EXPERIENCIAS ÚNICAS

El increíble viaje que solo existe 3 meses al año y que querrás hacer este otoño: playas vírgenes, tortugas verdes y la naturaleza fascinante de estas islas en el oeste africano


Coincidiendo con la reciente declaración de las islas Bijagós (Guinea-Bissau) como patrimonio de la UNESCO, un nuevo recorrido propone recorrer el archipiélago y su excepcional biodiversidad en grupos reducidos y alejados de los circuitos turísticos habituales


Ecosistemas Costeros y Marinos del Archipiélago de Bijagós © Shutterstock
5 de noviembre de 2026 a las 13:33 CET

Existe solo un lugar en el Atlántico donde más de cinco especies de tortugas marinas protegidas anidan o se alimentan, convirtiendo a su archipiélago en el paraíso de las verde, laúd, carey, boba y olivácea. Se trata de las islas Bijago, uno de los puntos más protegidos de la costa occidental africana, y cuya fauna destaca tanto por su cantidad como por su rareza; más de 230 especies de peces, moluscos y crustáceos en sus aguas, en torno a 870.000 aves playeras y la mayor población de lamantinos africanos (una especie única de mamíferos), así como una estable de hipopótamos marinos (la única adaptada al agua salada) y dos especies comunes de delfines, tiburones y rayas. 

Ruta de las balobas. Baloba abierta rodeada de grandes árboles de N'Dafin, en la tabanka Bissa.© Enrique López-Tapia de Inés
Ruta de las balobas. Baloba abierta rodeada de grandes árboles de N'Dafin, en la tabanka Bissa.

Todo ello coronado, claro está, por los más de 62.000 nidos de tortuga verde que anualmente registran sus paradisíacas y (en su mayoría vírgenes) costas, los auténticos protagonistas de la zona y del circuito recién inaugurado, y que ahora es posible visitar, como parte de una experiencia única (y por tiempo limitado), gracias al programa Circuito Tchon Bijagó desarrollado en colaboración con la ONG española CBD-Hábitat y Orango Parque Hotel.

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El paraíso natural de la isla de Poilao

Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO desde el pasado año, estas 88 islas e islotes de morfología cambiante (principalmente por las mareas extremas y los bancos de arena) son parte de los Ecosistemas Costeros y Marinos del Archipiélago de Bijagós —Omatí Minhô—, incluyendo el Parque Nacional de Orango y el Parque Nacional Marino de João Vieira y Poilao, donde se encuentra la isla sagrada homónima en particular, uno de los lugares más importantes del planeta para la anidación de las tortugas verdes. ¿El motivo? “Una combinación única de aislamiento geográfico, abundancia de alimento y protección cultural tradicional”, según dijo el organismo de la ONU tras declararlo santuario de la biosfera. 

Tortugas en la isla de Poilao© Shutterstock
Tortugas en la isla de Poilao

No en vano, el estatus sagrado de este archipiélago de la zona atlántica africana se debe al factor humano (o más bien, a la ausencia de él); para el pueblo de Bijagó, la isla de Poilão es un lugar sagrado y prohibido. Históricamente, esto ha evitado el robo de huevos y la caza de tortugas adultas indiscriminadamente (a diferencia del golfo de Guinea, Liberia, la Costa de Marfil e incluso Cabo Verde), creando un microclima de paz total.

Una experiencia colaborativa

Durante este año, más de 100 técnicos, investigadores, guardas, estudiantes y voluntarios participan en el seguimiento de hasta 20 sectores de playa, además de en la recogida de datos científicos para proteger a las tortugas marinas. Desarrollada por la ONG española Fundación CBD-Hábitat, esta iniciativa social apoya la función del IBAP (Instituto da Biodiversidade e das Áreas Protegidas de Guinea-Bissau), el ente responsable de coordinar la monitorización de la especie. A esta labor se suma ahora Orango Parque Hotel, cuya colaboración con el programa de conservación permite que sus huéspedes puedan pernoctar una noche en el campamento de observación de tortugas de Poilao durante la temporada de desove y como una experiencia totalmente única.

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Hipopótamos y manglares como acompañantes

Primeramente, y como rara avis, los participantes en el viaje se desplazan en barco a la isla sagrada y pasan la noche esperando la llegada de las tortugas, sin duda la experiencia más codiciada. “De madrugada las tortugas arriban y es posible observar cómo anidan, y ya a primera hora de la mañana es posible ver a las tortugas pequeñas que salen de sus nidos y van hacia el mar. Es un espectáculo único”, dicen desde la organización de Orango Parque Hotel. Sin embargo, tal y como explican, los ocho días de circuito son de lo más variado, no solo a nivel paisajístico, sino también por la posibilidad de ver a otras especies en acción; “desde paisajes únicos y manglares hasta los hipopótamos de agua salada únicos en el mundo, que en esta época se desplazan también hasta allí y resultan especialmente fáciles de observar”, explican desde la institución. En el caso de estos últimos, “hay que ir en barco a las lagunas de Anor, en la isla de Orango Grande, que, tras la estación de lluvias, se llenan, lo que hace que los animales se trasladen allí durante aproximadamente tres meses, aproximadamente desde octubre hasta diciembre”, explica Mónica Cerdá, responsable de prensa.  

Tras las huellas de los hipopótamos. Salinas de la isla de Orango.© Enrique López-Tapia de Inés
Tras las huellas de los hipopótamos. Salinas de la isla de Orango.

La belleza de lo efímero 

De forma crucial, el circuito es parte de una filosofía no invasiva como protocolo base. De esta forma, cuando las tortugas aparecen, los guías acompañan a los viajeros hasta la playa para observarlas sin interferir en su rutina. “Durante la noche, se avisa a los huéspedes cuando las tortugas llegan a Poilão para desovar, mientras que al amanecer llega otro de los grandes momentos del viaje: ver cómo las crías rompen el cascarón y emprenden su carrera frenética hacia el mar”, explican desde Orango Parque Hotel.

No en vano, este circuito tiene como condicionante los propios hábitos de las tortugas, también a nivel estacional; “el mes de diciembre marca el final de la temporada de desove de las madres, dando paso al protagonismo absoluto de los nacimientos”. Junto a ello, y tras los picos de anidamiento de junio a septiembre (sumado a que los huevos enterrados bajo la arena tardan unos 60 días en incubarse), este fenómeno da lugar a los nacimientos masivos entre agosto y hasta, máximo, enero. Además, el cambio radical del clima hace que diciembre sea el último de los meses benignos antes de la llegada del viento del noroeste, así como el fuerte oleaje (problemas para las crías recién nacidas, que dificultan su salida a mar abierto) y la bajada de la temperatura en arena; como consecuencia, las tortugas prefieren incubar en los meses previos a enero, por ser más húmedos y estables, y para garantizar unas tasas óptimas de nacimiento.

Garcetas (Egretta garzetta) sobre un hipopótamo (Hipopotamus amphibius) en la isla de Orango.isla de Orango.© Enrique López-Tapia de Inés
Garcetas (Egretta garzetta) sobre un hipopótamo (Hipopotamus amphibius) en la isla de Orango.

Una inmersión en la comunidad bijagó

Como parte de la experiencia, uno de los objetivos es mimetizarse lo máximo posible con la cultura local, ya que es “imprescindible conocerla a través del respeto y con tiempo”, dicen desde la iniciativa. De hecho, suele sorprender que en toda la región prima una cultura matrilineal, como una excepción notable en África Occidental: “Sus rituales, su riqueza artística y su modo de vida sostenible no son una atracción turística, sino que conforman una realidad cotidiana”, explican desde Orango Parque Hotel. Parte de la experiencia, además, incluye la visita a la tabanka de Eticoga y el mausoleo de la última reina Okimka-Pampa, así como el resto de proyectos de cooperación impulsados junto a la Fundación CBD-Hábitat.

Un recorrido que arranca en Bissau y, tras varias jornadas de barco hasta el Parque Nacional de Orango, el Parque Nacional Marino Joao Vieira-Poilão e isla de Canogo, regresa al continente. Un viaje irremplazable y único no solo en a este lado del Atlántico sino también en el mundo este otoño para viajar diferente pero, sobre todo, con la autenticidad de la cultura local y la naturaleza como único telón de fondo.

Ecosistemas Costeros y Marinos del Archipiélago de Bijagós
Ecosistemas Costeros y Marinos del Archipiélago de Bijagós

LO MÁS PRÁCTICO

Las plazas del circuito son muy limitadas, por lo que conviene una previa reserva lo más anticipadamente posible (en orangohotel.com). Hay que tener en cuenta que el circuito Tchon Bijagó no incluye los vuelos internacionales (hasta Guinea-Bissau, aunque sí los traslados), así como las comidas en la capital ni las de los días 1, 7 y 8 de diciembre, las bebidas, propinas o cualquier otro gasto no especificado. 

Cómo llegar

Generalmente desde Barcelona o Madrid, la ruta más sencilla pasa por Lisboa, desde donde hay conexiones aéreas con Bissau (la capital de Guinea-Bisáu). Una vez allí, hay que desplazarse por carretera hasta Quinhamel (unos 40 minutos de Bissau), y desde allí continuar en una de las embarcaciones del propio hotel, previa reserva. No obstante, todos los trayectos desde y hasta el aeropuerto están incluidos en el circuito, así como la travesía hasta la isla de Orango (aunque, totalmente acondicionada, conviene saber que dura aproximadamente cuatro horas).

Dónde dormir y comer

Orango Parque Hotel: En pleno Parque Nacional de Orango y dentro del archipiélago de las Bijagós (no en vano es el único hotel en la isla de Orango Grande y dentro del parque), este es un ecolodge privado concebido para disfrutar de la naturaleza y empaparse de la cultura bijagó. Con apenas catorce habitaciones dobles distribuidas en ocho bungalows de arquitectura tradicional africana (seis de ellos frente al mar y dos rodeados de vegetación), todos con baño privado y mosquitera, el alojamiento cuenta con restaurante, bar, acceso directo a una playa de arena fina y una palloza junto al mar donde contemplar la puesta de sol. Además, su cocina basada en productos frescos de la isla destaca por su pescado recién capturado a la brasa, su arroz de cultivo local y especialidades como el combe (un pequeño molusco recolectado artesanalmente en la playa). El hotel también ofrece rutas en piragua, actividades con la comunidad y un museo dedicado a la cultura bijagó, dentro de un modelo de turismo responsable que revierte parte de sus beneficios en proyectos de desarrollo local, como en el que participa CBD-Hábitat. 

Bisáu: Por otro lado, la capital permite descubrir una cocina que rinde tributo a las tradiciones de África occidental junto a su herencia portuguesa. Con el pescado y el marisco recién capturados como protagonistas (sus especialidades son el caldo de peixe o el chabéu), acompañados habitualmente de arroz, cacahuete (y aceite de palma, eso sí), es posible encontrar algunos locales interesantes como Coqueiros (Avenida da Unidade Africana,1000) ideal para para probar pescado y marisco en un ambiente relajado o Padeira Africana (Rua Marien N'Guouabi 30/A), con gran presencia de la herencia portuguesa.