Forman una de las parejas más magnéticas de las redes sociales. Y no solo por lo 'guapazos' que son. Dani Illescas, al que vimos en MasterChef Celebrity 8 y ganar también El desafío, en primavera, tiene enganchados a sus 1,7 millones de seguidores en Instagram con sus aventuras de riesgo por todo el mundo. Por su parte, Katia Gutiérrez-Colomer, modelo con 223.000 followers, derrocha estilazo. Ahora que llevan cinco años y medio juntos y cierran un curso inmejorable, los dos influencers nos cuentan su historia de amor —sobre todo, por qué tardaron casi dos años en salir— y cómo es su caótica vida con tanto viaje y tanta maleta. También nos hablan de cómo es la vida de un influencer, de sus amistades y del hate.
Contadnos cómo os conocisteis.
DANI.—En mayo de 2019, antes del verano, en Ibiza, haciendo una campaña.
KATIA.—Y empezamos a salir el 1 de febrero de 2021. Pasaron casi dos años.
¿Qué pensabas de Dani antes de conocerle?
K.—No le seguía mucho, porque yo era más pequeña y consumía otro contenido. Pero sabía quién era y, obviamente, me parecía muy guapo (ríe).
¿Y la primera impresión al veros en persona?
K.—Me pareció divertido, loco.
D.—A veces, mi personalidad no se aprecia en fotos, pero soy un tío normal, de pueblo, divertido con sus amigos y hago locuras. En aquel shooting, ella conoció esa parte mía, la más real.
Tardasteis mucho en salir, no hubo flechazo.
D.—Teníamos vidas paralelas, pero yo viajaba mucho y ella era más urbanita y más joven.
K.—A ver… Yo sabía que en algún momento algo iba a pasar, pero, en ese momento, no (ríe). Mantuvimos el contacto y, un día, Dani me dijo: "Oye, si te quieres venir a Barcelona unos días…".
D.—Fue en pleno COVID y me apetecía conocerla más. Vino a mi casa para dos o tres días y acabaron siendo tres semanas. Ahí dije: "Es ella".
K.—(Ríe). Es que no nos conocíamos tanto y no habíamos estado solos. La primera vez estábamos en un rodaje, con mucha gente. Ya en Barcelona fue como: "Ostras, esto puede ser algo más".
D.—Vino con una maletita muy pequeñita, con ropa para dos días. Al final, le dejé de la mía.
Katia, pareces sosegada, y Dani, macarrilla.
K.—Sí, total (ríe).
D.—Lo has clavado (ríe). Yo soy más macarra, más de pueblo y de calle. Katia es una chica elegante, con una familia superbuena y estructurada…Yo soy más campechano, más "viva la vida", y ella, más tranquila. Y eso es lo más bonito, que nos adaptarnos a todo. Katia es muy buena persona. Muchas veces pienso que, si fuéramos amigos, seríamos los mejores amigos.
Lleváis una vida muy nómada, ¿cómo conseguís integrar vuestro trabajo y tanto viaje en vuestro día a día?
K.—Siendo un poco nómadas, es bonito cuando vuelves y reconectas. Obviamente, es ajetreado estar todo el día fuera, volver, irnos de nuevo... Pero nos llena y nos da adrenalina.
DANI.—A la vez, somos muy diferentes, y me encanta. Cuando vamos a uno de mis viajes, Katia se amolda, y lo mismo hago yo con lo que ella hace. Entendernos a la perfección es fundamental.
Dani, no paras de viajar; Katia viaja, quizá, un poco menos.
K.—Viajo más por trabajo.
D.—Yo mucho más. Luego, Katia se une a muchos de mis viajes y está detrás, grabándome y ayudando. En otros trabajos de Katia, voy yo y la ayudo.
Pasar tanto tiempo juntos, viajando y trabajando, puede ser asfixiante.
K.—Es muy importante que cada uno tenga sus cosas. Soy muy independiente, y Dani también. A ninguno nos gusta estar pegados 24/7. Luego, nos juntamos y nos contamos nuestras cosas. Eso es lo bonito.
D.—Echarla de menos es fundamental para quererse más y mejor.
Katia: "Antes de conocerle no seguía mucho a Dani, porque yo era más pequeña y consumía otro contenido. Pero sabía quién era y, obviamente, me parecía muy guapo (ríe)"
Tras cinco años y medio juntos, os harán la misma pregunta: ¿hay planes de casaros o formar una familia?
K.—Obviamente, está en nuestros planes, pero Dani me saca ocho años y me sigo viendo joven para casarme y para tener hijos. Ya llegará.
D.—Lo hemos hablado muchas veces. Respeto totalmente su opinión.
Con tanto viaje y tanta maleta, ¿es vuestra vida tan caótica?
D.—¡La palabra es "caótica"! (Ríe).
K.—Lo peor es el tema de maletas.
D.—Lo más duro. Eso y el espacio, vivir en una casa pequeña. Pero con nuestro ritmo no necesitamos más. Uno de nuestros sueños es tener un gran vestidor y un baño para cada uno.
En los viajes surgen imprevistos. ¿Quién entra más en modo pánico?
K.—Él.
D.—Ella (ríen los dos).
K.—Yo suelo resolver los problemas… En verdad, ninguno entra tanto en pánico, es que soy muy tranquila.
D.—Soy el nervio de la pareja y ella me pone los pies en el suelo, me dice cómo organizarlo.
Dani: "En pleno COVID, la invité a mi casa de Barcelona, porque quería conocerla más. Vino para dos o tres días y acabaron siendo tres semanas. Ahí dije: 'Es ella'”
Una vida de alto riesgo
Hacéis deportes de riesgo, desde lanzaros en paracaídas a acampar en medio de un acantilado... ¿Habéis llegado a temer por vuestra vida?
K.—Son más sus planes, a mí no me gusta temer por mi vida.
D.—Va en mi ADN y me encanta, pero sí es verdad que, desde que estoy con Katia, he aprendido a decir: "Ya lo he hecho, no tengo necesidad de hacer estas cosas". También he tenido lesiones duras. Una muy grave, en la rodilla, haciendo el burro con la moto, que requirió cuatro operaciones. Lo sufrió más Katia, que estuvo conmigo. Ahí me di cuenta de la gran persona que tengo al lado, que me apoya en las buenas y en las malas.
K.—Es verdad que Dani es muy consciente, pero, cuando se va a estos viajes o hace locuras, me da miedo. Desde aquí sufro un poco más.
—Dani, perdiste a un amigo, Nicola Bellavia, en uno de estos viajes.
D.—Si te tiene que pasar algo, te pasará. Puedes tener un accidente yendo en taxi. Mi filosofía es vivir cada día como si fuera el último y disfrutar. Tampoco voy a dejar de vivir por pensar en que puede pasar algo.
Hay influencers que buscan esa vida nómada para no tributar en España, pero, Dani, ya has dicho que resides aquí y que estás encantado.
D.—Soy feliz aquí. He viajado por el mundo y, como en España, no hay ningún sitio con esta calidad de vida.
"Muchas veces, nos gustaría no tener teléfono. A veces, ves un atardecer increíble y hay que grabarlo. He estado en un sitio paradisíaco y lo he apreciado al volver a casa"
En algún momento, esta vida se acabará. ¿Cuál es vuestro plan B?
K.—No me preocupa para nada dejar las redes. Siempre he tenido la inquietud de ser empresaria, algo que ya he empezado a hacer, y me veo creando cosas para mí.
D.—Acaba de lanzar una nueva línea de maquillaje, que se llama Klue, y está funcionando muy bien. En mi caso, nunca he tenido un plan B. Ni de joven. Vivo el día a día. Mi filosofía de vida es estar agradecido por todo lo que he conseguido. Jamás hubiera imaginado llegar a donde he llegado gracias al trabajo. Ni dar el salto a la televisión y conocer a gente espectacular que veía desde casa con mi abuela. Si mañana se termina esto, seguiré con la fotografía, dirigiendo o con la producción… Puedo ayudar a empresas con todo lo que he aprendido estos años, adaptándolo a la nueva publicidad. No me preocupa lo laboral, sino la salud o las cosas malas.
Ya que mencionas a tu abuela, ¿cómo surgió la idea de llevártela a tus aventuras?
D.—Durante mi adolescencia, mis padres se separaron y me fui a vivir con mi abuela, hasta mis 27. Creamos un vínculo muy estrecho. Un día, le pedí una lista con sus sueños. En dos años, se los cumplí. Con 87, ha volado en parapente, en globo… e ido al Caribe, a Japón, que era uno de sus grandes sueños.
De pequeño, el tuyo era ser futbolista.
D.—Estuve jugando en el Sabadell y me quedé en tercera división. A los 23, me empezaron a salir viajes y decidí apostar por las redes sociales. El fútbol era mi pasión, pero me di cuenta de que no iba a llegar a más.
También has tenido trabajos más convencionales...
D.—Sí, en un supermercado, en un «camping», en una tienda de ropa… También como modelo. Un día, alguien me paró por la calle para hacerme fotos. Gracias a él, al que considero mi padrino, pudimos presentarlas a una agencia. Hasta entonces, ni me planteé ser modelo.
Otros de los grandes momentos de tu vida han sido participar en MasterChef Celebrity y en El desafío. ¿Qué te han aportado esas dos experiencias televisivas?
D.—Estoy muy agradecido a MasterChef y a Macarena Rey por la oportunidad. Fui el primer influencer en salir en MasterChef Celebrity. Fue increíble y conocí a grandes personas, como Los Morancos, Jesulín, Escassi, Toñi Moreno o Blanca Romero. Aprendí mucho. Luego, El desafío ha sido la mejor experiencia de mi vida.
¿Te veías ganador en El desafío ?
D.—Sabía que tenía buenas cualidades, pero nunca pensé que ganaría. Estoy muy orgulloso. Doy las gracias a Jorge Salvador y a todo el equipo por sacar lo mejor de mí.
De tus compañeros, ¿con quién tienes contacto?
D.—De MasterChef, con Escassi, Toñi Moreno, Blanca Romero, Los Morancos… Y con Jesulín tengo un trato espectacular. Me ha dado muy buenos consejos.
¿Como cuáles?
D.—En MasterChef, era quien me bajaba a la tierra y me decía: "Dani, tranquilo, esto se vive de otra manera". Ya en El desafío, tuve la gran suerte de coincidir con María José Campanario… También, con Willy Bárcenas, Eduardo Navarrete y José Yélamo.
Hablando de desafíos, ¿cuál ha sido el mayor riesgo que habéis tomado en vuestra vida?
K.—Quizá, emprender. Y dejar la carrera de Diseño de Moda para estudiar Publicidad. Acabé hace un año.
D.—Ahora miro a ese Dani de hace años y le estoy agradecido por haber dicho: "Tira para adelante y sigue trabajando hasta lograr esos grandes objetivos".
Katia, cuando estabas en el colegio, ya eras modelo. Eso te viene por tu madre, como tu belleza anglosajona
K.—Es mitad americana y mitad portuguesa, ya que nació en Lisboa. Mi padre es español.
D.—La mezcla ya se ve (ríe).
Su amistad con Genoveva y Amina
Llamaste la atención al aparecer en la boda de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan... Muchos no saben que eres una de las mejores amigas de Amina.
K.—Íbamos juntas al colegio, es una de mis mejores amigas. Por eso, a veces, estoy en eventos familiares.
¿Qué destacas de ella?
K.—Es supergenerosa. Siempre está para lo que necesites. Es superbuena persona y muy atenta. A veces, es un poco despistada, pero eso es precisamente lo que nos gusta de ella.
Habrás estado en Liria o Las Dueñas. Será impactante entrar en sitios tan históricos.
K.—He estado yendo a Liria y Las Arroyuelas desde niña, por lo que lo veo con más normalidad.
D.—Coincidí con Genoveva en MasterChef y tenemos una relación espectacular. Luego, a Amina por Katia, y nos fuimos a San Sebastián.
¿A Arbaizenea?
D.—Sí. Para mí, solo es Amina y es supercarismática. Nos reímos muchísimo con ella. Genoveva también es muy simpática. Me he ido de viaje con ella al mar Rojo y a las Maldivas, a bucear. Le encanta vivir experiencias.
Pero no con otros compañeros, ¿sino que se ha sumado tus viajes?
D.—Tal cual. A veces, me lo propone ella.
Dani: "Genoveva es muy simpática. Se ha venido conmigo de viaje al mar Rojo y a las Maldivas, a bucear. Le encanta vivir experiencias y es espectacular"
¿Amina se apunta y os vais los cuatro?
D.—A Amina no le gusta tanto. Genoveva me sorprendió cuando me dijo: "En cuanto puedas, nos vamos a bucear y a ver tiburones". Las dos veces nos hemos ido de aventura al mar y han sido viajes superguais. He conocido a una Genoveva espectacular, que disfruta con sus amigos.
Genoveva ha perdido a su padre hace poco, ¿habéis podido contactar o sabéis algo de ella?
K.—Hablé con Amina, pero no sé más.
D.—Son momentos complicados. Tenemos una relación muy buena, así que le escribimos lo justo para mostrar nuestro apoyo.
Amigos y hate en redes
Otra amiga de la infancia es Bea Gimeno.
K.—De la infancia no, porque me saca cuatro o cinco años. Nos conocimos hace bastante por el mundillo de las redes y hasta hoy.
¿A qué compañeros admiráis?
K.—A Camila Cisneros y Gemma Pinto, que también es muy amiga.
D.—En este mundillo voy bastante a mi bola, pero en mi ámbito de viajes y experiencias admiro a Pau Clavero y Lethal Crysis, que documentan vídeos con producción más cinematográfica.
Katia: "Amina es supergenerosa. Siempre está para lo que necesites. Es superbuena. A veces, es algo despistada, pero es precisamente eso lo que nos gusta de ella"
¿Se hacen amigos de verdad en ese mundo?
K.—Creo que sí. Obviamente, como en otros sectores, te llevas mejor con unos que con otros.
¿Y no hay mucha competitividad?
D.—Sí la hay, pero es buena, de la que hace que mejores. En las redes hay que reinventarse constantemente. Tenemos grandes amigos.
¿Quién de los dos lleva peor el hate?
K.—Afortunadamente, no sufrimos mucho. Hay perfiles que veo desde fuera y pienso: «Ostras».
D.—Por suerte, contamos con una comunidad fantástica. Tocamos madera para que sigan cuidándonos y apreciando nuestro trabajo.
¿Lo que más cuesta de ser influencer?
K.—Quizá, estar conectados 24/7.
D.—Muchas veces, nos gustaría vivir la experiencia sin teléfono. A veces, ves un atardecer increíble y hay que grabarlo. He estado en un sitio paradisíaco y lo he apreciado al volver a casa. Pero hemos aprendido a encontrar el equilibrio.













