En plena actualidad, marcada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y por la presión pública en torno al caso Epstein, la Casa Blanca celebró una cumbre de dos días sobre bienestar infantil liderada por Melania Trump y con invitadas como Sara Netanyahu, Brigitte Macron y Marta Nawrocka. La estudiada imagen que ha dado la vuelta al mundo es la de la Primera Dama estadounidense entrando en el histórico Salón Este de la Casa Blanca con un robot humanoide de fabricación estadounidense. Ese encuentro, llamado "Fomentando el futuro juntos", ofreció una imagen muy representativa de las alianzas que marcan esta etapa y entre las 45 mujeres invitadas había dos que pertenecían a la realeza: una muy conocida, Lalla Hasna, hermana del rey de Marruecos, y la otra una completa desconocida para el público, Alyazia bint Saif Al Nahyan, una jequesa emiratí.
En un contexto creado para que la mujer de Donald Trump fuera la protagonista absoluta del encuentro, la estadounidense entró desfilando junto al robot y ocupó un lugar en el centro de una mesa en la que esperaban el primeras damas en pie siguiendo el protocolo y el orden de precedencia, a la derecha de Melania Trump estaban la primera dama de Francia y de Ucrania, mientras que a su izquierda estaban las dos representantes de la realeza árabe.
Lalla Hasna, hermana de Mohamed VI, es una de las representantes femeninas de la monarquía alauí con mayor recorrido a nivel internacional. Igual que sus dos hermanas, Lalla Meryem y Lalla Asma, ellas han asumido un papel de primeras damas y han ido ocupando todas aquellas áreas que tradicionalmente fomenta la mujer de un jefe de Estado. Hay que recordar que Mohamed VI se divorcio de su mujer, Lalla Salma, quedando esta retirada de la vida oficial y que su hija, Lalla Khadija, ya se está preparando para ello.
Hasna de Marruecos ha sido especialmente activa en temas de medioambiente y sanidad, dentro de su país, sin embargo, también tiene una buena agenda internacional y esta vez su presencia venía a reflejar el momento actual y el propósito de recordar que Marruecos es una aliado de Estados Unidos en la región.
Idéntico mensaje lanzaba la presencia de la jequesa Alyazia bint Saif Al Nahyan, miembro de la influyente familia gobernante de Abu Dabi y esposa de Sheikh Abdullah bin Zayed, ministro de Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos desde 2006, una de las figuras más relevantes de la diplomacia del Golfo.
A diferencia de otras mujeres de la familia Al Nahyan, mantiene un perfil público extremadamente discreto: no preside fundaciones, no tiene presencia mediática ni redes sociales públicas y apenas existen fotografías oficiales de ella. Su aparición en la Casa Blanca, de hecho, constituye una de sus escasas intervenciones visibles en un escenario internacional. Hay que remontarse al año 2023, a un encuentro internacional por la paz en Palestina organizado por Emine Erdoğan, para encontrar su nombre entre las asistentes a un evento también de carácter global.
Su presencia en la cumbre fue confirmada por agencias como Associated Press y Reuters, que la identificaron explícitamente como la representante emiratí en el encuentro. En las imágenes aparece junto a Lalla Hasna de Marruecos y otras primeras damas, participando en la mesa redonda del evento. Más allá de su discreción, su posición dentro del entramado político de los Emiratos —como esposa del jefe de la diplomacia del país— otorga a su asistencia un peso simbólico notable en el contexto de las relaciones entre Washington y Abu Dabi.
Especialmente llamativo es que mientras en la mesa ocupó un lugar casi protagonista e incluso tomó la palabra, en la foto de familia ocupó un lugar muy discreto, mientras que la hermana del rey de Marruecos mantuvo la misma posición que había tenido durante el resto del evento.













