En Washington tienen la Casa Blanca; en Buenos Aires, la Casa Rosada; y en la pequeña localidad segoviana de Brieva, la bautizada como la ‘Casa Azul’. No un azul cualquiera, sino un potente Klein que tiñe parte de la fachada de la vivienda donde la exmodelo y actriz italiana Lucía Bosé pasó los últimos 23 años de su vida.
© IG @Lucia_BoseBrieva, el pueblo que adoptó a Lucía Bosé como una vecina más
Hay viviendas que se reconocen por su color antes que por su nombre. Detrás de esa fachada y esa puerta de un azul tan intenso residió la madre de Miguel Bosé, Lucía Domínguín y Paola Domínguín, que hizo de esta localidad de un centenar de vecinos su hogar hasta su fallecimiento en 2020.
Aquí no fue una estrella de cine, sino una vecina más (querida, cercana y profundamente integrada en la vida local). Según cuentan quienes la conocieron, tenía su propio grupo de amigas y compartía con ellas una de sus grandes aficiones, la pintura, reuniéndose con frecuencia para dibujar juntas. Su vínculo con el pueblo era tan estrecho que hoy el centro sociocultural de Brieva lleva su nombre, un homenaje que sus vecinos consideran más que merecido.
© La Casa AzulDe refugio de Lucía Bosé a alojamiento rural con historia propia
La ‘Casa Azul’ se levanta siguiendo el estilo constructivo propio de esta zona rural de Segovia, con muros de piedra vista y una estructura que se repite en buena parte de las viviendas de la pequeña localidad. El inmueble, con más de un siglo de historia (sus orígenes se remontan a 1900), permaneció varios años sin uso hasta que, a finales de 2022, cambió de manos. Tras una reforma que respetó buena parte de sus elementos originales, la vivienda abrió sus puertas como alojamiento rural, con capacidad para acoger hasta 28 personas.
© La Casa AzulEl patio que recibe a los huéspedes con aire de comedor de verano
Nada más entrar, el patio da paso a la vivienda a través de un amplio comedor al aire libre y una barbacoa.
Macetas (algunas en cestas colgantes) y jardineras repartidas por el suelo y plantas trepadoras que ascienden por la pared del fondo convierten este rincón en un pequeño refugio verde que recibe a los huéspedes desde el primer momento. Pero ahí no acaba todo, pues la vivienda también cuenta con una coqueta terraza.
© La Casa AzulEl mural que convierte el salón en el rincón más singular de la casa
La planta baja se organiza en torno a un amplio salón con chimenea, presidido por un gran mural del artista italiano Emilio Farina, amigo personal de la actriz. Los actuales propietarios decidieron conservarlo intacto durante la reforma, conscientes de que se trataba de una de las piezas más valiosas de la casa.
© IG @Lucia_BoseEl fuego a leña que aún guarda el espíritu de la casa
A Lucía le encantaba encender el fuego cuando llegaban los meses fríos. Esa chimenea de ladrillo aportaba ese calor propio de la calefacción a leña que hoy sigue invitando a los huéspedes a recrear la misma sensación de recogimiento. Además, la sala no es en absoluto ‘telecéntrica’, pues para mirar audiovisuales la casa cuenta con un segundo salón más privado justo encima de este ambiente.
© La Casa AzulLa cocina central desde la que pivota todo
Junto al salón, la cocina con isla se abre a la zona de comedor. Los propietarios mantuvieron piezas de mobiliario que formaban parte del día a día de la casa, como la gran alacena original, además de varios cuadros y objetos decorativos que Lucía eligió personalmente para este espacio.
Además del gran comedor principal, un office junto a la ventana ofrece un rincón más íntimo para el desayuno, y no falta el guiño particular: un frigorífico en azul Klein que rinde su propio homenaje a su antigua propietaria. También se ha añadido un elemento lúdico: un futbolín.
En cuanto a materiales, los techos de madera conviven con muros de piedra, mientras que el pie de la isla, forrado en ladrillo visto, aporta ese punto artesanal que define el conjunto. Así, la vida sencilla se instala en la 'Casa Azul'.
© La Casa AzulLa habitación principal que respira amplitud y sosiego
En la planta baja se encuentra el dormitorio principal, de generosas dimensiones y con baño en suite, presidido por una cama con dosel que se ha mantenido desde la época en que la vivienda era residencia particular. Un sofá-cama adicional completa el espacio, pensado ya para adaptarse al uso actual como alojamiento para grupos.
En las plantas superiores se distribuyen el resto de dormitorios, reforzados con literas y camas nido para responder a las nuevas necesidades del alquiler turístico.
© La Casa AzulLa terma que Lucía Bosé nunca llegó a conocer
La incorporación más moderna de toda la vivienda es una terma de agua salina climatizada. Se trata de un elemento que Lucía nunca llegó a disfrutar, ya que se instaló años después de su fallecimiento, dentro del proceso de modernización que acompañó la conversión de la casa en alojamiento turístico. Con todo, los propietarios han procurado que esta novedad conviva sin estridencias con el resto de la vivienda, fiel en todo lo demás a la esencia que dejó su anterior dueña.
© IG @Lucia_BoseUn refugio que enamoró a Lucía Bosé para siempre
Lucía Bosé se trasladó de la lujosa urbanización madrileña de Somosaguas para instalarse en la sierra de Guadarrama. La casa familiar de la matriarca del clan Bosé-Dominguín se convirtió también en punto de encuentro para buena parte de la sociedad española. María Zurita de Borbón, prima del rey Felipe VI, o el periodista y escritor Boris Izaguirre se encontraban entre las visitas habituales a Brieva.
Los motivos por los que la actriz italiana eligió este rincón segoviano son fáciles de entender: la tranquilidad, la escasa afluencia de gente y un entorno que definía como saludable explicaban su apego al lugar. Ni siquiera las peticiones de su hijo lograban hacerla cambiar de idea. “Mi hijo siempre me insiste en que vuelva a vivir con él. ¡Ni loca! ¡Yo no me muevo de aquí!”, respondía siempre que se le planteaba la posibilidad.
Los actuales propietarios de la ‘Casa Azul’ (www.brievacasaazul.com) reconocen que el nombre de Lucía Bosé despertó desde el primer momento una notable curiosidad entre los visitantes, convirtiéndose en el gran reclamo durante el primer año de vida de la casa rural. Un legado que, lejos de diluirse, sigue presente hoy en cada rincón de la vivienda, aunque ahora conviva con otros motivos que también enamoran a los huéspedes: las excelentes valoraciones de quienes ya se han alojado, el boca a boca y las propias características de la casa. Porque, aunque cambien las razones para visitarla, Lucía Bosé seguirá siendo, para siempre, el alma eterna de la 'Casa Azul'.




