Suthida de Tailandia es considerada una de las mujeres más elegantes y bellas del mundo. Su estilo aúna la tradición de una de las monarquías más antiguas del planeta con la sofisticación y la modernidad propias de las grandes Casas Reales europeas. La esposa del Rama X posee, además, uno de los joyeros más impresionantes del mundo. Conformado por exóticas piezas de orfebrería, oro engastado en diamantes e, incluso, broches que simulan la belleza del mundo animal, luce estas alhajas en las ocasiones más solemnes. Ahora, con motivo de las celebraciones del rey tailandés, ha deslumbrado con algunas de las condecoraciones más bellas del país, así como con algunas de las piezas más imponentes del joyero real.
La Corte celebra el aniversario del Rey
Enmarcados en el profundo luto que atraviesa la dinastía Chakri, a consecuencia de la muerte de la reina madre el pasado mes de octubre, así como del fallecimiento de la primogénita del Rey, Tailandia se ha engalanado para la celebración del 74º aniversario del Rama X. Un momento por el que el país se ha sumado a los distintos actos conmemorativos, que han culminado con la asistencia del rey Maha Vajiralongkorn y la reina Suthida, quien ha vuelto a deslumbrar con su elegancia en el acto central. Este ha dado comienzo con la llegada del monarca al Templo del Buda de la Esmeralda, donde, continuando con la estricta tradición que marca la situación debido a los recientes fallecimientos de miembros de la Familia Real, se ha celebrado una ceremonia religiosa llena de símbolos ocultos, mientras que las celebraciones se han trasladado al ámbito más privado.
No obstante, esta ocasión no ha sido una cualquiera, por lo que la Reina se ha enfundado en un impecable atuendo en tonos mantequilla, acompañado de su emblemático cinturón bordado con una pieza central elaborada en diamantes, que sin duda han logrado en acaparar todas las miradas. La Reina ha querido hacer gala de su elegancia, ciñéndose al estricto protocolo de la Corte Real y luciendo diamantes y piezas de orfebrería que forman parte de las ceremonias de Estado, como el collar que cuelga sobre su cuello o algunas de las condecoraciones que ostenta debido a su posición como consorte de Tailandia, así como a su rango dentro del Ejército. Suthida no viste de color amarillo por casualidad, sino por una cuestión estrechamente vinculada a la suerte y al poder de la monarquía. Es por ello que, en esta ocasión, ha querido lucir tonos dorados con matices mantequilla, pues el amarillo mantiene una estrecha relación con la monarquía, el budismo y el lunes, el día que nació el Monarca.
El significado oculto de cada detalle
La Reina se ha convertido —sin apenas pretenderlo— en la otra protagonista de la ocasión, gracias a una blusa de manga larga confeccionada en seda lisa, un claro guiño a la moda tradicional tailandesa. Asimismo, ha querido deslumbrar con cada una de las insignias que ostenta, haciendo gala de su posición dentro de la monarquía, junto a unos pendientes de oro y un anillo más sencillo de lo habitual. Una imagen que deja a un lado la exuberancia del joyero tailandés para mostrar una estética mucho más austera, acorde con un acto dedicado al budismo. No obstante, ha vuelto a situarse por encima de la princesa Sirivannavari, al lucir un conjunto mucho más elaborado y un mayor número de insignias, propias de su condición como reina consorte, consolidándose, junto al Rey, como una de las grandes protagonistas de la ceremonia.
Una ceremonia que se ha convertido en una proyección internacional debido a su carácter solemne. Tras el recibimiento con honores, los Reyes se trasladaron al interior del templo para realizar la tradicional ofrenda y el encendido de velas ceremoniales ante los budas sagrados. La jornada concluyó con el regreso de los monarcas al Gran Palacio de Bangkok, donde continuaron las celebraciones con otros actos religiosos, que este año también se han unido a la ceremonia con motivo del cumplimiento de los cincuenta días del fallecimiento de la princesa Bajrakitiyabha. Desde su muerte, estas celebraciones han adquirido un aire distinto. Es por ello que, en esta solemne ocasión, los Reyes no han querido olvidarse de ella y no han dudado en depositar una ofrenda floral ante los restos de la princesa, dedicando también este emotivo momento a quien se despidió de este mundo hace apenas unos meses.
Fue el pasado mes de junio cuando la princesa Bajrakitiyabha, hija mayor del Rey, falleció a los 47 años de edad, después de permanecer casi tres años en coma a consecuencia del colapso cardíaco que sufrió en diciembre de 2022 mientras paseaba a uno de sus perros. La que estaba llamada a desempeñar un papel fundamental dentro de la monarquía tailandesa dejó un profundo vacío en la dinastía Chakri, que desde entonces ha visto cómo muchas de sus grandes ceremonias han quedado inevitablemente marcadas por su ausencia. Un recuerdo que, meses después de su fallecimiento, sigue muy presente en la Corte y que los Reyes han querido honrar con un emotivo homenaje en una de las jornadas más importantes del calendario institucional del país.









