Durante la visita de Estado de los reyes Rama X y Suthida a Francia, con motivo del 170 aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, la princesa Sirivannavari de Tailandia se ha convertido en una de las grandes protagonistas del viaje gracias a un look que esconde una historia de décadas. A su llegada al aeropuerto de París-Orly el 28 de junio, donde se ha recibido a los monarcas tailandeses junto a otros representantes oficiales, ha elegido un conjunto de lunares blancos sobre fondo negro que rápidamente ha llamado la atención por su aire clásico y por ese inesperado guiño flamenco, muy cercano al imaginario español de los lunares. Sin embargo, detrás del estampado hay algo mucho más profundo: un homenaje a su abuela, la reina Sirikit, y a uno de sus looks más recordados de los años 60.
Un conjunto de lunares con silueta de alta costura
El look elegido por Sirivannavari está compuesto por dos piezas confeccionadas por Tirapan, una de las casas de moda más prestigiosas de Tailandia, conocida por su trabajo artesanal y por sus creaciones para ocasiones institucionales.
La princesa ha apostado por una chaqueta corta de manga francesa combinada con un vestido midi de corte clásico. El conjunto mantiene una estructura muy femenina, con detalles pensados para realzar la silueta: cintura marcada, falda con movimiento y un elegante juego de volúmenes.
Uno de los elementos más llamativos era precisamente el estampado de lunares, un motivo asociado históricamente con la feminidad, el glamour y la moda de mediados del siglo XX. Aunque actualmente puede parecer un estampado divertido o incluso cercano a la estética flamenca, en realidad los lunares llevan décadas formando parte del lenguaje visual de grandes iconos de estilo.
La princesa completó el conjunto con zapatos a juego y accesorios cuidadosamente seleccionados, consiguiendo ese equilibrio entre tradición y modernidad que define muchos de sus looks públicos.
El vestido que conecta a Sirivannavari con la reina Sirikit
La verdadera importancia del look está en su inspiración. La princesa no ha elegido los lunares por pura casualidad, sino que ha recuperado la esencia de un conjunto que llevó la reina Sirikit en 1960 durante una visita oficial a Estados Unidos.
Aquel diseño original fue creado por Pierre Balmain, fundador de la maison Balmain, dentro de una colección de primavera de 1960. La reina Sirikit, considerada una de las grandes figuras de estilo de la realeza del siglo XX, trabajó estrechamente con diseñadores internacionales y convirtió la moda en una herramienta de representación cultural.
El conjunto original destacaba por su elegancia arquitectónica y por detalles innovadores para la época, como la apertura trasera de la chaqueta, que dejaba ver el vestido interior al caminar.
Más de seis décadas después, Sirivannavari recupera esa inspiración y la adapta a su propia identidad. El resultado es una reinterpretación contemporánea de un legado familiar.
Además, el gesto conecta con una idea cada vez más presente en la moda actual: recuperar piezas, reinterpretar códigos históricos y dar nueva vida a referencias del pasado.
La princesa diseñadora que une tradición y moda internacional
Sirivannavari es segunda en la línea de sucesión al trono tailandés y ha construido una trayectoria propia como diseñadora.
Formada en la prestigiosa École de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, fundó su propia firma homónima y ha presentado colecciones durante la Semana de la Moda de París, combinando elementos tradicionales tailandeses con códigos contemporáneos de alta costura.
Un look que demuestra que la elegancia real no tiene fecha
Con este vestido de lunares, Sirivannavari ha conseguido mirar al pasado sin quedarse en él. Un homenaje a la reina Sirikit, una referencia a la alta costura de los años 60 y una reinterpretación moderna que confirma que algunos códigos de estilo son verdaderamente atemporales.







