Son jóvenes y vienen pisando cada vez más fuerte en su papel real y social. Las princesas europeas de hoy ya no siguen un camino único ni decorativo. Se forman como líderes globales, con perfiles cada vez más prácticos, internacionales y estratégicos. Y eso, en el fondo, responde a una idea clave: la monarquía del siglo XXI necesita preparación real, no solo simbólica. Heredarán un trono, así que deben entender de política, historia y relaciones internacionales y tener credibilidad en el mundo actual. Hoy se espera que una royal opine, participe en debates globales e impulse causas sociales, razón por la que eligen carreras “útiles”.
Repasamos los estudios de las cuatro mujeres europeas que heredarán el trono algún día.
Amalia de Holanda, 22 años
Es la primogénita de los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos y simboliza la continuidad de la Casa de Orange-Nassau en el siglo XXI. La princesa Amalia cursa estudios de Política, Psicología, Derecho y Economía en la Universidad de Ámsterdam. En 2022 tuvo que interrumpir su vida universitaria por amenazas procedentes del crimen organizado neerlandés conocido como Mocro Maffia, lo que la obligó a residir temporalmente en Madrid bajo estrictas medidas de seguridad y con apoyo de los reyes de España. Durante su estancia, expresó sentirse “más libre” y posteriormente agradeció públicamente la hospitalidad española.
"El año pasado, las circunstancias hicieron que residiera en Madrid. Desde allí pudo continuar sus estudios en la Universidad de Ámsterdam. Todo ello fue posible gracias a la afectuosa dedicación de un gran número de sus conciudadanos y de Sus Majestades", pronunció conmovido el rey Guillermo ante los Reyes de España en Holanda.
Elisabeth de Bélgica, 24 años
La primogénita de los reyes Felipe y Matilde de Bélgica debutó en un acto público con nueve años y a los doce pronunció su primer discurso escrito por ella y en los tres idiomas de su país. Actualmente, estudia un máster de Historia y Políticas Públicas en la prestigiosa universidad de Harvard, en Estados Unidos, tras pasar por Oxford, una combinación muy clásica entre conocimiento institucional y visión histórica.
La heredera al trono es una de las princesas que más ha despuntado en el ámbito internacional, acudiendo a importantes citas de la realeza, como la coronación del Gran Duque Guillermo de Luxemburgo, la boda del príncipe Hussein de Jordania o la cena previa a la coronación del rey Carlos III de Inglaterra.
Ingrid Alexandra de Noruega, 21 años
En el otoño de 2024, la hija mayor de los príncipes Hakoon y Mette-Marit comenzaba su primer servicio en el batallón de Ingenieros de la Brigada Norte en el campamento de Skjold en Indre Troms, recibiendo formación militar durante 15 meses. Tras su graduación, la princesa se mudaba a Australia para estudiar Ciencias Sociales en la Universidad de Sidney, donde comenzó este curso. La nieta del rey Harald, llamada en el futuro a ser Jefa de Estado, vive la residencia del St Andrew’s College, en Newton (Nueva Gales del Sur), con unas instalaciones que cuenta con gimnasio, bar, patio y una sala para hacer yoga.
Son varias las casas reales que combinan la universidad con formación castrense. En Bélgica o España, además de Noruega, es habitual que las herederas al trono tengan formación militar, más allá de sus estudios universitarios. El objetivo es aprender sobre liderazgo, disciplina y preparación como jefas de Estado.
Leonor de Borbón, 20 años
Llegó al mundo el 31 de octubre de 2005 con el destino escrito: ser la heredera al trono español detrás de su padre, el rey Felipe VI. En el mismo colegio que él, Santa María de los Rosales de Madrid, Leonor cursó su educación primaria y secundaria. En 2021 se trasladó a Gales para completar el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College, y en agosto de 2023 inició una formación militar de tres años en las academias del Ejército de Tierra, la Armada y el Aire, siguiendo la tradición de preparación castrense de los herederos de la Corona, embarcándose durante seis meses en el buque Juan Sebastián Elcano.
Ahora, la Princesa está a punto de completar su formación militar en los tres ejércitos y regresar a la vida civil. Lo hará como alumna de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Como su padre, que se licenció en Derecho por la Universidad Autónoma, apuesta por la educación pública para sus estudios superiores, aunque no cursará la misma carrera (ahora, grado). El programa académico tiene una duración de cuatro años y se iniciará en el tercer cuatrimestre de 2026. Incluye, entre otras, materias relacionadas con la Ciencia Política, las Humanidades, el Derecho, la Economía, la Sociología, la Historia y las Relaciones Internacionales".
Victoria de Suecia, 48 años
Desde su nacimiento y, de acuerdo a la nueva acta de sucesión redactada en 1979, es Victoria y no su hermano varón, Carlos Felipe, la que ostenta el título de princesa heredera. Su educación fue cuidada al milímetro porque desde el momento de su nacimiento se convirtió en el centro de interés de su país.
La princesa Victoria de Suecia posee una sólida formación académica y militar para su futuro rol como jefa de estado. Estudió en la Universidad de Yale (EE.UU.), realizó estudios en Francia y se formó en Ciencias Políticas e Internacionales, además de completar una intensiva preparación militar. Una vez finalizados sus estudios en Norteamérica, Victoria de Suecia puso todo lo aprendido en práctica y entre otras competencias trabajó en las Naciones Unidas en Nueva York, en la Embajada de Suecia en Washington DC, estudió la resolución de conflictos y mantenimiento de la paz internacional en el Colegio Nacional de Defensa de Suecia y completó su formación con un programa de estudio en el Organismo Sueco de Desarrollo Internacional (ASDI).
La educación internacional es clave para las princesas llamadas a convertirse en reinas, reforzando su independencia y una mentalidad global necesarias en el papel que desempeñarán. Estudiar fuera y vivir como estudiantes normales les da una imagen más cercana y moderna.
Política, diplomacia y sociedad son el eje central de su formación. Las princesas europeas ya no estudian “por tradición”, sino con un objetivo muy concreto: prepararse para liderar, representar y entender el mundo actual; una decisión muy alineada con su papel institucional futuro.












