En la orilla más cautivadora del lago de Garda —el más extenso de Italia con 370 km²— y entre cipreses centenarios, se alza con distinción Villa Portesina. Esta joya residencial es el refugio estival del magnate polaco Dariusz Miłek y su mujer, Valeriya Musina; un escenario donde logran desconectar del mundo, recargar energías y hallar el equilibrio necesario antes de retomar el vértigo de su intensa vida profesional. Situada en Portese, dentro del pintoresco municipio de San Felice del Benaco, la villa consiste en una elegante mansión de principios del siglo XX, restaurada con esmero para sus actuales dueños por el prestigioso estudio Coorengel & Calvagrac, bajo la dirección del reconocido diseñador Michael Coorengel.
Con más de 17.000 metros cuadrados de jardines privados, este enclave no solo ofrece vistas inigualables y privacidad absoluta, sino también una conexión única con la naturaleza a través de su playa privada y una dársena exclusiva; el lugar perfecto para atracar su embarcación Riva, la célebre firma italiana que es sinónimo de lujo, diseño artesanal y elegancia clásica.
Pero su valor trasciende lo arquitectónico; su alma histórica se revela en cada rincón. En su pista de tenis, por ejemplo, aún parecen resonar las historias de Benito Mussolini, quien solía jugar allí durante sus estancias en una villa que también fue hogar del poeta, ensayista y crítico literario Ezra Pound.
La villa de principios del siglo XX rebosa historia en cada rincón. Mussolini jugó al tenis en su pista y fue el hogar de Ezra Pound, uno de los grandes poetas norteamericanos
Referentes del calzado
La historia de Dariusz Miłek, nacido en 1968, es un testimonio de visión y voluntad inquebrantable. De orígenes humildes y formado en la disciplina del ciclismo profesional, transformó su tenacidad deportiva en un imperio tras fundar CCC S. A. en 1999, hoy uno de los mayores referentes del calzado en Europa. A este éxito se han sumado proyectos innovadores como HalfPrice y Worldbox, consolidando su figura como uno de los empresarios más influyentes del continente.
En este camino de superación, Dariusz encontró en Valeriya a su mejor aliada. Exjugadora de baloncesto, no solo comparte con él los valores del deporte, sino que lidera hoy la dirección creativa de CCC, aportando la sensibilidad estética y estratégica que ha posicionado a la marca en el nuevo lujo accesible europeo.
"La propiedad llevaba 30 años deshabitada y el edificio estaba en ruinas. Sin embargo, vimos en ella un enorme potencial"
Dariusz, ¿cómo descubristeis Villa Portesina y qué os llevó a elegir este lugar —tan lejos de Polonia— como vuestro segundo hogar?
Esta hermosa región me resulta familiar desde mis tiempos como ciclista profesional. Fue aquí donde competí en mis primeras carreras internacionales y donde realizaba entrenamientos intensivos, enfrentándome a rutas legendarias y exigentes. Italia es, además, un país con una célebre tradición zapatera. Mi camino profesional me trajo de vuelta al Garda; en Riva del Garda se celebran semestralmente algunas de las ferias de calzado más prestigiosas del sector, a las que asisto desde hace años. Podría decirse que fue el destino.
¿En qué estado se encontraba la propiedad?
Cuando compramos la propiedad, llevaba unos 30 años deshabitada, así que el edificio estaba en ruinas. Sin embargo, vimos en ella un enorme potencial y asumimos el desafío de devolverle su antiguo esplendor.
Dariusz conoció a su mujer cuando ella aún jugaba al baloncesto: "Nadie comprende mejor a un atleta que otro atleta"
Con una agenda tan apretada, ¿cuándo encontráis tiempo para escaparos a este rincón?
Para mí, este lugar simboliza el tiempo más valioso: aquel que dedico a mi familia y amigos. De ahí que intentemos instalarnos aquí al menos dos meses completos al año. Al tener una familia numerosa, nos encanta invitar a todos durante las vacaciones; es entonces cuando la villa cobra vida de verdad. Aquí celebramos nuestros momentos más significativos y el cumpleaños de Valeriya es un evento especialmente señalado. También es el escenario idóneo para los negocios. Recibimos aquí a nuestros socios más relevantes, puesto que el ambiente relajado del verano favorece, sin duda, el fortalecimiento de las relaciones profesionales.
Ritual sagrado
¿Cómo es un día típico aquí?
El ritmo diario lo marcan nuestras comidas en familia; siempre las hacemos juntos, es nuestro ritual sagrado. Son encuentros típicamente italianos: largas sobremesas relajadas donde las anécdotas personales se entrelazan con los temas laborales. Pasamos mucho tiempo con nuestros hijos, ya sea en la piscina o en la playa. En nuestro día a día, la línea entre el trabajo y el hogar es muy sutil, por lo que, cuando estamos aquí, nuestra prioridad es que los niños disfruten de unas vacaciones auténticas. Por mi parte, aún conservo el espíritu de atleta y, siempre que puedo, salgo a pedalear. Las rutas que rodean el lago de Garda son increíblemente gratificantes, tanto por la belleza del entorno como por el desafío físico que representan.
Conociste a tu mujer cuando ella aún jugaba al baloncesto en uno de los equipos que patrocinabas. ¿Cómo fue ese primer encuentro?
Nadie comprende mejor a un atleta que otro atleta. El deporte profesional es una forja de carácter y determinación; una escuela de decisiones rápidas, concentración, ingenio y dinamismo. Son cualidades que desarrollamos en la competición y que, aún hoy, rigen nuestro camino. Sin duda, ese ADN compartido es nuestro mayor vínculo: pensamos y actuamos de forma muy similar.
"Las rutas que rodean el lago de Garda son increíblemente gratificantes, tanto por la belleza del entorno como por el desafío físico que representan"
También sois apasionados coleccionistas de arte.
Por encima de todo, coleccionamos arte que nos conmueva y que posea una narrativa propia. Para nosotros es fundamental que cada pieza esté en armonía con la arquitectura del lugar. Buscamos obras que reflejen una estética similar y que pertenezcan al mismo período histórico. Valoramos profundamente la integridad de nuestra colección y, por ello, en Villa Portesina nos hemos centrado en obras de artistas italianos.
Fuiste ciclista profesional, ¿cómo recuerdas aquella etapa?
Aquellos años como deportista profesional moldearon profundamente mi identidad, los valores que defiendo y mi enfoque hacia los negocios. Fue una etapa inspiradora que, aún hoy, sigue dando frutos. Además, para mí, el ciclismo sigue siendo una forma maravillosa de conectar con mi familia, con amigos y, por supuesto, con colegas. De hecho, en nuestra sede contamos con un grupo de ciclistas que, dos veces por semana tras la jornada laboral, salen a recorrer las carreteras locales vistiendo el uniforme de la empresa. Y yo, por supuesto, soy uno de ellos.
"Este lugar simboliza el tiempo más valioso: aquel que dedico a mi familia y a mis amigos. De ahí que intentemos instalarnos aquí al menos dos meses al año", nos dice el magnate polaco
Más allá del éxito empresarial, ¿qué legado y valores te gustaría transmitir a tus hijos?
Confío en que tanto el Grupo CCC como yo mismo seremos recordados por toda una generación de deportistas y aficionados gracias a nuestro apoyo al desarrollo del ciclismo y el baloncesto en Polonia. Hemos fomentado el talento local y contribuido a forjar grandes figuras; incluso nuestro equipo ciclista, el CCC Team, ha competido en múltiples ediciones de la Vuelta a España. Sin duda, otro legado fundamental que aspiro a dejar es la restauración y revitalización de joyas arquitectónicas que se encontraban en el olvido. Mi esperanza es que sigan maravillando a las generaciones venideras con su esplendor. Esa capacidad de apreciar la belleza es, precisamente, algo que queremos transmitir a nuestros hijos. Queremos que pasen tiempo en entornos hermosos para que desarrollen su propio sentido estético, pero, sobre todo, les enseñamos a respetar a los demás, a ser agradecidos y a valorar los pequeños detalles. Los motivamos e inspiramos sin imponerles un camino. Nuestro único deseo es que sean felices.
























