Cristina de Hoyos, dermatóloga: "Perdemos de forma fisiológica entre 50 y 100 cabellos al día, con independencia de que el pelo sea largo o corto"


Dos expertas explican cómo saber si ese pelo que aparece en el cepillo se ha desprendido desde la raíz o se ha partido por culpa del sol, el cloro y el calor


Mujer con el pelo largo y mojado descansa al sol junto a unas rocas.
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
2 de agosto de 2026 a las 6:55 CEST

Puede que todos los veranos notes que se te cae más el pelo. A mí me pasa. Y hasta hace tiempo pensaba que era normal notar más pelos en la ducha y el cepillo en esta época. Pero descubrí que a veces no se debe solamente a que los pelos hayan completado su ciclo, sino que están debilitados por el daño al que los sometemos a diario y se parten por el camino.

"La caída y la rotura pueden coexistir, sobre todo en verano, pero son procesos distintos", me explica la doctora Cristina de Hoyos, dermatóloga especializada en tricología y trasplante capilar y directora del área médica de Clínica Ceta. En la caída, el cabello se desprende desde la raíz. En la rotura, el folículo permanece en su sitio y lo que cede es la fibra. Y esto hay que distinguirlo. Porque la caída estacional suele ser transitoria, pero la rotura habla de una melena que ha perdido resistencia y pide otro tipo de cuidados.

Elsa Hosk en primer plano con pelo rizado y rubio© hoskelsa

La pista está en observar los extremos de los pelos. Katrina Riera, farmacéutica y medical advisor de DS Labs, aconseja mirar con atención el cabello que queda en el cepillo o en el desagüe. "Si presenta un pequeño bulbo blanquecino en uno de sus extremos, significa que el cabello se ha desprendido desde el folículo y, por tanto, se trata de una caída", explica. Ese pequeño engrosamiento indica que el pelo ha terminado su ciclo y ha salido desde la raíz. Cuando ese bulbo falta, la fibra suele haberse partido. La doctora De Hoyos añade otra señal que me parece clave, "si ambos extremos son finos o presentan un aspecto deshilachado, lo más probable es que se haya roto".

La longitud también da pistas. En una caída habitual, los cabellos suelen medir lo mismo que el resto de la melena. La rotura deja pelos cortos y desiguales porque cada fibra se parte en un punto distinto. Además, suele venir acompañada de puntas abiertas, tacto áspero, pérdida de brillo, encrespamiento y más dificultad para desenredar. "La rotura suele manifestarse con un cabello que pierde calidad más que cantidad", resume Cristina de Hoyos.

Rosie Huntington-Whiteley con bikini de Burberry debajo de una cascada© rosiehw

Por qué una melena larga parece perder mucho más pelo

La longitud no está relacionada con la cantidad que se cae, el efecto es visual. "Perdemos de forma fisiológica entre 50 y 100 cabellos al día, con independencia de que el pelo sea largo o corto", señala la dermatóloga. Pero claro, un pelo de cincuenta centímetros ocupa mucho más espacio que otro de cinco y forma una maraña mucho más llamativa. Katrina Riera coincide: "Perder el mismo número de cabellos largos que cortos puede dar la impresión de que la caída es mucho más intensa".

También influye la frecuencia de lavado. En algunas melenas largas, los cabellos ya desprendidos quedan atrapados entre el resto durante varios días. Al pasar por la ducha, salen todos juntos y la pérdida parece haberse disparado de golpe. Por eso, el volumen de pelo en el desagüe cuenta solo una parte de la historia.

El verano puede juntar caída y rotura a la vez

"La sal del mar y el cloro de las piscinas favorecen la deshidratación de la fibra capilar, aumentando la sequedad y la predisposición a la rotura", explica Riera. Si añadimos planchas, moldeadores, secadores muy calientes y peinados tirantes, la melena acumula daño y termina cediendo en sus puntos más débiles.

Modelo con top de cuadros y bandana en el cuello © FAITHFULL

La doctora De Hoyos explica que el efecto del sol se aprecia, sobre todo, en la fibra. Al terminar el verano también puede aparecer un aumento estacional de la caída ligado al ciclo capilar. "Durante esta época pueden coexistir dos situaciones: una mayor rotura por el deterioro del tallo y un aumento transitorio de la caída por razones estacionales", explica. Esa mezcla hace que todo parezca un único problema, aunque cada parte tenga un origen distinto.

Riera añade que una exposición solar intensa aumenta el estrés oxidativo en el cuero cabelludo y puede favorecer que algunos folículos entren antes de tiempo en la fase telógena, la etapa en la que el pelo se prepara para desprenderse. En la mayoría de los casos, esa caída forma parte del ciclo capilar y se resuelve durante las semanas siguientes.

Mujer rubia con el pelo largo se protege del sol con un sombrero mientras navega.© @rebecaruizro
Los sombreros y las gorras ayudan a proteger el cuero cabelludo y la melena de la radiación solar.

Los errores que dejan el pelo más frágil en verano

Uno de los más habituales consiste en espaciar demasiado los lavados por miedo a perder más cabello. En verano se acumulan sudor, sal, cloro, arena y restos de fotoprotector. Si permanecen demasiado tiempo sobre el cuero cabelludo, pueden irritarlo y alterar su equilibrio. Riera recomienda lavarlo siempre que haga falta con un champú suave de uso frecuente. La clave está en retirar bien los residuos y conservar el confort del cuero cabelludo.

Otro error consiste en dejar la raíz húmeda durante horas. Aunque haga calor, la humedad del ambiente puede retrasar el secado. La farmacéutica aconseja secarla a baja temperatura después del lavado y dejar el resto de la melena al aire cuando resulte posible.


También conviene vigilar el abuso de planchas y otros dispositivos con calor. Una fibra que ya llega deshidratada por el sol y el agua del mar soporta peor las altas temperaturas. El daño se acumula y aparece en forma de puntas abiertas, falta de brillo y mechones rotos alrededor del rostro o la coronilla. Aquí entra en juego todo lo que nos han dicho mil veces: usar un sombrero o gorra para reducir la radiación, aplicar fotoprotectores capilares y mascarillas hidratantes para limitar el daño sobre la fibra, aclarar el pelo con agua dulce después de cada baño para retirar la sal o cloro y desenredar empezando por las puntas y subir poco a poco, con movimientos suaves. Es buena idea también reducir los peinados muy tensos y elegir gomas que respeten la fibra.

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Cuándo deja de ser una caída estacional

Katrina Riera explica que una caída estacional puede durar entre seis y doce semanas y empezar incluso antes del otoño. Cuando se alarga más de tres meses, la densidad disminuye o el cuero cabelludo empieza a verse más de lo habitual, merece la pena acudir a un profesional. Cristina de Hoyos aconseja pedirla también si se ensancha la raya, aparecen áreas claras o surgen síntomas como picor, dolor, inflamación o descamación. También merece una valoración si coincide con anemia, cambios hormonales, una enfermedad reciente, una pérdida de peso importante o una etapa de mucho estrés.

"Lo más importante es recordar que la rotura del cabello y la caída desde el folículo requieren tratamientos distintos", señala la dermatóloga. Una mascarilla mejora una fibra seca, pero una alteración del ciclo capilar necesita otro enfoque. Los suplementos también deberían responder a una causa concreta.