El Palacio del Elíseo —situado en el VIII distrito de París— se ha convertido en el escenario de algunos de los recibimientos de Estado más destacados de los últimos días. Si hace apenas unas horas Emmanuel Macron daba la bienvenida al sultán de Omán, esta noche el palacio ha sido el telón de fondo de un histórico banquete de Estado. Los reyes de Tailandia, Rama X y Suthida, acompañados por la princesa Sirivannavari, han sido recibidos por el presidente de la República Francesa y la primera dama en la sede de la Presidencia. Un acto en el que la reina Suthida ha derrochado complicidad con Brigitte Macron. Un gesto que, sin duda, devuelve a la monarquía tailandesa al primer plano de la agenda internacional.
Una visita con peso histórico
Era este domingo, 28 de junio, cuando un amplio despliegue policial escoltaba a Maha Vajiralongkorn —Rama X— y a la reina Suthida, quienes, acompañados por la princesa Sirivannavari, daban comienzo a la segunda visita de Estado del reinado del monarca tailandés. Un viaje con el que devolvía el gesto de Emmanuel Macron tras su visita a Tailandia en 2022 y que, con motivo del 170.º aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, ha llevado a las históricas salas del Palacio del Elíseo a engalanarse para recibir al rey, la reina y parte de la familia real tailandesa. Es por ello que el Palacio no solo ha tratado de mostrarse para dar la bienvenida oficial a los reyes, sino para ofrecer un banquete de Estado con el que sin duda han puesto el broche de oro a una noche marcada por la diplomacia.
Uno de los momentos más comentados de la noche lo protagonizó la princesa Sirivannavari. Mientras la comitiva, encabezada por Rama X, la reina Suthida, Emmanuel Macron y Brigitte Macron, avanzaba por el Palacio del Elíseo, la hija del monarca se ha detenido unos segundos para posar ante los fotógrafos, después de intercambiar un gesto de complicidad con su padre. Una escena poco habitual que ha roto, por un instante, el estricto protocolo de la corte tailandesa y que refleja la naturalidad con la que la princesa se relaciona con los medios. Y es que, la joven princesa vive, prácticamente, compartiendo su vida en Instagram, donde reúne cerca de 300.000 seguidores y comparte, de vez en cuando, algunos de los momentos más personales de la familia real. Sin embargo, todas las miradas terminaron posándose en la reina Suthida, que deslumbró con un elegante atuendo de inspiración tradicional tailandesa, acompañado de un espectacular collar de diamantes que muchos interpretan como un homenaje a la reina madre, debido a su notable semejanza con la histórica rivière de diamantes que esta lució durante numerosas visitas de Estado.
El joyero de Suthida de Tailandia
La reina Suthida ha heredado algunas de las joyas más emblemáticas de la dinastía Chakri, un legado que perteneció a la reina madre Sirikit y que solo luce en las grandes citas de Estado. Entre ellas destaca el histórico collar Rivière de diamantes, creado para la reina Saovabha Phongsri y recuperado por Sirikit en la década de 1960, así como el espectacular parure de zafiros de Van Cleef & Arpels que llevó durante la coronación de Carlos III. A estas piezas se suman los históricos broches Hongsa, atribuidos a la casa Fabergé, con los que deslumbró durante el banquete de Estado celebrado en Bután. Un joyero de enorme valor histórico que continúa simbolizando la continuidad y el legado de la monarquía tailandesa.
No es casualidad que la reina haya elegido para la ocasión una de las piezas más imponentes de su joyero. La visita de Estado, que se prolongará durante cuatro días, conmemora el 170.º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Francia y Tailandia. Tras el banquete de Estado en el Palacio del Elíseo, los soberanos recorrerán algunos de los enclaves más emblemáticos de París y concluirán su viaje en Toulouse con una visita a las instalaciones de Airbus, reforzando así los lazos entre ambos países.







