La Casa Real noruega no atraviesa su mejor época. La princesa Mette-Marit se ha tenido que someter a un trasplante de pulmón debido a su grave enfermedad respiratoria, y Marius Borg, el hijo que tuvo antes de casarse con el príncipe Haakon, ha sido condenado a 4 años de prisión por más de una treintena de delitos, entre ellos dos violaciones. Así las cosas, los longevos reyes Harald y Sonia, de 89 y 88 años respectivamente, siguen al pie del cañón dando la cara por una monarquía que ha sufrido la gran crisis de su historia reciente.
Lazos de sangre
A pesar de los momentos difíciles, la reina Sonia ha tenido el apoyo de otra reina, Silvia de Suecia. Ambas Coronas están tremendamente unidas por lazos de sangre y de amistad. Lo que ahora se ha sabido es que la relación de las dos Reinas es mucho más estrecha de lo que se pensaba y no solo se limita a recepciones, viajes oficiales o cenas de gala: las reinas Silvia y Sonia son dos amigas que se aprecian y que se apoyan en los momentos difíciles, tal y como se acaba de conocer.
Marius Borg, un nieto más para Sonia de Noruega
En su nuevo libro titulado Silvia: la reina que salvó la monarquía, Johan T. Lindwall, redactor jefe de la revista Svensk Damtidning, revela detalles hasta ahora desconocidos sobre la vida privada de la reina Silvia. Se sabía que tanto Silvia de Suecia como Sonia de Noruega eran cercanas, pero no que hubiera apoyado tanto de forma a la mujer del rey Harald de forma tan activa. Johan T. afirma que cuando se supo que Marius Borg sería acusado de varios delitos graves, Silvia comprendió de inmediato la gravedad de la situación. Aunque el hijo de la princesa Mette-Marit no es un nieto de sangre, se ha criado dentro de la Familia Real desde niño, y Sonia nunca hizo distinciones entre él y sus otros nietos durante la infancia.
Silvia de Suecia: "Tenemos que hablar"
Muchos, quizá, habrían optado por poner distancia tras el escándalo y la crisis de tal magnitud, pero no fue el caso de Silvia. Según este autor, entró en su despacho en el Palacio Real de Estocolmo, cerró la puerta y marcó el contacto guardado con el prefijo internacional. Sonó tres veces y la persona al otro lado respondió. "Hola, soy Silvia. Tenemos que hablar". Una vez más, Silvia acudió en ayuda de una amiga que necesitaba apoyo y consejo, según el escritor y periodista.
Durante esa conversación, las reinas hablaron durante largo rato y según el autor, "la voz amable de Silvia era exactamente lo que la muy preocupada Sonia necesitaba en ese momento." Sobre esa conversación, Silvia comentó después: "Entiendan que la próxima vez podría ser yo quien necesite ayuda o apoyo".








