Cada primavera, cientos de hermandades atraviesan caminos de arena, marismas y pinares para llegar hasta la aldea de El Rocío, en Almonte (Huelva), uno de los grandes símbolos religiosos, culturales y sociales de Andalucía. La romería, dedicada a la Virgen del Rocío —conocida popularmente como la Blanca Paloma— tiene sus raíces en la Edad Media y hoy reúne a más de un millón de personas durante el fin de semana de Pentecostés. Este 2026, la Romería comenzará oficialmente el viernes 22 de mayo a partir de las seis de la tarde con la Solemne Recepción de Hermandades Filiales ante la Hermandad Matriz desde la Puerta Mayor del Santuario. Pero junto al fervor religioso, la tradición ecuestre y la convivencia en comunidad, El Rocío también se ha convertido con el paso de las décadas en un auténtico escaparate de moda andaluza. Desde la reina Sofía hasta Carmen Ordóñez, pasando por Lourdes Montes, Victoria Federica o Tana Rivera, la romería ha dejado algunos de los looks más icónicos de la historia social española. Y entre todos ellos destaca especialmente un estilismo: el vestido rociero naranja que Victoria Federica recuperó el año pasado décadas después de que lo luciera la infanta Elena.
Qué es realmente El Rocío y por qué su estética es tan reconocible
Aunque muchas personas lo asocian únicamente a la fiesta o a la moda flamenca, El Rocío tiene un significado mucho más profundo. La tradición nace tras el hallazgo milagroso de una imagen mariana en las marismas de Doñana, una devoción que fue creciendo hasta convertirse en una de las peregrinaciones religiosas más multitudinarias del mundo.
Su estética también responde a una lógica muy concreta. A diferencia del traje de flamenca de feria, la moda rociera está pensada para soportar largas jornadas de camino, calor, polvo y caballos. Por eso predominan los tejidos ligeros, las batas rocieras cómodas, las faldas amplias, los mantoncillos prácticos y las flores discretas pero muy coordinadas.
La reina Sofía y las imágenes más históricas del Rocío
Uno de los momentos más recordados llegó en 1972, cuando la entonces princesa Sofía participó por primera vez en la romería. Vestida de faralaes, con vara de mimbre en la mano y recorriendo parte del camino a caballo, la madre de Felipe VI conquistó a los rocieros y dejó algunas de las imágenes más icónicas de la historia reciente de El Rocío.
La futura reina regresó años más tarde, ya como soberana, junto a las infantas Elena y Cristina. Aquella imagen de las tres vestidas con lunares y volantes sigue siendo uno de los grandes recuerdos visuales de la romería. Sofía apostó entonces por un vestido amarillo con lunares blancos, mientras sus hijas lucían diseños blancos con topos rojos, acompañados por grandes pendientes y collares de plástico muy característicos de los años ochenta.
La conexión emocional de la reina Sofía con El Rocío siempre fue muy fuerte. De hecho, varias biografías recuerdan cómo conservaba imágenes de aquellas peregrinaciones en Zarzuela y cómo llegó a definirse como profundamente emocionada por la experiencia rociera.
El vestido de la infanta Elena que Victoria Federica recuperó décadas después
El año pasado, Victoria Federica protagonizó uno de los grandes momentos virales de la romería al recuperar un histórico look rociero de su madre, la infanta Elena. La hija de Jaime de Marichalar apareció con un conjunto formado por una falda naranja rojiza de volantes con lunares blancos y ribetes verdes, combinado con una blusa blanca de mangas afaroladas y un clavel rojo en el pelo.
Más allá del look, el verdadero valor estaba en su historia. El conjunto era el mismo que la infanta Elena había llevado décadas atrás en el Rocío junto a la reina Sofía. La conexión entre ambas generaciones convirtió el estilismo en uno de los más comentados y fotografiados de la romería.
Victoria Federica ha construido además una estética muy vinculada al Rocío tradicional: caballo, flores, moños bajos, medallas y batas cómodas adaptadas al camino.
Carmen Ordóñez, la mujer que convirtió El Rocío en un fenómeno social
Si existe una gran reina del Rocío moderno, probablemente sea Carmen Ordóñez. Carmina convirtió la romería en un fenómeno mediático y glamuroso mucho antes de la era Instagram.
Las imágenes de Carmen cruzando el río Quema, levantándose la falda entre el barro o caminando sin maquillaje entre la polvareda forman ya parte de la memoria colectiva española. Llevó batas rocieras de todos los colores posibles —rojas, azules, estampadas— y siempre coordinaba flores, bolsos y complementos.
Además, transformó El Rocío en punto de encuentro de artistas, toreros y aristócratas. Junto a amigas como Lolita o Charo Vega, ayudó a construir esa dimensión social y aspiracional que todavía hoy rodea la romería.
La duquesa de Alba, Eugenia Martínez de Irujo y Tana Rivera: tres generaciones rocieras
Otra de las grandes imágenes históricas de El Rocío es la de Cayetana Fitz-James Stuart a caballo, luciendo faldas florales con encajes negros y grandes volantes. La duquesa de Alba entendía la romería como una extensión natural de la tradición andaluza y ecuestre que marcó toda su vida.
Eugenia Martínez de Irujo heredó esa conexión con un estilo mucho más relajado y bohemio: zapatillas, gafas de sol, flores y faldas ligeras. Su hija, Tana Rivera, representa hoy una nueva generación de estética rociera más joven pero profundamente conectada con la tradición. Suele apostar por batas cómodas, estampados florales y flores clásicas en el pelo.
Lourdes Montes y Laura Sánchez: dos maneras actuales de vestir El Rocío
En los últimos años, Lourdes Montes se ha consolidado como una de las grandes referencias estilísticas de la romería. La diseñadora sevillana ha convertido las faldas florales con blusas blancas de volantes en su uniforme rociero perfecto.
Sus looks destacan por el equilibrio entre tradición, comodidad y elegancia. Mantoncillos llamativos, flores perfectamente coordinadas y tejidos ligeros forman parte de una estética muy reconocible que además suele firmar desde su propia marca, MiAbril.
Muy diferente es el enfoque de Laura Sánchez, probablemente la más rompedora de todas. La modelo combina batas tradicionales con estilismos mucho más relajados y modernos: camisetas estampadas, sombreros de paja o faldas multicolor.
Mucho más que una romería
El Rocío sigue siendo hoy uno de los grandes símbolos culturales de España. Una tradición que mezcla religión, historia, caballo, música, familia y también moda. Porque detrás de cada bata rociera, de cada flor o de cada mantoncillo existe una forma concreta de entender Andalucía y su identidad.
Décadas después seguimos recordando los looks de la reina Sofía, la elegancia natural de Carmen Ordóñez, las faldas florales de Lourdes Montes o el vestido histórico que Victoria Federica recuperó de la infanta Elena para devolverlo al presente.



















