Este es un plato de la cocina tradicional manchega, que se hace con patata, bacalao desalado, ajo y aceite de oliva. También recibe el nombre de ajo mortero y se consume, sobre todo, durante el invierno y la Semana Santa. Se suele servir con nueces y/o huevo cocido. Su nombre hace referencia a que es un plato muy contundente que “atasca” o llena a quien lo come.
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