El rey Rama X y la reina Suthida de Tailandia viven días históricos al protagonizar lo que está siendo la segunda visita de Estado de su reinado. Un acontecimiento que el monarca y la consorte real han compartido de la mano de la princesa Sirivannavari, una de las hijas del rey tailandés, que ha vuelto a poner el foco en las dinámicas de la sucesión al trono tras la reciente muerte de la princesa Bah, quien se perfilaba como heredera de facto. Todo ello en un contexto en el que el heredero oficial, según apuntan los medios tailandeses, no contaría con el mismo respaldo para asumir el futuro del considerado semidiós tailandés. Entre elegancia, diamantes históricos y una puesta con el Palacio del Elíseo como joya arquitectónica, está a punto de concluir una de las visitas más singulares de la historia reciente europea.
El esplendor de la monarquía tailandesa
Hace tan solo unos días, una imponente comitiva encabezada por la seguridad nacional daba la bienvenida a Rama X y a la reina Suthida de Tailandia en la capital de Francia para dar inicio a lo que se considera una de las visitas de Estado más excepcionales de los últimos tiempos. Paralelamente, Emmanuel y Brigitte Macron se situaban frente a la alfombra roja que da la bienvenida al Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia de la República Francesa, para recibir a Maha Vajiralongkorn y a una elegante Suthida que, junto a la princesa Sirivannavari, mostraron ante el mandatario francés la seda de unos vestidos que evocaban las profundas raíces tailandesas.
Fue durante la noche parisina cuando la visita del monarca tailandés cobró un especial protagonismo con la celebración de un banquete de Estado en honor a los miembros de la dinastía Chakri. Una velada solemne que, al igual que el recibimiento oficial, contó con la presencia de la hija del rey de Tailandia, que atrajo la atención de los asistentes. En realidad, esta visita se ha enmarcado en el luto que la familia real mantiene tras el fallecimiento de la primogénita de Rama X, quien murió hace apenas dos semanas tras más de tres años en coma. Un hecho que ha reavivado las dudas en torno a la sucesión al trono de Tailandia, ya que, aunque el heredero oficial es uno de los hijos del actual rey, algunos sectores apuntan a que esta situación podría no ser definitiva. La muerte de la princesa vuelve a dejar en el aire de esta forma la sucesión al trono de Tailandia, debido a la problemática existente en torno al soberano tailandés. Tres hijos reconocidos y cuatro apartados de la Familia Real. Estos últimos de su anterior esposa, los cuales fueron desheredados y repudiados por el Monarca.
En la actualidad, la línea de sucesión se rige por la Ley de Sucesión del Palacio de 1924, que dicta quién tiene derecho a suceder al monarca. Una norma que establece diferentes motivos por los cuales un miembro real no puede acceder al trono. Entre ellos: debe ser varón, ser aceptado por el pueblo tailandés —y también por la Familia Real—, no estar enfermo ni contar con antecedentes y no ser hijo de un miembro excluido de la línea de sucesión. Y es que, la Constitución de Tailandia difiere de la Ley de Sucesión del Palacio de 1924, ya que permite que las mujeres figuren en la línea de sucesión si no hay un hijo varón. No obstante, el Parlamento deberá aprobar a dicha heredera que en estos momentos, el trono podría recaer sobre la princesa Sirivannavari, pues sobre actual heredero al trono, el príncipe Dipangkorn, existen dudas sobre su supuesta capacidad para liderar la monarquía, existiendo sobre el mismo un posible diagnóstico de discapacidad intelectual. La hija mayor del rey, la princesa Bajrakitiyabha, fue considerada durante mucho tiempo la siguiente en la línea de sucesión al trono y se había preparado para ascenderlo algún día. Sin embargo, la muerte de la misma finalizó con este supuesto, creando una gran crisis dentro de la monarquía tailandesa. Es por ello que la presencia de la princesa en París podría tener, en realidad, una connotación mucho más relevante más allá de una simple presencia.
No obstante, no se puede afirmar que ella vaya a convertirse en heredera al trono, pues la prensa local también habla de una posible reincorporación de otros hijos de Rama X a la familia real para la continuidad dinástica. Estos hijos fueron fruto de su anterior relación con la ex actriz Sujarinee Vivacharawongse, a quien el monarca acusó de adulterio, lo que llevó al rey a despojar tanto a su esposa como a sus hijos de todos los títulos reales, así como de los privilegios diplomáticos propios de los miembros de la dinastía. De los cinco hijos que tuvo con su segunda esposa, la única que no fue repudiada fue la hija menor, la princesa Sirivannavari. El rey ordenó traerla de vuelta de Inglaterra a Tailandia cuando era una niña y, desde entonces, se ha ido consolidando poco a poco como una de las figuras más cercanas al monarca tailandés.
Una última jornada en París
Los reyes de Tailandia están a punto de poner fin al histórico viaje de Estado, por lo que han querido rendir homenaje de la forma más simbólica posible a la moda, trasladándose a un encuentro especialmente representativo. Ese papel quedó especialmente patente durante la visita de los reyes de Tailandia a la exposición La Mode en Majesté, en el Musée des Arts Décoratifs, estrechando así los lazos que unen a ambos países. Una jornada en la que, una vez más, la agenda ha tenido en cuenta a la princesa Sirivannavari, quien se ha consolidado como una de las grandes diseñadoras de moda, poniendo de relieve su presencia en este viaje tan simbólico como institucional.
Un trayecto que, sin duda, ya forma parte de su propia vida institucional, pues se trata del segundo viaje de Estado de su reinado; el primero fue a Bután, por lo que esta proyección hacia Europa resulta tan inédita como esperada, con la que se espera se reduzca, en cierta manera, el aislamiento que la monarquía de Rama X ha experimentado desde el inicio de su reinado. Todo ello se enmarca, además, en un contexto en el que la cuestión sucesoria sigue siendo un elemento de fondo inevitable, proyectándose de forma indirecta sobre la figura de la joven princesa.









