Melanie Brown está lo más lejos que se puede estar de cantar himnos de girl-power ante miles de personas en el estadio de Wembley. Pero este es el verdadero lugar feliz de la ex Spice Girl: una acogedora granja en Yorkshire donde finalmente ha encontrado un refugio seguro. Durante esta entrevista y sesión de fotos exclusiva para Hello!, la cantante camina por su refugio seguida de cerca por sus dos cabras.
A su alrededor, las gallinas cacarean alegremente y su fiel perro, Cookie, se acurruca plácidamente dentro de un cobertizo diseñado a medida, decorado en parte con estampado de leopardo, como no podía ser de otra manera. El singular mapa de la propiedad lo completan dos imponentes rottweilers entrenados para labores de seguridad, un gato llamado Sorn y cinco patos.
"Es hermoso y tranquilo y los animales me hacen sentir muy calmada", confiesa Mel a sus 50 años recién cumplidos. "Si no me siento muy bien conmigo misma o mi cabeza da vueltas con pensamientos y trabajo, simplemente hago una caminata rápida por mi bosque y vuelvo como una persona completamente nueva. Cuando conduzco hasta aquí, realmente puedo sentir cómo mis hombros se relajan", nos dice. Esta estampa dista mucho del bullicio y las luces brillantes que acompañaron a Mel durante su etapa dorada en las Spice Girls. Aunque la legendaria banda británica vuelve a estar en el centro del radar cultural por los rumores sobre una posible gira para celebrar el 30 aniversario de su gran éxito, Wannabe, Mel zanja la cuestión con un categórico "no".
"Voy a crear mi propia fundación. Hay mucho que debe cambiar y, aunque no ocurra en mi vida, voy a plantar las semillas para que suceda"
"Puedo decirte que no va a suceder", asegura. "Si ocurre, será un auténtico shock para mí. Cuando miro aquella gira de reencuentro de 2019, y el sentimiento que me dio, estaba en mi salsa, pero llega un momento... Tengo 50 años. No puedes estar insistiendo a todo el mundo para ir de gira si no quieren. Dejé descansar eso cuando cumplí los 50".
Al preguntarle si volvería al escenario en caso de que todas aceptaran, admite no tenerlo claro: "Tengo mucho respeto y amor por esas chicas, pero no sé si querría volver a subirme ahí. Ni siquiera puedo empezar a explicarte cuál es nuestro vínculo; somos como familia y nuestros cordones umbilicales están atados juntos". En cuanto a un posible documental del grupo, añade: "Tiene que hacerse de la manera correcta y ser honesto... Y no todo el mundo quiere ser honesto".
Regreso a la naturaleza
La particular casa de fieras de la cantante dio comienzo con Sharon y Missy, dos cabras madre e hija que llegaron a la finca cuando la artista y su esposo, Rory McPhee, se mudaron a la propiedad, en abril de 2024. Ambas fueron adquiridas para rendir un homenaje a la memoria del padre de Mel, Martin, fallecido en 2017. "Mi padre creció con cabras y gallinas en la isla de Nevis, así que tenerlas aquí me recuerda a sus raíces y a mi encantadora abuela", relata emocionada.
"Son cabras de campo de verdad; no les importa el clima, su corral siempre está abierto y son libres para correr". Mel y el peluquero Rory McPhee, que se dieron el "sí, quiero" en la catedral de San Pablo, en julio del año pasado, antes de celebrar una ceremonia espiritual en Marrakech, se encargan juntos del cuidado diario del recinto.
"Siempre hago las gallinas primero, luego las cabras, y si necesitan limpieza, mi marido me ayuda. Después de alimentar a los patos, paseo a los rottweilers por el bosque. Mis hijos a menudo dicen que me van a ayudar por la noche tras cenar... pero luego nunca lo hacen", comenta entre risas. Cookie, una yorkshire terrier de nueve años, que ejerció de paje para llevar los anillos en su enlace de Londres, se ha convertido en su sombra.
"Tengo 50 años. No puedes estar insistiendo a todo el mundo para ir de gira si no quieren. Dejé eso descansar al cumplir los 50"
"Me enamoré de ella y va a todas partes conmigo", explica. Respecto a los perros grandes, aclara que son fundamentales en su tranquilidad diaria: "Están entrenados para protegerme y eso me hace sentir cómoda".
Tras el tormentoso final de su matrimonio con Stephen Belafonte, del que habló abiertamente en su autobiografía, Brutally Honest, Mel no tuvo más remedio que dejar Los Ángeles y regresar a su tierra natal para instalarse junto a sus hijos en casa de su madre, Andrea, en Leeds. "No tuve otra opción. Estaba arruinada financieramente y destrozada mentalmente", relata.
"Tengo mucho respeto y amor por esas chicas (Spice Girls), pero no sé si querría volver a subirme ahí. Ni siquiera puedo empezar a explicarte cuál es nuestro vínculo; somos como familia"
Sin embargo, convenció a sus hijos de quedarse en Reino Unido. Tras cinco años de esforzarse y "trabajar condenadamente duro", logró comprar su ansiada granja en Yorkshire. "Tengo una mentalidad norteña de clase trabajadora, por lo que siento que tengo que ganar mi propio dinero".
Hogar, dulce hogar
A la artista le apasiona la vida en casa al lado de Rory, saliendo únicamente para cumplir con sus compromisos profesionales como jueza en America’s Got Talent o citas contadas del mundo de la moda. Sobre su unión con Rory, a quien conoce desde que era una niña, asegura que vive una etapa idílica: "He estado casada antes, pero esta vez se siente tan diferente, real y honesto. Él me conoce muy bien y me ha ayudado a creer que hay chicos buenos ahí fuera".
Rory no solo cuida de ella preparándole románticos detalles cuando surgen las dudas, sino que además comparte sus mismos proyectos de vida. "Él ama cocinar y nos prepara cenas de verdad. Tenemos los mismos deseos y anhelos, lo cual ocurre muy rara vez en la vida. Él me deja ser Mel y yo le dejo ser él".
Madre amorosa
Por encima de todo, la mayor prioridad de Melanie siguen siendo sus tres hijos: Phoenix (27), Angel (19) y Madison (14). Al ser preguntada por el debate en torno a los nepo babies y los privilegios de los hijos de famosos, es contundente: "Quieres ayudar a tus hijos, pero tienes que asegurarte de que ellos mismos hacen el trabajo de base. Nunca les he dado nada en bandeja de plata. He sido madre soltera casi todo el tiempo y estoy muy conectada con ellos".
"Volví a casa arruinada financieramente y destrozada mentalmente. Nunca pensé que sería capaz de recuperarme, pero ahora estoy en un espacio honesto"
A su faceta familiar suma su inagotable labor solidaria. Nombrada miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE) por su entrega a la causa contra la violencia doméstica, revela a Hello! que dará un paso más creando su propia fundación: "Necesitamos muchos más refugios, más seguridad y que todo el sistema de justicia cambie. Incluso si nada cambia durante mi vida, voy a plantar las semillas para que ocurra".
Tras haber completado con honores varios cursos en la universidad y haber dado charlas en prisiones de mujeres, la cantante mira al futuro con esperanza: "Nunca pensé que sería capaz de recuperarme de todo lo vivido, pero hoy siento que por fin estoy viviendo en un espacio completamente honesto, feliz y equilibrado".












