Esta crema es perfecta para consumir en estos días de calor. Sus ingredientes principales son la remolacha cocida y la manzana ácida. Ambos nos aportan numerosas propiedades saludables y poseen unos sabores muy marcados. Unidos, forman una mezcla deliciosa, que tiene, además, un efecto depurativo.
Por qué la remolacha y la manzana ácida se equilibran
La receta funciona, entre otras cosas, porque mezcla dos sabores muy marcados. Por un lado, el dulzor y el toque terroso y vegetal de la remolacha, y por otro, la acidez y el frescor de la manzana verde. Este contraste da lugar a una receta llena de equilibrio y, a la vez, muy vibrante en la boca y en la vista, con una acidez que refresca, un dulzor que sostiene y un precioso color fucsia.
Por eso esta crema fría es perfecta para tomar en verano: ligera, fresca y nada empalagosa. Además, la remolacha cocida es suave, sedosa y espesa la crema, mientras que la Granny Smith aporta agua, jugosidad y un punto crujiente que, al triturarse, aligera la crema sin diluirla.
Junto a la manzana y a la remolacha, ponemos otros ingredientes como yogur, que aporta cremosidad, suaviza la acidez y añade frescor; apio, de aroma vegetal y sabor anisado, que equilibra el conjunto y potencia la frescura del plato; y cebolleta, que equilibra, suaviza y conecta sabores.
Esta crema tiene un efecto depurativo
Este efecto es una razón más de por qué nos gusta tanto esta crema. La remolacha es superdepurativa porque está llena de antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación, de agua que favorece la hidratación y la eliminación de líquidos, y de fibra que mejora el tránsito intestinal. Pero, además, la manzana ácida, gracias a su contenido en pectina, regula la digestión y la glucosa, su acidez natural estimula la salivación y también es rica en agua. Juntas las dos hacen que esta crema sea ligera, hidratante, rica en fibra, digestiva y refrescante.
Presentación de esta crema de remolacha y manzana
Para servir esta crema, en un bol o plato hondo y bien fría, le vamos a poner unos daditos de manzana con piel, unas hojitas de eneldo fresco y un chorrito de AOVE. Pero otras opciones pueden ser ponerle unos dados de remolacha, un poco de queso crema o de yogur griego, semillas tostadas, ralladura de algún cítrico, etc. ¡Ah! Y, si te gusta más o menos densa, varía la proporción de agua.
Otras recetas veraniegas con remolacha
Botánicamente, la remolacha es una raíz, no un tubérculo, y da muchísimo juego en la cocina veraniega. Nos gusta usarla cocida o asada para hacer gazpachos, salmorejos, dips para untar tipo hummus o ensaladas, entre otros. Combina de maravilla con ingredientes frescos como manzana, pepino, yogur, cítricos, hierbas aromáticas...
Cruda también se puede comer, bien limpia y seca, y tiene un sabor más terroso que cocinada. Es perfecta para tomar laminada muy fina, frita o asada como si fueran chips, o en carpaccio y aliñada con zumo de limón, sal y pimienta negra y acompañada de unos brotes frescos; cortada en dados como si fuera un tartar y aderezada con salsa de soja y unas semillas de sésamo; se puede rallar para ensaladas, refrescantes smoothies o coloridos cuscús vegetales.






