Ágatha Ruiz de la Prada nos invita a su nueva supercasa de soltera, con 5 salones y en la zona más exclusiva de Madrid: "Es para una señora mayor y muy pija"


La diseñadora nos abre, en exclusiva, las puertas de su nueva y colorida vivienda


Ágatha Ruiz de la Prada posando para ¡HOLA! en su nueva casa en Madrid© JAVIER SALAS
Antonio DiéguezRedactor jefe ¡HOLA!
4 de marzo de 2026 a las 6:06 CET

A sus 65 años, Ágatha Ruiz de la Prada acaba de completar el último gran cambio de su vida. Después de vender su estudio-tienda y abandonar su maravilloso dúplex en pleno paseo de la Castellana madrileña, la diseñadora empieza una etapa en su nueva casa, ubicada en el madrileño barrio de Salamanca. Se trata de un piso de 372 metros cuadrados repartidos en un gran salón, otras tres salas de estar, comedor, cocina, tres dormitorios y tres cuartos de baño. Es verdad que la también marquesa de Castelldosriús y baronesa de Santa Pau ya compró esta vivienda hace algo más de un año, incluso antes de intentar vender su dúplex para luego alquilarlo. 

Sin embargo, es ahora, después de reformar su casa nueva y hacer una mudanza sin prisas, cuando Ágatha puede decir que está tan colorido y tan de diseño como es la propia artista. Además, tiene la suerte de vivir a escasos metros de su nueva tienda, situada en la calle Villanueva.

El gran salón, desde dos ángulos distintos. El de arriba, la vista principal, que muestra varias obras de arte: el "Gold Tondo N.2", de Jason Martin (izquierda); el cuadro de Peter Zimmermann, y el monolito colorido de Guy de Rougemont© Javier Salas
El gran salón, desde dos ángulos distintos. El de arriba, la vista principal, que muestra varias obras de arte: el "Gold Tondo N.2", de Jason Martin (izquierda); el cuadro de Peter Zimmermann, y el monolito colorido de Guy de Rougemont
Ágatha, en su "pisazo", con "Jimmy"© Javier Salas
Ágatha, en su "pisazo", con "Jimmy"

"Todo comenzó cuando vendí mi tienda de Serrano, donde estaba muy feliz. No quería venderla y no pensaba que lo haría, pero me ofrecieron un dinero… Me obligaron un poco. Cuando no quieres vender algo, siempre estás en mejor posición de negociar", nos confiesa Ágatha desde uno de los enormes sofás fucsia de su salón y mientras acaricia a su perro "Jimmy", de raza cavalier King Charles spaniel. 

"Ha sido un cambio muy muy gordo y muy bestia. Dicen que lo que más afecta es una muerte, y lo segundo, una mudanza, por encima de un divorcio. Aunque me mudé muy suavemente, porque tuve mucho tiempo, ha sido muy duro", nos añade la diseñadora, antes de hablar de su cómo vive la soltería y del premio que acaba de recibir en Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida.

¡Por fin instalada! ¿Cómo es tu nueva casa?

Está pensada para esta etapa de mi vida, como para una señora mayor y muy pija. Ya es un poco la preparación… No me voy a mudar más. No me apetecía antes, pero ahora lo encuentro requetedesagradable y superagotador. Es brutal. 

¿Te refieres a que aquí arrancas una nueva etapa para proyectar tu futuro?

He cambiado mi casa, mi estudio, mi taller… Cuando te divorcias, es muy bueno no cambiar nada y seguir con todo lo que tienes. Pero, después de bastantes años, tocaba cambiar. Ahora, que todavía soy joven, podía hacerlo. 

Aquí, el rincón de sus bonsáis, con más diseño: su sillón-flor "Getsuen", del japonés Masanori Umeda; la mesita tornillo "Screw", de Eero Aarnio para Adelta, y la obra de Peter Zimmermann                 © Javier Salas
Aquí, el rincón de sus bonsáis, con más diseño: su sillón-flor "Getsuen", del japonés Masanori Umeda; la mesita tornillo "Screw", de Eero Aarnio para Adelta, y la obra de Peter Zimmermann

En tu caso, ha sido un "plan renove"  total.

He tenido los huev…, pero ha sido horrible. Me he dado cuenta de que han sido dos años de una tensión morrocotuda. Después de mi taller-tienda, había que vender la otra casa, pedir un crédito, cambiar no sé qué, llevar los muebles al tapicero… Todo eso es demasiado dinero y demasiada complicación. Pero llevaba 30 años en la misma casa y yo ya no era la misma, necesitaba otro lugar donde vivir. Pero, en vez de vender la casa que tenía y comprarme una nueva, que es lo que hace la gente inteligente, me compré esta y, luego, me puse a vender la que tenía. Tonta de mí, porque fue una tontería muy grande.

Pero también conservas tu dúplex de Castellana al alquilarlo, aunque estuviera meses en venta.

Al principio, las agencias inmobiliarias venían muy sutilmente, pero tuve una especie de avalancha. Cada día me llamaba una y era una desvergüenza. Al final, me la alquiló un amigo. Al poco de dejar esa casa, iba todos los días a verle y me daba comidas y cenas con gente que ni él conoce… Pobrecillo. Encima, cocina fenomenal y es muy sociable. Menos mal que ya se me está pasando un poco.

Ágatha con "Jimmy", pero desde otro ángulo de su salón, y el sillón futurista verde flúor del egipcio Karim Rashid. Aparece, de fondo, una de sus tres salas de estar© Javier Salas
Ágatha con "Jimmy", pero desde otro ángulo de su salón, y el sillón futurista verde flúor del egipcio Karim Rashid. Aparece, de fondo, una de sus tres salas de estar

Lo mejor de su nuevo piso 

Volvamos a hablar de esta casa. ¿Cuál es tu espacio favorito?

Mi cuarto, donde más estoy. Desde mi cama, veo el jardín de dentro del edificio. Es una pasada. También me encanta la cocina. Estoy muy contenta de haberme traído la de la otra casa, aunque no es tan grande y he hecho un par de cambios. Es muy agradable desayunar y estar ahí. Luego, estoy muy poco en el salón, porque aún no estoy hecha a esta casa. 

Pero estás encantada y se nota.

Esta casa es requetepija, buena de verdad. Llamé a un amigo mío que sabe muchísimo de arte y de casas, Pablo Melendo, para preguntarle si era mejor esta o la otra. Cuando me dijo que esta, tiré para adelante. 

"Si hace 20 años me hablan de vivir en el barrio de Salamanca, hubiera contestado: '¡Qué horror! ¡Si es de un rancio total!'. Pero ha cambiado mucho"

Hay una habitación para Tristán, otra para Cósima… ¿y para tu nieta?

De momento, cuando viene, se queda en la habitación de su padre, aunque no para por toda la casa. Hay dos cuartos para mis hijos, pero es como que me sobran un poquito. Me gusta que estén, pero esta ya es mi casa. Creo que Cósima lo ha notado… Pobrecilla. Es que, en la otra, Tristán tenía catorce armarios y ahora uno. Cósima lo mismo, solo tiene dos armarios. En ese sentido, están peor. 

¿Vive alguien contigo? ¿Quizá del servicio?

De momento, no. No estoy tan mal como dicen (ríe). Tengo a las mismas personas de servicio que en la otra casa, aunque se van por las tardes. Hay mucho menos trabajo. 

El interior de la misma estancia, mirando hacia el salón "Es una casa fabulosa para ser viejita", dice Ágatha© Javier Salas
El interior de la misma estancia, mirando hacia el salón "Es una casa fabulosa para ser viejita", dice Ágatha

Mientras hacíamos las fotos, me han llamado la atención dos cosas. La primera, es que tienes muchas fotos de Luismi por toda la vivienda.

Bueno, es que todo está aún por ordenar. Pero eso no significa nada. Luismi es amigo y ya. Ni siquiera conoce la casa aún.

También me ha llamado la atención el rincón de bonsáis en tu salón.

Los tengo desde que nació Tristán… Imagínate. Estaban en el invernadero de la otra casa. El resto de las plantas las dejé allí, y, por cierto, están mucho mejor desde que mi amigo me alquiló la casa y se ocupa de ellas (ríe). 

ágatha ruiz de la prada ENSEÑA POR PRIMERA VEZ SU NUEVA SUPERCASA DE SOLTERA: CINCO SALONES, EN LA ZONA MÁS EXCLUSIVA DE MADRID Y MUCHAS OBRAS DE ARTE© Javier Salas
Ágatha en el rincón de sus bonsáis y luciendo el mismo traje con el que recogió en "Mar-a-Lago" el premio Icono Hispano de la Moda. "Fue un traje perfecto para'Mar-a-Lago'. Flipé de lo bien que me quedaba", nos confiesa la artista.

"Soy Diógenes total y, como esta casa es más pequeña que la otra, ha sido complicado meter cosas. Pero, antes de venir, subasté cuadros en Nueva York y vendí cosas en París"

¿Cómo ha sido la reforma de este piso? ¿Se han alargado mucho las obras? 

No mucho, porque he tenido un equipo fabuloso. Cuando decidí vender la otra casa, empecé la obra en esta y me puse a traer la cocina, los cuartos de baño, las lámparas… Un montón de cosas. Quitando eso, no hice mucha reforma, porque la casa tiene una muy buena estructura y muy buena distribución. Tampoco me apetecía ponerme la cocina en medio del salón ni esas bobadas que hace ahora todo el mundo. Lo único fue la inundación que tuve. Fue una lata… 

¿Qué ocurrió?

El año pasado, hubo un día que llovió muchísimo y el agua de la terraza de los vecinos entró a mi casa… Terrible. Entonces, tuvimos que hacer parte del trabajo otra vez. Menos mal que me pilló aquí hablando por teléfono. 

La otra casa era mucho más grande. ¿Te ha costado meter los muebles y la decoración?

Mucho, porque soy Diógenes total y no tiro casi nada. Al ser esta casa más pequeña que la otra, ha sido un poco complicado. Pero, antes de venirme, ya fui eliminando cosas. 

Ágatha en su comedor, decorado con retratos de ella y más obras© Javier Salas
Ágatha en su comedor, decorado con retratos de ella y más obras

¿Qué has hecho con ellas? ¿La has vendido, tirado o guardado?

Todo este cambio era muy psicológico y ya había empezado a prepararme años antes. Durante la pandemia, subasté unos cuadros en Nueva York. Lo de subastar lo descubrí cuando estuve con (Luis) Gasset y me divirtió muchísimo. Después, vendí otras cosas en París, en Christie’s, donde me lo pasé bomba. Me he ido desprendiendo muy poquito a poco. Y me ha venido muy bien porque no hubiera cabido todo aquí.

¿Has comprado algo nuevo?

Nada. Cuando eres mayor, es muy importante ir soltando poco a poco, con cabeza. No puedes hacerlo a lo bestia, porque, si no, es traumático. Luego, algunas cosas pueden tener mucho valor sentimental para mí, pero no para mis hijos. Al final, cada uno tiene sus historias y no les tiene por qué gustar lo mismo que a su mamá.

La mesa del salón de Ágatha Ruiz de la Prada © Javier Salas
Ágatha con "Jimmy", en otra sala de estar, donde aparece el cojín calabaza "Dots Obssesion", de la artista Yayoi Kusama© Javier Salas
Ágatha con "Jimmy", en otra sala de estar, donde aparece el cojín calabaza "Dots Obssesion", de la artista Yayoi Kusama

"Me da vergüenza recibir"

¿Cómo fue entrar a tu nuevo hogar tras 30 años en tu dúplex?

El primer día fue muy chocante para mí. Ha sido un cambio muy muy gordo. Aún no estoy cien por cien acostumbrada. Luego, me da bastante vergüenza que venga gente aquí, porque la otra casa tenía dos pisos: el de abajo era para recibir y el de arriba, la parte privada.

¿Quieres decir que ahora compartes demasiado?

Sí, y no me apetece. Tengo mis libros desde la entrada y todo es requetepersonal. Antes daba una comida casi cada día en la otra casa y era rarísimo que yo comiera sola. Ahora, me da vergüenza. Pero es lo que me toca. Además, estoy muy cerca del estudio. 

                               © Javier Salas

Prácticamente, pones un pie en la calle y estás en tu nueva tienda.

Antes iba andando de mi casa de Castellana a la otra tienda y era una gozada, pero iba una vez o dos al mes. Ahora voy a la nueva tienda como doce veces al día. Los tengo a todos absolutamente fritos (ríe). 

¿Visteis muchas casas antes de decidirte por esta?

Sí. Ya me sabía todos los portales de Madrid y los precios. También me enfadé un poco con mis hijos y pensé: "Me compro un pisazo, sin mirar el dinero, y que se joroben". 

Otra estancia, en la que vemos el sillón rojo de Poltrona Frau y la alfombra de David Hockney para Vorwerk© Javier Salas
Otra estancia, en la que vemos el sillón rojo de Poltrona Frau y la alfombra de David Hockney para Vorwerk
Una de las estancias del nuevo piso de Ágatha Ruiz de la Prada © Javier Salas

¿Te refieres a disfrutar de tu dinero en vez de pensar en ellos?

Sí, disfrutarlo yo y hacer lo que me dé la gana. Y punto pelota. Vi un piso increíble, pero carísimo, carísimo… Estaba dispuesta a vender hasta un pie con tal de conseguirlo. Pero, gracias a Dios, se me adelantó un argentino y me lo quitó. Le estoy superagradecida.

¿Es una indiscreción preguntar cuánto te ha costado este piso? 

Sí, un poco. Lo curioso es que lo compré y entré a pagar sin verlo. Conocía el de arriba, que casi me lo compro, pero este no. Es verdad que ya sabía a qué calle daba por delante, la de detrás… Pero entré a pagar. Vino Cósima a verla y le pareció superalucinante.

"Han sido dos años de una tensión morrocotuda. Después de mi taller-tienda, había que vender la otra casa, pedir un crédito, cambiar no sé qué… Ha sido muy bestia"

¿Qué te animó más a decir "me la quedo"?

La ubicación. Todo lo tengo cerca. Si hace 20 años, me hablas de vivir en el barrio de Salamanca, te hubiera contestado: "¡Pero qué horror! ¡Si es de un rancio total!". Pero el barrio ha cambiado muchísimo con la llegada de latinoamericanos, que la encuentro fabulosa. Gracias a ellos, ya no está lleno de viejitos, ha dejado de ser un rollo patatero y se ha convertido en una zona con mucha marcha y mucha vida. Ahora hay mucha cafetería mona, mucho restaurante, mucha tienda… mucha felicidad. También hubo una cosa muy desagradable que fue que "el Innombrable" —el padre de sus hijos— se compró un piso a dos portales de la casa que tenía. Mira que es grande Madrid como para venirte a vivir justo al lado…

¿Qué echas de menos de la otra casa? 

La casa en sí. Era como muy teatral y esta es muy personal; pero me he dado cuenta de que, aparte de diseñar trajes, tienes que diseñar tu vida, y la casa es un elemento muy importante. Ahora quiero una para mí sola, muy de egoísta.

El dormitorio de Ágatha, que mantiene el estilo ecléctico de la casa© Javier Salas
El dormitorio de Ágatha, que mantiene el estilo ecléctico de la casa. Entre los elementos de la izquierda, la cómoda "vintage" y la lámpara de pie "Ktribef", de Philippe Starck para Flos

De fiesta en la casa de Trump

Cuéntanos, ¿qué tal en Mar-a-Lago, donde acabas de recoger un premio?

Divertidísimo, de los mejores viajes de mi vida. Podía haber sido una cosa muy política y, gracias a Dios, no lo fue. Como era la primera vez que se hacía una fiesta latina tan importante allí, fue la bomba. Desde que entramos, a las cuatro de la tarde, estuvo todo el mundo bailando hasta que nos echaron a las 23:30… Imagínate. 

Te premiaron como Icono Hispánico de Moda. Ahí es nada.

La organización me pidió que llamara a mi amiga Carolina Herrera para ofrecerle el premio. Y yo encantada, porque ella es muy simpática y un amor, más buena que nadie. Pero Carolina ya no quiere hacer nada de vida social y no aceptó.  

¿Entonces te dieron el premio a ti? 

Sí. También es verdad que hay muy pocos diseñadores que se muevan tanto por América Latina como yo. Puede que sea la única, porque me conocen muchísimo en México, Colombia, Argentina, Chile… No paro de estar por allí. 

El dormitorio de Cósima© Javier Salas
El dormitorio de Cósima

Llamaste a Carolina para ofrecerle un premio y, al final, te lo llevaste tú. Ni tan mal.

Si ella hubiera aceptado, se lo hubiera entregado yo, como ya ocurrió hace mil años, pero Carolina me dijo que no. 

¿Cómo es Mar-a-Lago por dentro?

Impresionante. Pensé que sería un pelín hortera, pero todo lo contrario: tan bonito, tan elegante… Parece de la época buena de Estados Unidos.

¿Como de El gran Gatsby?

Sí. Los techos son altísimos y decorados con unos dorados que ya tienen cien años y están superbonitos… Una gozada total. 

Uno de sus cuartos de baño, totalmente "agathizados".© Javier Salas
Uno de sus cuartos de baño, totalmente "agathizados".
La habitación de su hijo, Tristán, con juguetes de su nieta© Javier Salas
La habitación de su hijo, Tristán, con juguetes de su nieta

No llegaste a ver a Donald Trump ni a Melania, ¿verdad?

Parecía que iban a ir, pero ya sabes con esta gente… Tal y como están las cosas en el mundo, no fueron. Y te confieso que me alegré, porque no me convenía nada para mis trajes y mis cosas. Tampoco fue Milei, que es muy amigo mío, y mejor, porque todo era demasiado político. Luego, como tampoco había tanta gente conocida, me hicieron mucho más caso. Si hubieran ido estos, igual me hubieran dado una patada y ni me hubieran saludado.

Entre los premiados estaba Ronaldinho. ¿Hubo a alguien importante que vieras allí?

A nadie que yo conociera. Alguna modelo y poco más. Pero no he visto más dinero en toda mi vida. Y la gala, divertidísima. Había 700 personas, que se dice pronto. Había mucha emoción con la fuerza de lo latino. No es como hace 20 años, que a los latinos nos despreciaban un poco en Estados Unidos. En Nueva York hay un poquito de crisis de ricos, y los más ricos, que son jóvenes, se están yendo a Florida: Zuckerberg, el de Tesla… Todos se han comprado casas de cien, doscientos y trescientos millones. Ahora se vive una gran alegría en Florida. Por eso, fue un momento divertidísimo para que me dieran este premio. 

Dos imágenes de otro cuarto de baño © Javier Salas
Una de dos imágenes de otro cuarto de baño
Uno de los baños de Ágatha Ruiz de la Prada © Javier Salas
Ágatha posa junto a una de sus múltiples estanterías, decorada con cerámicas, cristalerías, esculturas tribales de Camerún… y una foto suya con Luis Miguel Rodríguez, conocido como "el Chatarrero" © Javier Salas
Ágatha posa junto a una de sus múltiples estanterías, decorada con cerámicas, cristalerías, esculturas tribales de Camerún… y una foto suya con Luis Miguel Rodríguez, conocido como "el Chatarrero"

Te acompañaron el doctor Peñas y su mujer.

Sí, Tata, que, como sabes, es una de mis mejores amigas. También estaba Carminne, una amiga mía argentina (Carmine Dodero, hija de Marina Dodero, una de las mejores amigas de Christina Onassis). Me fui allí con diez personas y, por eso, lo pasé colosal. Del uno al cien, lo pasé mil. Luego, estuve ocho días e hicimos un montón de planes en Florida: nos invitaron a barcos, a cenas… La verdad, fue sensacional. 

De ahí a Nueva York, donde has presentado tu nueva colección.

Sí, desfilé en la Fashion Designers of Latin America. Ya llevo muchos años en esta plataforma y cada año tengo más amigos. Ha sido divertidísimo. Quedé con un amigo en el Soho para un proyectazo y, en hora y cuarto, nos hicimos sesenta calles. A toda hosti… No es normal a mi edad… 

Eso significa que estás mejor que nunca.

Mi amigo, que era más joven que yo, estaba alucinado. No me podía seguir. Antes, estaba siempre en Nueva York con miedos y angustias, porque tenía mi tienda y pesadeces. Ahora disfruto de todo y veo exposiciones. También quedé con Carolina Herrera. La llamé y ella, muy mona, me propuso comer juntas. La verdad, es una gran amiga.

Dos rincones de la cocina© Javier Salas
Un rincón de la cocina
Otro rincón de la cocina © Javier Salas
Otro rincón de la cocina
Otra de las salas de estar, cuya pared acapara una obra bicolor de Markus Weggen­mann© Javier Salas
Otra de las salas de estar, cuya pared acapara una obra bicolor de Markus Weggen­mann
Uno de los salones de la nueva casa de Ágatha Ruíz de la Prada© Javier Salas

TEXTO

 Antonio Diéguez

FOTOGRAFÍAS

Javier Salas

ESTILISMO

Beatriz Moreno de la Cova

VÍDEO

Elena Andrés Casado/ Belén Almodóvar 

LOOK 1

Vestido de Ágatha Ruiz de la Prada, guantes de Guante Varadé, brazalete de Tiffany & Co y salones Roger Vivier

LOOK 2

Vestido de Ágatha Ruiz de la Prada, broche y brazalete Chus Burés, guantes Guante Varadé y medias de Calzedonia

LOOK 3

Vestido de Ágatha Ruiz de la Prada, casquete de plumas Maison Vivascarrion, colgante y pulsera de Tiffany & Co

LOOK 4

Vestido y zapatos de Ágatha Ruiz de la Prada, jersey de Uniqlo, medias de Calcedonia, collar de Chus Burés

LOOK 5

Vestido y capa Ágatha Ruiz de la Prada, guantes Guante Varadé, brazalete de Tiffany & Co

LOOK 6

Jersey de Uniqlo, falda de Ágatha Ruiz de la Prada, collar de Chus Burés

MAQUILLAJE

Andrés Cardona

PELUQUERÍA

Andrés Cardona

AYUDANTE DE ESTILISMO

Diego Serna

FLORES

Brumalis

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