El paseo marítimo más emblemático de Alicante, donde el Mediterráneo se siente bajo los pies


Entre palmeras alineadas y un pavimento ondulante que parece moverse como las olas, la Explanada trasciende el concepto de paseo: es el lugar donde la ciudad baja el ritmo y condensa su esencia más relajada y auténtica.


La Explanada de España, Alicante © Shutterstock
6 de mayo de 2026 a las 16:00 CEST

Hay ciudades que se recorren con mapa y otras, como Alicante, que se entienden mejor dejándose llevar. La Explanada no es solo un paseo, es una forma de estar. Un lugar donde el Mediterráneo no se contempla se cuela. En la luz, en el aire, en esa manera local de no tener prisa. Este paseo, bordeado de palmeras y con su icónico pavimento ondulante, es una de las imágenes más reconocibles de la ciudad y también su mejor punto de partida para vivirla con calma y con estilo. Alicante se muestra aquí tal y como es: luminosa, abierta y profundamente mediterránea, una tierra que muchos consideran la mejor del mundo.

Empezar desde lo alto (para entender Alicante) 

Antes de pisar la Explanada, hay que mirarla desde arriba. El castillo de Santa Bárbara no es solo una vista imprescindible, es una introducción perfecta a la ciudad.  Situado en la cima del monte Benacantil, se trata de una de las fortalezas medievales más grandes de España, con capas de historia que van desde la época musulmana hasta la actualidad. Pero más allá de su valor patrimonial, conforma su silueta.

Castillo Santa Barbara, Alicante © Shutterstock
El castillo corona la cima del monte Benacantil

Desde distintos puntos de la ciudad se reconoce la "Cara del Moro", ese perfil natural del monte que parece un rostro mirando al mar. No necesita más explicación, simplemente está ahí, formando parte del paisaje cotidiano. Para quién vive en Alicante, es su referencia. Para quien llega, un descubrimiento. Cuenta la leyenda que en el castillo del Benacantil la princesa Zahara se enamoró de un joven cristiano. Su padre lo condenó a muerte y prometió perdonarlo si la ciudad amanecía blanca; esta apareció de este color por la floración de los almendros, pero el padre no cumplió su acuerdo y ejecutó al joven. Zahara, desesperada, se suicidó. Como castigo, su padre fue petrificado y su rostro quedó en la montaña.

'Cara del Moro', Castillo Santa Barbara, Alicante © Shutterstock
'Cara del Moro'

¿Sabías que el castillo Santa Bárbara ha sido escenario de películas icónicas como: El Conde Drácula, Los Tres Mosqueteros o El Cautivo? Además ha sido seleccionado como una de las localizaciones clave para el rodaje de la versión live-action de la película Enredados, de Disney

Desde lo alto, la ciudad se ordena: el casco urbano, el brillo del mar, el trazado del puerto de Alicante y, como una línea elegante, la Explanada. Bajar después es entrar en otra escala, la de la vida real, la de la calle.

Pasear en Alicante sin prisa es posible 

La Explanada no es un lugar de paso, es un lugar que queda grabado. Su suelo ondulado, formado por 6,5 millones y medio de teselas, crea un efecto visual que imita el movimiento del mar. Es fácil entender por qué aquí nadie camina deprisa.  Las palmeras no solo decoran, estructuran el ritmo del paseo. Filtran la luz, crean sombra y marcan pausas naturales. Hay algo casi coreografiado en este espacio, aunque todo parezca espontáneo. 

Teselas de La Explanada de Alicante © Shutterstock
El mosaico de la Explanada está formado por 6,5 millones y medio de teselas

A mitad de recorrido aparece la Casa Carbonell, uno de los edificios más emblemáticos del paseo. Construida a principios del siglo XX, su estética mezcla influencias francesas con un aire señorial que contrasta con la sencillez mediterránea del entorno. La historia popular dice que su promotor decidió levantarla tras ser rechazado en un hotel cercano. Más allá de la anécdota, lo cierto es que hoy es una de las imágenes más fotografiadas de Alicante. Sus balcones, su simetría y su presencia frente al mar la convierten en un punto inevitable de cualquier paseo.

Edificio Carbonell, Alicante © Shutterstock
Edificio Carbonell

Fuente de los Luceros 

Apenas unos minutos caminando desde la Explanada —siguiendo ese ritmo tranquilo que define a Alicante—, se llega a la plaza de los Luceros, uno de los grandes puntos de encuentro de la ciudad.  Una plaza elegante, presidida por su fuente monumental y rodeada de edificios señoriales, donde la vida urbana fluye entre cruces de caminos y una energía constante. 

Plaza de los Luceros© Shutterstock
Plaza de los Luceros

En un día cualquiera, Luceros es movimiento. Pero en junio, durante las Hogueras de San Juan, se convierte en el auténtico epicentro de la ciudad. Aquí tienen lugar las mascletàs, ese espectáculo de pólvora que no se mira, se siente. El sonido lo llena todo, el suelo vibra y, durante unos minutos, Alicante entera se detiene para mirar al cielo.  Pero hay algo más que forma parte de su identidad cotidiana: en Luceros también se respira el sentimiento futbolero de la ciudad, el Hércules C.F., el equipo de su corazón. Un club que no es solo deporte, sino memoria compartida y símbolo de pertenencia para muchas generaciones de alicantinos. 

Mascletà © Shutterstock
Mascletà

Más de 60.000 personas se reúnen cada día para ver las mascletàs la semana grande de Hogueras

Comida con sabor mediterráneo

Terre: elegancia contemporánea 

Terre se presenta como un restaurante sofisticado pero accesible, donde la cocina mediterránea se reinterpreta con un enfoque actual. Su propuesta gira en torno al producto de proximidad, con platos que destacan por su equilibrio entre tradición y creatividad. Arroces refinados, pescados frescos y una selección de carnes cuidadosamente tratadas conviven en una carta pensada tanto para el visitante como para los locales. El interiorismo acompaña la experiencia: líneas limpias, materiales naturales y una iluminación cálida que invita a alargar la sobremesa frente al mar (restauranteterre.com). 

Terre, Alicante © @restauranteterre
Restaurante Terre

Teselas: un concepto que nace del propio paseo

A pocos pasos, Teselas apuesta por una propuesta más dinámica y desenfadada sin renunciar a la calidad. Su nombre no es casual: hace referencia a las pequeñas piezas que forman los mosaicos, en un claro guiño al icónico suelo ondulado de la Explanada. Esta idea se traslada también a su propuesta gastronómica, basada en platos pensados para compartir, donde cada elaboración actúa como una 'tesela' que, en conjunto, construye una experiencia rica y variada. Tapas reinventadas, guiños internacionales y presentaciones cuidadas convierten cada mesa en un mosaico de sabores. El ambiente, moderno y vibrante, completa una propuesta que conecta especialmente con un público que busca gastronomía y ocio en un mismo espacio (teselasrestaurante.com). 

Restaurante Teselas
Restaurante Teselas

El parque más antiguo de Alicante 

El paseo de la Explanada se abre hacia uno de los rincones más tranquilos y verdes del centro de Alicante: el Parque de Canalejas. Este jardín histórico, el más antiguo de la ciudad, actúa como un pequeño pulmón urbano entre el puerto, el centro y la zona marítima. El parque fue diseñado a finales del siglo XIX y aún conserva su esencia original, marcada por sus impresionantes ficus centenarios, que crean pasillos naturales de sombra y frescor. Algunos de estos árboles monumentales son auténticos emblemas del paisaje urbano alicantino y acompañan el ritmo pausado de quienes lo atraviesan.

Más que un parque, Canalejas es un espacio de transición entre la ciudad y el mar. Aquí se mezclan vecinos y visitantes que buscan un momento de calma antes de continuar hacia la Explanada o el puerto. Su atmósfera tranquila contrasta con la vitalidad del paseo marítimo, ofreciendo una pausa natural en pleno corazón de la ciudad.

Parque de Canalejas© Shutterstock
Parque de Canalejas

La sobremesa más tradicional de Alicante 

A pocos metros de la Explanada de España, la Horchatería Azul es uno de los grandes iconos gastronómicos de la ciudad. Fundada en la década de 1930, este histórico establecimiento ha acompañado a varias generaciones de alicantinos, convirtiéndose en un punto de encuentro ligado al verano y a los paseos por el centro (@horcheteriaazulalicante).

Su fama se debe, sobre todo, a la horchata artesanal de chufa, elaborada siguiendo métodos tradicionales y que ha pasado de generación en generación. Se sirve bien fría, junto a los clásicos fartons. También puede acompañarse con otra delicia muy alicantina: la coca de mollitas, una receta sencilla pero irresistible, elaborada con una base de masa fina cubierta por pequeñas migas de harina, aceite y sal, que le aportan su textura característica y su sabor ligeramente salado. En algunas versiones, además, se combina con chocolate, creando ese contraste dulce-salado tan típico de la zona. 

Horchateria Azul © @horchateriaazulalicante
Horchateria Azul

Con el paso del tiempo, el local ha sabido mantener su esencia, conservando ese aire sencillo y familiar que lo diferencia en un entorno cada vez más contemporáneo. Más que una parada refrescante, la Horchatería Azul forma parte de la memoria colectiva de Alicante: un lugar donde tradición y sabor se mantienen intactos, ofreciendo un contrapunto auténtico frente a las nuevas propuestas gastronómicas de la zona.

Dormir frente al Mediterráneo

A escasos metros de la Explanada de España, el Hotel Meliá Alicante es uno de los grandes referentes de la ciudad (melia.com). Situado entre el puerto deportivo y la playa del Postiguet, su silueta forma parte inseparable del skyline alicantino, con una ubicación privilegiada frente al mar y a un paso del centro histórico.

Hotel Meliá Alicante
Hotel Meliá Alicante

Inaugurado en la década de los 70 y posteriormente modernizado, el hotel se ha consolidado como uno de los establecimientos más emblemáticos del litoral mediterráneo. Sus amplias instalaciones, terrazas con vistas al mar y piscina infinity lo convierten en un clásico tanto para estancias de ocio como de negocios, manteniendo ese aire de gran hotel urbano-vacacional tan característico de Alicante.

Hotel Meliá Alicante
Piscina del Meliá Alicante

Despedirse con la puesta de sol

Terminar el día en la Explanada de España es casi un ritual en Alicante. Cuando el sol empieza a caer sobre el Mediterráneo, el paseo se transforma: la luz se vuelve dorada, el mosaico ondulado brilla con matices más cálidos y el murmullo del día da paso a una calma suave, casi hipnótica. Sentarse frente al mar, con la brisa del puerto y el sonido de las palmeras moviéndose, es una de las formas más sencillas de despedir el día. Aquí, el atardecer no es solo un paisaje, es una sensación compartida. Familias, paseantes y turistas coinciden en ese instante en el que Alicante parece resumirse en luz, mar y horizonte.

Alicante al atardecer © Shutterstock
Alicante, al atardecer

Alicante se recuerda mucho desde la distancia, precisamente por estos momentos cotidianos que, cuando se vuelven memoria, adquieren un valor especial. Y así, cuando el cielo se apaga lentamente y las luces del paseo comienzan a encenderse, la Explanada ofrece una despedida perfecta: tranquila, luminosa y profundamente mediterránea.