Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez ya son marido y mujer. La pareja ha elegido Cascais para celebrar su boda en la más estricta intimidad, junto a sus cinco hijos. No es la primera vez este año que la localidad aparece relacionada con ellos: en enero ya saltó a los titulares al conocerse que habían comprado una espectacular vivienda en Quinta da Marinha, una de las zonas residenciales más exclusivas de Portugal.
A poco más de media hora en coche de Lisboa, Cascais combina el encanto de una antigua villa marinera con grandes mansiones, buenos restaurantes y hoteles exclusivos. Un lugar elegante, pero también abierto al mar y con mucho que descubrir.
QUÉ VER EN CASCAIS: PALACIOS DE CUENTO Y ATARDECERES DE POSTAL
El origen de la exclusividad de Cascais le viene de lejos. En 1870, el rey Luís I decidió que este sería su destino de verano, y la alta sociedad no tardó en seguir sus pasos, levantando espectaculares villas frente al océano. Hoy en día, Cascais mantiene ese aire aristocrático, pero se ha renovado para ofrecer una escena mucho más actual.
Su historia se empieza a descubrir visitando la Ciudadela de Cascais, una imponente fortaleza amurallada que ahora alberga un hotel de lujo (el Pestana Cidadela Cascais) y un vibrante distrito artístico. Muy cerca se encuentra el Palacio de los Condes de Castro Guimarães, que parece sacado de un cuento, pues está literalmente suspendido sobre el mar. También merece una visita el faro de Santa Marta, todo un símbolo de la ciudad, que alberga un pequeño museo dedicado a la historia de los faros portugueses y es el lugar perfecto para hacer fotos.
EL REFUGIO DE ESPÍAS QUE DIO VIDA AL MISMÍSIMO JAMES BOND
Pero Cascais y la vecina Estoril guardan un pasado aún más intrigante. Durante la Segunda Guerra Mundial, este enclave neutral fue el punto de encuentro de aristócratas exiliados (como don Juan de Borbón y la familia real española) y... ¡agentes secretos internacionales!
El propio Ian Fleming pasó por aquí trabajando como agente de inteligencia. El ambiente lleno de glamur y misterio del Casino de Estoril fue exactamente lo que le inspiró para crear a su personaje más famoso: James Bond, el agente 007.
EL LADO SALVAJE DE CASCAIS: SURF Y PASEOS JUNTO AL MAR
Más allá de los palacios y el lujo, Cascais tiene una cara B mucho más salvaje y natural. Abierta al Atlántico y con fuertes vientos, la playa de Guincho, en pleno Parque Natural de Sintra-Cascais, es hoy uno de sus grandes reclamos. Sus olas atraen a aficionados al surf y al kitesurf, pero también es un buen lugar para pedalear en bicicleta a tu ritmo por los nueve kilómetros de litoral. Más al sur, el playazo de Carcavelos —que en verano se llena de lisboetas— ofrece también un fantástico ambiente para disfrutar con la tabla.
Si hay un lugar donde se entiende la fuerza del Atlántico, es la Boca do Inferno. El mar ha hecho aquí de las suyas, abriendo una enorme gruta en la costa calcárea y dejando un paisaje de rocas, acantilados y olas que golpean con fuerza.
Fuera del centro, el cabo da Roca ofrece uno de los paisajes más espectaculares de la zona. Aquí, el Atlántico rompe contra acantilados de más de 100 metros en el punto más occidental de la Europa continental. El espectáculo es especialmente bonito al atardecer, cuando el sol cae sobre el océano. Antes de llegar, las pasarelas de madera de la duna da Cresmina permiten recorrer este frágil ecosistema sin dañar la naturaleza.
LA VERSIÓN CONTEMPORÁNEA DE CASCAIS
El arte también tiene mucho que decir en Cascais, especialmente en el Barrio de los Museos. El gran emblema de esta zona es la Casa das Histórias Paula Rego, uno de esos edificios que llaman la atención nada más verlo. Lo diseñó el célebre arquitecto portugués y premio Pritzker Eduardo Souto de Moura y su estructura es inconfundible: dos monumentales torres rojas que se alzan al cielo rematadas en pirámide, un diseño que reinterpreta las tradicionales chimeneas portuguesas. Justo al lado están también el Museo del Mar y el Parque Marechal Carmona, un oasis de paz con pavos reales en libertad.
SABORES DEL ATLÁNTICO: QUÉ COMER (Y EL POSTRE QUE NO TE PUEDES PERDER)
En Cascais se come mirando al Atlántico. El Mercado da Vila es el lugar para descubrir los sabores locales y hasta participar en un taller de cocina portuguesa para aprender a preparar el tradicional bacalao à lagareiro. A la hora de sentarse a la mesa, O Pescador es una taberna tradicional abierta en 1964, donde no solo se come buenos pescados y mariscos, sino que también conserva fotografías de algunos de aquellos ilustres visitantes que han pasado por ella, desde Julio Iglesias o Yves Montand a Mick Jagger.
Para el postre, Santini es una parada casi obligada. Sus helados artesanales de fruta son una verdadera institución local desde 1949, y las colas que se forman en verano a sus puertas dan buena cuenta de su fama.
DÓNDE DORMIR EN CASCAIS COMO UNA CELEBRIDAD
Para poner la guinda a la escapada, dos opciones de alojamiento muy diferentes, pero con un denominador común: unas impresionantes vistas al océano. El Farol Hotel ocupa una mansión del siglo XIX junto al faro de Santa Marta y apuesta por un diseño contemporáneo (farol.com.pt), mientras que la Quinta do Rio Touro, cerca del cabo da Roca, ofrece una estancia mucho más tranquila y rodeada de naturaleza. No son la casa de Cristiano y Georgina, pero en cualquiera de las dos se disfruta del mar, la buena gastronomía y de ese ambiente cosmopolita que tanto gusta a la pareja. ¡Y todo sin salir de Portugal, la tierra natal del futbolista!













