequeño capítulo en una historia mucho más grande”.
Ahora, Cosmo y Bronya están dando su sello a la propiedad. “El edificio cobra vida cuando se abren las puertas”, asegura él. “Al principio pasaba mucho tiempo caminando a solas en la oscuridad, pero es un espacio enorme y cavernoso hecho para estar lleno de gente”.
Y, desde luego, lo han llenado: el castillo de Cluny sirve tanto de escenario para celebrar bodas como de codiciada localización para el cine y la televisión. “Hemos trabajado tan duro en la propiedad que tenemos que poder disfrutarla también”, confiesa Bronya. La pareja organiza fiestas, bailes y tres o cuatro “caóticos” meses de bodas cada verano. “Disfruto viendo las bodas porque son una celebración de la felicidad”, revela Cosmo, aunque él, su mujer y su hija se mantienen al margen y suelen volver para ver los fuegos artificiales al final de la noche.
"Siempre me dejaron claro, de una forma u otra, que me haría cargo de Cluny, pero debido a circunstancias personales, me tocó antes de lo que esperaba", afirma Cosmo, que a los 18 se convirtió en el custodio del castillo
Manos a la obra
Aunque vivir en un castillo suena idílico, Cosmo aclara cuánto mantenimiento requiere un hogar como este, de 100 habitaciones: “Ha habido momentos en los que hemos tenido que ponernos manos a la obra, arreglando goteras o quitando nieve del tejado. Dedicamos seis meses al año al mantenimiento de Cluny. Es un trabajo interminable y forma parte del lado menos glamuroso; sin duda, es la parte más onerosa”. En cuanto a su rincón favorito, Bronya no duda en nombrar la sala de Seda: “Esa habitación ha permanecido intacta desde 1890 y es absolutamente preciosa. Está escondida y es tranquila y silenciosa”.
En cuanto a las habitaciones en las que la pareja ha empezado a trabajar, las han mantenido lo más tradicionales posible, conscientes de que deben ser “cuidadosos desde el punto de vista arquitectónico” debido a que la propiedad está catalogada como Patrimonio de Escocia de Categoría A, el equivalente al Grado I en Inglaterra, por su importancia histórica.
Mirando al futuro
La propiedad será heredada por Idina en el futuro, pero, aunque está creciendo en un castillo, Bronya y Cosmo están decididos a que su hija no sea una niña mimada. “Hace poco celebramos su bautizo aquí, así que para su primer cumpleaños organizamos una reunión tranquila; no queremos mimarla con demasiados regalos”, bromea Cosmo.
"Incluso ahora me quedo impresionada cuando bajo por el camino de entrada y veo Cluny, es espectacular", nos cuenta Bronya
En cuanto a sus planes, el barón pretende abrir las puertas para conciertos de villancicos, bailes y un jardín comunitario. Mientras tanto, Bronya, que es gerente de asociaciones para un equipo de Fórmula E, espera combinar su trabajo con su vida familiar. “Mi sueño es organizar una carrera de Fórmula E aquí”, dice ella. Cosmo concluye: “Sería poco inteligente conformarnos con nuestra posición y con lo que estamos haciendo desde un punto de vista empresarial. Siempre estoy buscando formas de diversificar Cluny en la medida de lo posible. Hay muchísimo potencial”.
"Mi sueño es organizar una carrera de Fórmula E aquí", nos desvela Bronya que es gerente de asociaciones de un equipo de carreras





















