Donald y Melania Trump han recibido este lunes a Carlos y Camilla de Inglaterra en el pórtico sur de la Casa Blanca, dejándonos unas primeras imágenes de los cuatro que denotan la complicidad y buena sintonía que hay entre ellos. Entre los detalles más llamativos, está el hecho de que la Reina haya roto el protocolo -se entiende que de manera involuntaria- al saludar ella con un beso a la primera dama antes de que lo hiciera su marido. Otra curiosidad que está siendo muy comentada es la imagen que ha sido captada por los reporteros gráficos, donde se ve cómo los responsables de la organización de la cumbre han puesto unos pequeños carteles identificativos sobre la lona roja del suelo. En ellos, pueden leerse las palabras 'president' (presidente) y 'king' (rey), para que tanto el anfitrión como su invitado se sitúen correctamente delante de las cámaras a la hora de ser inmortalizados.
En cuanto a los estilismos elegidos por ellas para este primer encuentro, la mujer del mandatario norteamericano se decantaba por un conjunto amarillo mantequilla del diseñador Adam Lippes. La esposa del monarca, por su parte, se ha cambiado de ropa respecto al modelo que lucía nada más aterrizar en Washington DC. Así, pasaba de la chaqueta rosa de Dior que llevó durante el vuelo, a un vestido blanco de gasa con bordados de Anna Valentine. Lo que sí ha mantenido Camilla en su estilismo es el histórico broche en homenaje a la recordada Isabel II, una joya con forma de bandera engastado con rubíes, esmeraldas y diamantes que regalaron a su suegra durante el viaje que hizo esta a Nueva York en los años 50.
De esta forma arrancaba ya la intensa agenda que los reyes de Inglaterra tienen por delante durante su visita oficial a los EE.UU., la cual se extenderá hasta el próximo sábado y que viene marcada ineludiblemente por el conato de atentado que sufrió el líder republicano el pasado sábado. Por lo menos en lo que respecta a esta cita tan importante, las aguas parecen bajar más calmadas y tanto a unos como a otros se les ha visto bastante relajados y sonrientes. Tras el acto de bienvenida, lo siguiente ha sido ir tomar el té en uno de los salones de la residencia presidencial, para después disfrutar allí, en sus amplios jardines, de una recepción privada donde se contaba con la asistencia de unos 650 invitados.
En ese intervalo, se ha visto a Donald y Melania Trump y Carlos y Camilla de Inglaterra acercarse hasta el lugar donde se encontraba el chef y repostero de la Casa Blanca, Carlo Figarella. Tras estrecharse la mano, han charlado brevemente con él mientras este prestigioso cocinero de origen puertorriqueño estaba en faena para ofrecer un delicioso dulce a todos los presentes. Entre ellos, hemos visto a la demócrata Nancy Pelosi, expresidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, y al hombre que actualmente ocupa dicho cargo, Mike Johnson. Lo siguiente para los reyes británicos será una visita al Capitolio, donde el monarca pronunciará un discurso.
Ya el martes, se trasladarán a Nueva York para participar en un sentido homenaje a los fallecidos por los atentados del 11-S, al cumplirse este año el 25 aniversario de unos ataques a las Torres Gemelas que cambiaron el mundo. Después, la Reina estará en varios actos dedicados a la literatura, incluidos los cuentos infantiles. Dicho evento contará además con la simpática presencia de Winnie the Pooh, el icónico oso apasionado de la miel. Por su parte, el monarca asistirá a un encuentro con líderes empresariales y financieros en el que se pondrán de relieve los vínculos comerciales entre ambas naciones.
De ahí, Carlos y Camilla se desplazarán a Virginia y se verán con residentes locales, asistiendo a una denominada 'fiesta de barrio' que les permitirá acercarse a la ciudadanía. Por último, como colofón a su estancia en Norteamérica, irán a un territorio de ultramar como es Bermuda y escucharán una salva de 21 cañonazos a modo de bienvenida. Una visita inusual, en la que conocerán in situ los esfuerzos de sus habitantes por preservar la biodiversidad de la isla.









