Este es uno de los restaurantes favoritos de Felipe VI en Madrid: las mejores rabas y una tarta de queso memorable


Antes de apoyar al Atlético de Madrid el pasado miércoles, visitó el famoso restaurante cántabro La Maruca para disfrutar de un almuerzo entre amigos.


El rey Felipe VI, durante su visita al restaurante La Maruca.
3 de mayo de 2026 a las 19:00 CEST

Por todos es conocida la gran pasión que siente el rey Felipe VI por la gastronomía española. Y entre sus restaurantes de cabecera está La Maruca, del Grupo Cañadío, al frente del cual está el cocinero y empresario Paco Quirós.

El rey Felipe VI, durante su visita al restaurante La Maruca. © Antonio Gutiérrez / José Ruiz
El rey Felipe VI, durante su visita al restaurante La Maruca.

El monarca, después de la reunión que mantuvo en el Palacio de la Zarzuela con el presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Mattias Guyomar, a primera hora de la mañana del pasado miércoles, decidió tomarse el resto de la jornada libre para disfrutar de la cocina cántabra de uno de sus restaurantes favoritos, y después para aparecer, por sorpresa, en el estadio Riyadh Air Metropolitano y animar al Atlético de Madrid.

Su afición por el equipo rojiblanco es más que conocida por todos, y quiso apoyarle en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones frente al Arsenal desde uno de los palcos del estadio en el que se le vió junto al Alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y el presidente del Atlético, Enrique Cerezo.

Media Image© Antonio Gutiérrez / José Ruiz

Tras varias horas en el interior de La Maruca, don Felipe, tan elegante como siempre, salía del restaurante con una actitud de lo más relajada y sonriente y pasando inadvertido para la mayoría de los viandantes que no esperaban su presencia en pleno Paseo de la Castellana.

Porque el rey visitó el establecimiento en esa ubicación, pero tiene dos sedes madrileñas más: una en la calle Velázquez y otra en la calle López de Hoyos. A su vez, La Maruca pertenece al mismo grupo que otros restaurantes también cántabros como Cañadío, La Bien Aparecida, Cafetería Santander o La Primera, todos ellos de gran éxito en la capital.

Comedor de La Maruca, en Castellana. © lamarucacastellana
Comedor de La Maruca, en Castellana.

La Maruca abrió sus puertas en 2014 en la calle Velázquez y desde el primero momento, al igual que a Felipe VI, conquistó a los madrileños con su cocina tradicional cántabra. El nombre hace referencia a una cala de Santander, lugar de nacimiento de Paco Quirós.

Qué se come en La Maruca

La gastronomía de este emblemático establecimiento está basada en el producto y en recetas clásicas de Cantabria, y la oferta es de lo más variada y apetecible. Seguro que el rey optó por sus míticas rabas, crujientes y con la mejor fritura posible, de las que algunos días venden hasta 80 kilos.

Croquetas, tortilla, rabas... la cocina tradicional protagoniza la carta de La Maruca.© lamarucacastellana
Croquetas, tortilla, rabas... la cocina tradicional protagoniza la carta de La Maruca.

Otros platos imperdibles de La Maruca son la tortilla de patata, poco cuajada y muy famosa dentro del grupo, la ensaladilla rusa -servida con huevo rallado, pimiento asado, anchoas de Santoña y huevas de trucha-, las empanadillas de bonito, los buñuelos de brandada de bacalao, las croquetas de cocido o el lomo de merluza  o la terrina de foie hecha por ellos mismos con sobao tostado.

El rey es de gustos sencillos y le apasionan los platos tradicionales españoles, así que es normal que La Maruca sea uno de sus restaurantes de cabecera, un paraíso de las verduras y los pescados cocinados sin demasiadas complicaciones. En la primera categoría destacan las alcahofas a la plancha o la menestra de verduras y en la segunda el tartar de salmón ahumado con aguacate y queso, los bocartes fritos, el taco de bonito con piperrada o la merluza de rula -capturada y subastada en lonjas pequeñas del Cantábrico llamadas rulas, donde se garantiza frescura, trazabilidad y pesca artesanal-.

También hay algunas carnes con sello cántabro, como el san jacobo de lomo de Potes o los callos a la montañesa, y no falta el popular cocido montañés, con alubia y berza, ni el cocido lebaniego servido en un solo vuelco.

Estamos seguros de que nuestro monarca y sus amigos terminaron con una de las tartas de queso más reconocidas de España gracias a su textura cremosa y semilíquida en el centro, la tarta Cañadío 1981, que se desparrama ligeramente al cortarla, y sirven templada.