Si hay algo que no va con Blanca Romero son las medias tintas ni eso de fingir. La actriz asturiana siempre demuestra ser sincera, transparente y directa en sus declaraciones. Siempre, siempre. Por eso, cuando repasamos su vida a cuatro meses de cumplir los 50, la actriz de Pura Sangre –la serie que emite Telecinco la noche de los miércoles– no tiene problemas en sincerarse sobre la cirugía estética y reconocer sus operaciones.
Porque, por mucho que asegure a ¡HOLA! que se lleva “muy bien” con el paso del tiempo, Blanca también es partidaria de hacerse retoques. Nos lo cuenta ella misma cuando le decimos lo estupenda que la vemos. “Bueno, a ver... Sí es cierto que, con mi edad, soy pro cirugía y super fan de las reformas. Al igual que cambio un suelo de la acera, soy pro cirugía”, afirma con la honestidad que la caracteriza.
¿Qué retoques te harías?
Me haría un montón de cosas. Pequeñas cosas y bien hechas. No soy de las de dicen “me gusta envejecer”. Eso me parece fenomenal, pero, si puedo llegar guapa a una edad, no tendría problema ninguno en hacerlo. Te soy sincera.
¿Te has hecho ya alguno?
Sí. Me he hecho una mastopexia para elevarme los senos. Pero tuve mala suerte y ya llevo como cuatro operaciones para arreglarlo. Y me queda aún alguna más. No tuve suerte, pero, bueno, tampoco pasa nada, que no es por enfermedad.
Aunque digas que no te gusta envejecer, sí que reivindicas tus canas, aunque ahora no las luzcas.
Sí, pero lo de ahora es por el trabajo. Por eso, me echo un tinte inteligente nuevo, que se va a los 12 lavados y, después, aparecen mis caras enteras. Si quiero, las dejo; y si no, las tapo. Pero las canas están ahí.
Estás a punto de cumplir 50 años. ¿Cómo te sientes?
Sonará tópico, pero, físicamente, me encuentro mejor que nunca. Nunca me vi mejor. Gracias al baile, tengo una flexibilidad y un cuerpo tonificado. Luego, se me colocó la espalda.
La verdad es que tienes tipazo.
Me ha quedado un tipazo. Creo que no tuve el cuero así de bien definido y la espalda tan bien colocado ni cuando era modelo. El baile me sanó, fue curativo para mí.
¿Da cierto vértigo entrar en los 50?
No. Más que la edad en sí, da vértigo pensar que ya entramos en una época en la que tenemos que ir despidiéndonos de familiares. Porque la vida real es esto. Da vértigo tener que empezar a despedirse de estos seres queridos, con la conciencia y el corazón tranquilo. Date cuenta que todavía tengo abuela. Pero es una pena que algún día vas a dejar de ver a gente que quieres y que ese momento se acerca.
Pero es ley de vida.
Antes no pensaba en la muerte, porque la veía tan lejos y no pensaba en ello. Ahora, lo queda vértigo es que empiezas a despedirte a gente.










