El rugido de Fernando Alonso no solo se escucha en los circuitos; también retumba en su garaje y en cada pedalada de sus bicicletas. A sus 44 años, con más de 20 temporadas en la Fórmula 1 y dos títulos mundiales, el bicampeón asturiano se prepara para uno de los momentos más importantes de su vida: la llegada de su primer hijo junto a la periodista Melissa Jiménez. Mientras su Aston Martin lucha por rendir al nivel que todos esperan en la pista, Alonso demuestra que la pasión y la grandeza no se miden solo en puntos o pole positions, sino en la historia que uno construye y, en su caso, en las joyas de su colección de coches y bicicletas, auténticos emblemas de su ADN competitivo.
El piloto asturiano no colecciona coches por capricho. Cada modelo responde a una lógica clara: rendimiento extremo, ingeniería de élite y una conexión directa con su trayectoria deportiva y su vínculo con Aston Martin. No existe un inventario oficial —siempre ha sido discreto con su patrimonio— pero distintas estimaciones sitúan su colección privada de coches de calle entre 12 y 15 unidades de altísima gama, sin contar los monoplazas históricos y prototipos que se exhiben en su museo de Asturias. Allí descansan auténticas reliquias de competición. En su garaje personal, en cambio, vive el lujo con ADN de circuito. El valor conjunto de su colección privada se mueve en una horquilla aproximada de entre 20 y 30 millones de euros, dependiendo de la cotización de algunas piezas extremadamente limitadas.
Entre las joyas más espectaculares figuran clásicos y modernos. Además de los hipercoches más caros como el Aston Martin Valkyrie —diseñado con tecnología directamente inspirada en la Fórmula 1—, su garaje ha visto incorporaciones recientes que se han convertido en las nuevas joyas de su colección. En diciembre de 2025 recibió el Aston Martin DBX S, un SUV de más de 727 CV con prestaciones de superdeportivo, entregado en Mónaco justo antes de las fiestas.
Otra de las adquisiciones más comentadas es el Aston Martin Valiant, un deportivo ultra-exclusivo con motor V12 y solo 38 unidades construidas en el mundo, desarrollado en colaboración con Alonso y diseñado para ofrecer sensaciones casi de coche de circuito en carretera abierta. Además de estas gemas modernas, Alonso se ha dejado ver al volante de superdeportivos legendarios como el Mercedes-Benz CLK GTR, un “unicornio” con pocas unidades producidas y valoraciones que superan los 10 millones de euros, así como con un Ferrari F40 de matrícula personalizada y un Ford GT Holman Moody Heritage Edition, tributos ambos a épocas distintas pero igual de intensas del automovilismo.
Y no son solo coches. Cuando no está en el paddock o delante de una cámara, Alonso sigue fiel a otra pasión de siempre: el ciclismo. El piloto practica con frecuencia bicicleta como parte esencial de su preparación física, tanto para mantener su resistencia como para desconectar de la presión de los Grandes Premios. Esa afición le ha llevado a colaborar estrechamente con la marca española MMR Bikes, que le suministra bicicletas de alto rendimiento adaptadas a su exigencia de atleta. Entre sus bicicletas más destacadas está una MMR X-Tour Signature Edition personalizada con los colores del Aston Martin, pensada para gravel y rutas largas, así como modelos de carretera de alta gama como la MMR Adrenaline SL, una bicicleta de carbono con más de 6.000 € de valor que ha utilizado para complejas jornadas de entrenamiento.
Puede que la temporada no haya sido brillante en términos deportivos, pero el espíritu competitivo de Alonso permanece intacto. Y mientras trabaja con la mirada puesta en el futuro y en la próxima normativa de 2026, su garaje —y su colección de dos ruedas— recuerda que la grandeza no se mide únicamente por los puntos en el campeonato o las pole positions.
Entre sus nuevas joyas destacan el Ferrari 512 TR, heredero del Testarossa, con su icónico motor V12 central de 428 CV que alcanza los 313,8 km/h y fabricado entre 1991 y 1994 en Rosso Corsa; el Audi Sport Quattro, versión de carretera del legendario coche de rally, con tracción a las cuatro ruedas, motor de cinco cilindros de 306 CV y solo 214 unidades producidas; el extraordinario LaFerrari, híbrido de 963 CV diseñado junto a Felipe Massa, limitado a 499 unidades; el Mercedes CLK GTR, un V12 atmosférico de 6,9 litros y cerca de 620 CV, cuyo precio de segunda mano puede superar los 11 millones de euros; y el Aston Martin Valiant, basado en el Valour pero con motor V12 biturbo de 5,3 litros y 745 caballos, caja manual y detalles retro combinados con soluciones aerodinámicas, con solo 38 unidades en el mundo y un valor aproximado de 2,5 millones de euros.









