Ni la de Jordania ni la de Arabia: así es la Petra de Mallorca, un rincón de esencia rural en pleno corazón de la isla


Este pueblo de la comarca del Pla es uno de los grandes desconocidos, un destino que ofrece una combinación de naturaleza, historia y una gastronomía para chuparse los dedos.


Casa Museo de Fray Junípero Serra
7 de mayo de 2026 a las 12:30 CEST

La mayor de las Baleares es un auténtico paraíso, un destino que lo tiene todo. Playas de arena fina y dorada bañadas por aguas color turquesa, monumentos de gran interés y valor –como la catedral de Palma– y una exuberante naturaleza con paisajes tan destacados como la Sierra de la Tramuntana que, cuanto menos, impresionan. Si bien la gran mayoría de visitantes que llegan a Mallorca escogen su costa o animada capital, es en el corazón de la isla donde uno puede disfrutar de verdadera tranquilidad.

¿Dónde se encuentra la Petra española?

En la zona interior, la más olvidada por los turistas, se concentran un conjunto de pueblos que reflejan la Mallorca más rural y tradicional, un soplo de aire fresco para quienes huyen del bullicio que espera a tan solo 40 minutos de Palma. Aquí se encuentra la Petra española, un destino que no tiene un templo esculpido en la roca, ni tumbas monumentales, pero guarda verdaderas joyas bajo su territorio y es, nada más y nada menos, que cuna del fundador de destacadas ciudades como San Diego o San Francisco, Fray Junípero Serra.

Iglesia Sant Pere © Shutterstock
Fachada Iglesia Sant Pere

Petra es un pueblo que muestra la cara más auténtica y genuina de la isla, un destino para saborear despacio y sin prisa, con un entramado que se dibuja con casas de piedra color pardo sobre cuyos tejados sobresale la silueta de su impresionante iglesia de Sant Pere, templo gótico –salvo la capilla del Rosario, que es barroca– que comenzó a construirse en 1582 y se terminó a finales del siglo XVIII y cuyas monumentales dimensiones lo convierten en uno de los más grandes de Mallorca. La plaza Ramon Llull, dedicada a este filósofo y teólogo mallorquín, es el corazón de la villa, un espacio perfecto para medir el pulso a su gente y hacer una pausa en uno de sus bares y terrazas. Si se visita un miércoles, se podrá curiosear, también, en el mercadillo que se instala cada semana, donde se venden alimentos, productos regionales y artesanía, entre otras cosas.

Iglesia Parroquial de Sant Pere
Interior de la Iglesia Parroquial de Sant Pere

La huella de Fray Junípero Serra en Petra

Para seguir los pasos de su ilustre vecino, hay que acercarse a la plaza del Padre Serra, presidida por una escultura suya, y de ahí caminar hasta una de las calles más antiguas de la villa, la del Barracar Alt, donde se sitúa la que fue su casa, edificio que, tras ser restaurado como se piensa fue en el siglo XVIII, abrió al público como un atractivo turístico más. El paseo continúa hasta el Museo Junípero Serra y Centro de Estudios Juniperianos, inaugurado en 1959 en un edificio de estilo regionalista donde se exponen retratos, mapas, cartas originales y una réplica de algunas de las misiones que fundó.

Monumento a Fray Junípero Serra
Monumento a Fray Junípero Serra en Petra

Cerca de aquí hay que visitar el convento de San Bernardino, donde cursó sus primeros estudios. La iglesia de planta basilical –lo único que se conserva junto a la sacristía– es de estilo renacentista y en su interior destacan sus retablos barrocos elaborados entre finales del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII, así como las figuras de época gótica de la capilla del Belén. Por último, en la placeta del Convento se puede admirar un monolito dedicado al misionero, decorado con paneles cerámicos que se instaló en 1984 con motivo del bicentenario de su muerte. 

Museo Fray Junipero Serra
Museo Fray Junipero Serra

La Casa de la Vila, edificio que se fundó como un hospital, fue sede de la universidad y en 1837 –cuando se construyó la torre del reloj– pasó a albergar el ayuntamiento, y la Estació Vella, antigua estación de ferrocarril cuyo almacén es el ejemplo de arquitectura industrial del siglo XIX más representativo de la villa, son otras de las paradas imprescindibles.

Casa Museo de Fray Junípero Serra
Casa Museo de Fray Junípero Serra

Subir al santuario de Bonany

La visita a Petra no estará completa sin la subida al santuario de Bonany, ubicado en el pico del mismo nombre a una altura de 317 metros sobre el nivel del mar. Cuenta la tradición local que, tras una larga temporada de sequías, los vecinos fueron en procesión al templo para pedir ayuda a la Virgen, que acabó obrando el milagro mandando abundantes lluvias para bien de los cultivos. Desde entonces, el santuario pasó a llamarse Bonany, que se traduce como ‘buen año'.

Santuario de Bonany © Shutterstock
Santuario de Bonany

La ermita fue construida originalmente en el siglo XVII, pero el edificio que ha llegado a nuestros días es de la década de los años 20 del siglo XX. En su interior de planta de cruz latina, en el presbiterio y dentro de un camarín barroco, se encuentra la imagen de la Virgen de Bonany, una talla de madera medieval. Para llegar hasta aquí se puede realizar una ruta senderista de unos 3,4 kilómetros que permite, además, disfrutar del paisaje.

Dónde comer y alojarse en Petra

Para aquellos que deseen probar la comida tradicional casera de la isla, sin florituras, es Es Celler. El edificio, que data de mediados del siglo XIX, comenzó siendo una bodega, después pasó a ser un lugar de encuentro entre locales y turistas californianos que se acercaban a conocer el lugar de nacimiento de Fray Junípero y, finalmente, acabó convirtiéndose en restaurante, ¡y qué restaurante! En su carta se pueden encontrar platos como caracoles con alioli y patatas, arroz brut, tumbet (elaborado a base de hortalizas de verano), frito de asadura y cordero al horno, entre otras exquisiteces. Todo esto acompañado de vinos de la isla y de postres también caseros que están para chuparse los dedos.

Es Celler © Es Celler
Es Celler

En el centro de Petra está el Hotel Ca n’Oms, un coqueto alojamiento ubicado en una casa histórica de 1713 que ofrece tan solo tres cómodas y acogedoras habitaciones con baño privado y un espacio gastronómico de primer nivel donde degustar carnes y pescados a la brasa y producto de temporada. Un poco más lejos, está Finca Serena, un refugio de lujo con 25 habitaciones, 10 hectáreas de viñedos, un spa galardonado y un restaurante, Jacaranda, con una cocina que interpreta Mallorca con un lenguaje actual, pero con recetas tradicionales y productos de temporada locales.

 Hotel y restaurante Ca n’Oms © @restaurantecanoms
Hotel Ca n’Oms