Banderas a media asta en Dinamarca tras el fallecimiento de John Donaldson, padre de Mary de Dinamarca, a los 84 años, como manda el protocolo oficial, y flores ante el palacio de Amalienborg, como símbolo de la solidaridad de ciudadanos que han querido enviar sus condolencias a la Reina de esta manera. Será despedido en un acto privado, según la casa real, pero la agenda oficial sugiere que no será hasta después del fin de semana, cuando se confirmarán sus nietos, los príncipes Vincent y Josephine.
Una semana complicada para Mary que, sin agenda hasta el sábado, vive el duelo por la muerte de su padre, sin olvidar que el sábado es un día muy esperado para sus hijos mellizos que recibirán en la iglesia de Fredensborg uno de los sacramentos más importantes de la iglesia evangélica luterana de Dinamarca. La celebración reunirá a la familia real prácticamente al completo, aunque inevitablemente estará empañada por el recuerdo a John Donaldson, que mantenía una estrecha relación con su hija y sus nietos a pesar del perfil discreto que siempre le ha caracterizado. Por su parte, Federico de Dinamarca ha continuado con sus compromisos y ha reaparecido en unas audiencias en el Palacio Real. Es lo único que, hasta el momento, aparece en la agenda del Rey, en estos difíciles días tras la muerte de su suegro.
Otra de las incógnitas que rodean a la despedida a Donaldson es el lugar en el que recibirá sepultura. Aunque la mayor parte de su vida la ha pasado en Australia, el país que vio nacer a sus hijos, la experta en realeza del medio danés Billed Bladet. Annemette Krakau, cree que existe la posibilidad de que sus restos reposen mucho más cerca de Dinamarca. Recordemos que el padre de la reina Mary nació y creció en Escocia, por lo que no se descarta que sea enterrado en esta tierra, en la que también descansa su esposa Henrietta, la madre de Mary fallecida en 1997.
John Donaldson nació en Escocia el 5 de septiembre de 1941 y desarrolló una sólida trayectoria académica como profesor de Matemáticas Aplicadas antes de establecerse en Australia en 1963, donde formó su familia y donde residía desde hace décadas. En Tasmania pasó gran parte de su vida, pero nunca dejó de sentir un fuerte apego por las Tierras Altas británicas. Inolvidable la imagen en la boda de su hija Mary cuando la llevó emocionado al altar con el tradicional kilt.
“Mi corazón está pesado, y mis pensamientos son grises. Mi amado padre ha fallecido. Pero sé que cuando el dolor se asiente, los recuerdos alegrarán mi día, y lo que seguirá siendo más fuerte es el amor y la gratitud por todo lo que me dio y me enseñó.”, con estas palabras sinceras y personales de su hija, la casa real danesa, dejó que fuese la voz más personal de la Reina la que comunicase la triste noticia el pasado domingo. Lo hizo con una fotografía tomada por la propia Mary el pasado 24 de marzo en Hobart, coincidiendo con la visita de los Reyes daneses a Australia. Por primera vez visitaba su tierra como reina de Dinamarca, y tras el viaje oficial, se quedó allí unos días más, seguramente ya como hija.








