Las sopas frías en verano son una de las mejores alternativas para nutrirse, refrescarse e hidratarse. Las más famosas en España son el gazpacho, el salmorejo y el ajoblanco... pero esta vez te presentamos una propuesta con remolacha y lombarda.
El trío intocable del recetario español —gazpacho, salmorejo y ajoblanco— y el hueco que viene a ocupar esta propuesta de remolacha y col lombarda
Es una especie de santísima trinidad veraniega: tres sopas frías que definen nuestra manera de entender el calor, el aperitivo y la cocina de temporada, con el gazpacho, el salmorejo y el ajoblanco. Basados en verduras, ajo, pan, aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal. El gazpacho es vegetal y chispeante, el salmorejo es cremoso y contundente, y el ajoblanco es sutil, almendrado y elegante.
Pero hay mucho más espacio para otras alternativas, como esta de remolacha y lombarda, con ese color vibrante fucsia, su ligero dulzor y su textura entre una sopa y una crema, con un color vibrante, un dulzor natural y un toque muy fresco. Es una sopa que no compite, sino que complementa: perfecta para quienes buscan algo más ligero que un salmorejo, más sorprendente que un gazpacho y menos clásico que un ajoblanco.
Ingredientes de la sopa fría de remolacha y lombarda
Utilizamos para esta sopa: remolacha fresca y cocida, cebolleta, caldo de verduras, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
La remolacha fresca aporta dulzor natural, color vibrante y una textura más fina, mientras que la remolacha ya cocida aporta cuerpo inmediato, refuerza el color y permite ajustar la textura sin tener que cocer más cantidad.
La cebolleta es el contrapunto aromático: aporta frescura, un toque picante muy suave y una nota vegetal que equilibra la dulzura de la remolacha; y el caldo de verduras permite aligerar la crema sin restar sabor y mantiene el perfil vegetal del plato. Además, ayuda a integrar la lombarda y la remolacha sin que la mezcla resulte densa.
Consejos para hacer sopa fría de remolacha y lombarda
Hay varias recomendaciones para que hagas esta sopa y te salga perfecta.
- Cuece la remolacha fresca entera y con piel: conserva mejor el color y evita que se lave el sabor. Y escurre bien la remolacha en conserva para que no se diluya la textura.
- Puedes blanquear, aunque no es imprescindible, la lombarda 1 minuto en agua hirviendo y enfría al instante: fija el color y suaviza el sabor crudo.
- Para un color más vivo, añade una pizca de vinagre suave al agua de cocción.
- Añade un toque de limón al triturado: equilibra dulzor y aporta brillo.
- Usa caldo vegetal frío para ajustar la textura sin perder sabor.
- Si quieres una versión más cremosa, añade yogur, kéfir o un poco de aguacate.
- Añade aceite de oliva suave al final del triturado para lograr una textura sedosa.
- Si queda demasiado terrosa, añade manzana verde o pepino.
- Para una sopa más ligera, incorpora agua muy fría o hielo triturado al final.
Acompañamientos para las sopas frías vegetales
Una vez que tenemos lista esta sopa fría sabrosa y colorida, podemos servirla, además de con daditos de remolacha cocida, con lombarda en tiras finísimas, huevo cocido picado, semillas de sésamo, de girasol o de calabaza, bastones de pepino, apio o manzana verde, queso fresco, cottage o feta desmenuzados, frutos secos picados, un poco de yogur o kéfir... Y siempre, siempre, un chorro de buen AOVE.





