RINDE HOMENAJE

La gran sorpresa de Ariane en el Prinsjesdag: se convierte en la auténtica heredera del estilo de Máxima de Holanda al recuperar el vestido que ya llevó su madre en 2019


Junto a ella, la princesa Amelia dice adiós al tocado y apuesta por un vestido verde con capa, mientras su hermana Alexia rompe con la tradición con un inesperado sombrero burdeos


La princesa Ariane de Holanda en el Prinsjesdag 2026 con un vestido de Máxima de 2019© Getty Images
15 de septiembre de 2026 a las 14:47 CEST

Los Países Bajos celebran este martes 15 de septiembre una de sus jornadas más importantes del año. Como cada tercer martes de septiembre, el Prinsjesdag —el Día del Príncipe— inaugura oficialmente el nuevo curso parlamentario y convierte las calles de La Haya en el escenario de una de las tradiciones más reconocibles de la monarquía de los Orange. El rey Guillermo Alejandro, la reina Máxima y sus tres hijas, las princesas Amalia, Alexia y Ariane, han participado en la solemne jornada, que comienza con el recorrido de la comitiva real desde el Palacio Noordeinde hasta la Koninklijke Schouwburg, donde el monarca pronuncia el Discurso del Trono. Este año, además, el acto vuelve a celebrarse en el Teatro Real mientras continúan las obras del Binnenhof.

La Familia Real holandesa en el Día del Príncipe 2026© Getty Images

Más allá de su importancia institucional, Prinsjesdag es también una de las grandes citas de moda de la familia real holandesa. Y si Máxima lleva años siendo una de las royals más reconocibles cuando llega el momento de vestir de gala, sus hijas han empezado a seguir su estela con una personalidad cada vez más definida. Amalia, Alexia y Ariane han dejado atrás las elecciones más previsibles de sus primeros años y experimentan ahora con siluetas, colores y accesorios sin renunciar a la elegancia que exige una jornada de esta categoría.

La princesa Ariane en el Prinsjesdag en la Haya 2026.© Getty Images

Ariane abre el armario de Máxima

La gran sorpresa de este Prinsjesdag está en el vestido de la princesa Ariane. La hija pequeña de los reyes ha recuperado una pieza que pertenece al armario de su madre y que Máxima estrenó precisamente en esta misma celebración, en 2019. Siete años después, el diseño vuelve a recorrer las calles de La Haya, pero esta vez sobre una princesa que lo interpreta desde una perspectiva mucho más joven.

Se trata de un vestido largo de Jan Taminiau en un intenso tono burdeos, ajustado al cuerpo y de líneas relativamente sencillas, cuya verdadera protagonista es la capa que cubre los hombros. El mismo color se extiende por los apliques de pedrería que la decoran y que convierten el vestido en una pieza especialmente apropiada para el carácter solemne de Prinsjesdag. Máxima lo estrenó en 2019 junto a unos stilettos de charol, un clutch adornado en la misma línea, guantes cortos de vinilo y varias joyas de diamantes. Entre ellas destacaban un broche y un brazalete, pertenecientes al ajuar Mellerio.

La reina Máxima de Holanda durante el Día del Príncipe en 2019.© GTRES
La reina Máxima de Holanda durante el Día del Príncipe en 2019.

Aquel look tenía además un protagonista indiscutible en la cabeza. Máxima llevó un sombrero de Philip Treacy, uno de los grandes nombres de la sombrerería británica y habitual en los armarios de las royals. Su diseño llamó especialmente la atención por su parecido con el que Meghan Markle había lucido en sus primeras Navidades en Sandringham como miembro de la familia real británica. Kate Middleton, Camilla, Zara Tindall y las princesas Beatriz y Eugenia de York también han recurrido en diferentes ocasiones a sus creaciones.

Ariane ha decidido no reproducir aquella imagen al pie de la letra. Mantiene el vestido y los guantes, pero cambia radicalmente el accesorio de cabeza: en lugar del sombrero de su madre, lleva una diadema de aire más ligero en el mismo universo cromático del vestido. Añade pendientes y pulsera dorados y un bolso de mano de pedrería burdeos. Es, en definitiva, el mismo vestido que hace siete años pertenecía a la imagen de una reina y que ahora se convierte en una forma de demostrar que el armario de Máxima también puede ser el de sus hijas.

La princesa Amelia de Holanda durante Prinsjesdag ,el Día del Príncipe en 2026.© Getty Images

Amalia encuentra su propia elegancia

La princesa Amalia, heredera al trono, ha elegido un camino diferente. Su vestido largo de Rachel Gilbert en un favorecedor tono verde mantiene la sofisticación que se ha convertido en una de las constantes de su estilo en las grandes ocasiones, pero introduce varios elementos que rejuvenecen el resultado.

El diseño incorpora una capa ligera y de buena caída y una construcción asimétrica que aporta movimiento a la silueta. En la cintura, un broche dorado rompe la continuidad del vestido y conecta con los accesorios: grandes pendientes dorados, un bolso de mano acharolado y los clásicos zapatos de salón de punta y tacón.

Amalia de Holanda© Getty Images

Pero es el tocado el elemento que define la imagen. Amalia ha prescindido esta vez del sombrero y ha optado por una diadema en tono dorado, de apariencia satinada y cercana al ocre. También ha dejado el cabello suelto, una decisión sencilla que cambia por completo la lectura del conjunto y lo aleja de una imagen excesivamente solemne.

Amalia, Alexia y Ariane de Holanda escuchan el discurso de su padre © Getty Images
Amalia, Alexia y Ariane de Holanda escuchan el discurso de su padre

Alexia vuelve a arriesgar

Si hay una de las tres hermanas que parece sentirse especialmente cómoda experimentando, esa es Alexia. La princesa ha elegido un vestido largo y fluido en un tono verde petróleo, de Reiss, más oscuro e intenso que el verde de Amalia, con matices verdosos que encajan perfectamente con el burdeos de sus complementos.

El diseño deja los hombros al descubierto y añade en la parte posterior una especie de chal o capa que cae hacia atrás, creando movimiento alrededor de la silueta. La caída fluida del vestido evita que el conjunto resulte excesivamente rígido y refuerza esa imagen más relajada que Alexia suele imprimir a sus elecciones de gala.

Pero el verdadero golpe de efecto está en la cabeza. En lugar de una diadema o un tocado —los accesorios más habituales entre las mujeres de la familia real en este tipo de actos— Alexia ha elegido un sombrero burdeos de inspiración fedora de Maison Michel, de la colección personal de su madre. Es una decisión mucho más arriesgada y poco habitual en Prinsjesdag, precisamente porque se aleja del lenguaje tradicional de la sombrerería royal.

El resto del look mantiene la conexión cromática: guantes burdeos, como los de su hermana Ariane, y un bolso de mano de ante en el mismo tono. El resultado es probablemente el más atrevido de los tres, pero también el que mejor demuestra hasta qué punto las princesas están dejando de vestir simplemente como miembros de una familia real para empezar a construir una identidad estética propia.

Los reyes Guillermo y Máxima en su entrada en el Teatro Real © Getty Images

Tres princesas, una nueva generación

La imagen conjunta de Amalia, Alexia y Ariane resume bien la transformación de las jóvenes Orange. Máxima continúa siendo la gran referencia de la familia cuando llega una ocasión de gala, pero sus hijas ya no parecen necesitar copiar su fórmula. Ariane puede recuperar un vestido de su madre y transformarlo con una diadema; Amalia puede suavizar una silueta de capa con el pelo suelto; y Alexia puede convertir un sombrero inesperado en el centro de su look.

Eso es precisamente lo interesante de este Prinsjesdag. Mientras Guillermo Alejandro cumple con el ritual que cada año inaugura el curso parlamentario y la familia recorre La Haya en la tradicional comitiva real, sus tres hijas ofrecen también una imagen de continuidad, pero a su manera. Son princesas preparadas para asumir el papel que les corresponde dentro de los Orange y, al mismo tiempo, jóvenes que han encontrado en la moda una forma cada vez más clara de expresarse.