Barcelona, la ciudad que la vio crecer, es mucho más que el escenario de los éxitos de Gisela. Es su refugio, su inspiración y el lugar donde el amor se convierte en un hilo invisible que conecta su vida personal y profesional. En cada rincón de la capital catalana, la cantante encuentra huellas de sí misma: desde la magia surrealista del Parque Güell hasta la vibrante energía del Palau Sant Jordi, ese sueño cumplido, y cada lugar se convierte en un suspiro de recuerdos y deseos realizados. “Barcelona es un amor absoluto”, nos dice Gisela, que, tras dos décadas en la música, el fenómeno OT y hasta Eurovisión, sigue perdiéndose entre las callejuelas del barrio de Sarrià, el mismo que vio sus primeros pasos cuando, de niña, se formaba como persona en las aulas de las Salesianas.
Gisela, cuéntame, ¿cómo es tu relación con Barcelona?
De amor absoluto, es una ciudad que me fascina…, aunque vivo a las afueras porque me gusta estar en contacto con la naturaleza. Me gusta ir a Barcelona ciudad por la cantidad de oferta cultural, gastronómica y de ocio que ofrece.
¿Cómo sientes que la ciudad te ha moldeado tanto personal como profesionalmente?
Los primeros años de mi vida los pasé en Barcelona. Y obviamente era una vida urbanita, acoplada y moldeada a lo que la ciudad puede ofrecer para una niña: teatro, deporte y la escuela en la que empecé mi carrera de teatro musical. En Barcelona comencé a amar el teatro musical, los conciertos y la que es mi profesión actualmente.
¿Crees que tu relación con Barcelona ha evolucionado con el paso de los años?
Por supuesto que ha evolucionado. Ahora Barcelona para mí es un lugar de desconexión, puesto que vivo en la montaña. Vivo lo suficientemente cerca y a la vez lo suficientemente lejos como para que sea el equilibrio perfecto entre conexión y desconexión.
¿Qué aspectos de Barcelona te siguen enamorando, incluso después de tantos años? ¿Y qué te ha “molestado” siempre, pero ahora has logrado aceptar?
Lo que más enamora es la oferta cultural, tener el mar cerca y a la vez la montaña. Lo que me ha molestado, quizá, ha sido la masificación turística, pero al final hay que aceptarlo porque, según qué aspectos, es beneficioso para la ciudad.
Cuando no estás trabajando, ¿te sientes como una “barcelonesa más” o de repente te conviertes en una “turista” en tu propia ciudad?
Me encanta sentirme turista en mi propia ciudad; de hecho, hay veces que, siendo mi ciudad, me voy a un hotel. Me encanta hacer turismo de proximidad y descubrir rincones desconocidos para mí.
¿Hay algún lugar en la ciudad que te recuerde a momentos importantes de tu vida? ¿A dónde te escapas cuando tienes ocasión, lejos del fragor del turismo?
Un lugar que me trae esos recuerdos es las Salesianas de Sarriá, donde estudié de pequeña; tengo muy buenos recuerdos de aquella época. En Barcelona, me gusta ir al teatro, salir a comer, pasear por el puerto e ir de compras. Quizá un lugar concurrido, pero que te permite desconectar es Montjuïc.
Si pudieras recomendar tres cosas que hacer en Barcelona a alguien que viene por primera vez, ¿cuáles serían?
Visitar la Sagrada Familia, ir al restaurante Disfrutar o al de los Hermanos Torres y visitar el Parque Güell.
¿Barcelona es una ciudad que apoya a sus artistas? Cuéntame ese escenario con el que soñabas de niña.
Creo que sí, que es una ciudad cosmopolita, culturalmente activa, donde hay mucha oferta musical… Por supuesto, soñaba con cantar algún día en el Palau Sant Jordi y lo pude hacer... y varias veces.
¿Sientes que tu música ha cambiado desde la llegada de tu hijo? ¿Has encontrado inspiración en tu hijo para nuevas canciones o proyectos?
(Risas) Ahora solo escucho canciones infantiles… Pero en el fondo, como me dedico al público familiar, me viene bien y mi cabeza empieza a maquinar para crear canciones y espectáculos para peques y familias.
En Barcelona empecé a amar el teatro musical.
¿Cómo es tu rutina ahora? ¿Más tiendas de ropa para bebés, más parques…?
Pues todo lo que puedo entre el peque y el trabajo: paseos, comidas, juegos…, lo que viene siendo un bebé.
GISELA NOS COMPARTE SUS DIRECCIONES PREFERIDAS EN BARCELONA:
Tu sitio favorito para desayunar
Brunch & Cake (varias direcciones). Fueron los primeros en traer el concepto de brunch a Barcelona, aunque con recetas saludables y platos basados en la tradición mediterránea, que sus creadores llaman “cocina de la abuela”.
Ese lugar donde te citas con las amigas
El Bar Mut (Pau Claris, 192) se dice que es el favorito de Robert de Niro en Barcelona. Está a medio camino entre el bar de tapas y el restaurante de alta cocina, y su decoración hace que te sientas en una taberna clásica, casi centenaria. También, cualquier local de la calle Enric Granados o de la Rambla de Catalunya.
Sala preferida para cantar o para convertirte en público
El Teatro Victoria (Paralelo, 67)
Un restaurante para celebrar o para una cena romántica
Chez Cocó (Diagonal, 465), que recrea una brasserie francesa y está especializado en aves. Su terraza interior es espectacular.
Tus locales favoritos para ir de concierto, para bailar o tomar una copa
Razzmatazz (Almogàvers, 122), por ejemplo, o la sala Apolo (Nou de la Rambla, 113).
Un rincón secreto que recomendarías
La Plaza del Pino, el Barrio Gótico, el claustro de la Catedral (Pla de la Seu, s/n), el Borne... hay muchos.












