"Tener una trombofilia no significa renunciar a la maternidad", el esperanzador mensaje de dos hematólogos sobre esta enfermedad que a veces complica el embarazo


Mujeres como María Castro o Marta Peñate han confesado que tienen problemas de este tipo. ¿Cuáles son las recomendaciones para lograr un embarazo y que no haya riesgos? ¿Puede afectar a la fertilidad?



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3 de noviembre de 2026 a las 13:14 CET

La trombofilia es una alteración en la sangre que predispone a la aparición de trombos, algo de por sí más frecuente durante el embarazo. ¿Cómo influye tener esta enfermedad a la hora de buscar y cuidar el embarazo? ¿De qué manera se relaciona este problema con los abortos de repetición? Siete sociedades científicas acaban de firmar un nuevo consenso con el fin de avanzar hacia una atención más segura y homogénea en las mujeres afectadas.

Dra. Olga Gavín y Dr. Santiago Bonanad© SETH
Dra. Olga Gavín y Dr. Santiago Bonanad

Para saber más de ello, hemos consultado con la Dra. Olga Gavín, hematóloga del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza), y miembro de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) y con el Dr. Santiago Bonanad, jefe de la Unidad de Hemostasia y Trombosis del Hospital Universitario y Politécnico La Fe (Valencia), y miembro de la SETH.

Cuando la embarazada tiene síndrome antifosfolípido, habrá más controles y se le recomienda mantener una actividad física adecuada, evitar la inmovilidad prolongada y no fumar

Dra. Olga Gavín y Dr. Santiago Bonanand, expertos en trombosis

¿Qué mujeres con abortos de repetición o con problemas de fertilidad deberían someterse a un diagnóstico de trombofilia?

No todas las mujeres que tienen dificultades para quedarse embarazadas o que han sufrido abortos necesitan un estudio de trombofilia. Este es precisamente uno de los principales mensajes del nuevo consenso: las pruebas deben solicitarse de forma individualizada, cuando exista una indicación médica que justifique su realización. Es importante diferenciar las trombofilias hereditarias del síndrome antifosfolípido, una enfermedad autoinmune adquirida que sí puede relacionarse con los abortos de repetición. Por ello, en estas mujeres está indicado valorar la presencia de anticuerpos antifosfolípidos.

Por el contrario, los estudios de trombofilia hereditaria no se recomiendan de forma rutinaria para investigar abortos recurrentes o problemas de fertilidad. Se reservan para situaciones concretas, especialmente cuando existen antecedentes de trombosis. La clave es realizar las pruebas adecuadas a las mujeres que realmente pueden beneficiarse de ellas.

Mujer joven tras hacerse una analítica de sangre© Getty Images

¿Qué mecanismos tiene la trombofilia para dificultar el embarazo o hacer que este se interrumpa?

La trombofilia es una predisposición a formar coágulos sanguíneos con mayor facilidad, pero no todas las trombofilias afectan de la misma manera al embarazo. En el síndrome antifosfolípido, determinados anticuerpos pueden favorecer la coagulación y provocar alteraciones inflamatorias que afectan al desarrollo y funcionamiento de la placenta, dificultando que el embarazo evolucione correctamente. Sin embargo, en las trombofilias hereditarias no se ha demostrado una relación causal clara con los abortos de repetición ni con la infertilidad.

Cuando una mujer es diagnosticada con este problema, ¿qué soluciones terapéuticas hay para que pueda ser madre?

El primer mensaje debe ser tranquilizador: la mayoría de las mujeres con trombofilia pueden conseguir un embarazo y tener un bebé sano. El tratamiento depende del tipo de trombofilia y de los antecedentes de cada mujer.

En el síndrome antifosfolípido obstétrico, la combinación de aspirina a dosis bajas y heparina durante el embarazo ha demostrado mejorar las posibilidades de conseguir un nacimiento con éxito.

En cambio, en las trombofilias hereditarias, la heparina no ha demostrado prevenir de forma generalizada los abortos de repetición, por lo que se utiliza principalmente cuando existe un riesgo de trombosis que lo justifique.

Embarazada inyectándose heparina en la tripa© Getty Images/500px Plus

El embarazo de una mujer con trombofilia, ¿es un embarazo de alto riesgo?, ¿qué controles se llevan a cabo y qué cuidados especiales se necesitan?

No todos los embarazos de mujeres con trombofilia son necesariamente de alto riesgo. Todo depende del tipo de alteración y de los antecedentes de la paciente. En aquellas mujeres con mayor riesgo, es recomendable un seguimiento coordinado entre Obstetricia y Hematología; en el caso de que la gestante tenga un síndrome antifosfolípido, debe formar parte del equipo multidisciplinar un médico internista y/o Reumatología. Puede ser necesario realizar ecografías adicionales para vigilar el crecimiento del bebé y el funcionamiento de la placenta, así como controlar la presión arterial y el tratamiento anticoagulante, cuando esté indicado. También se recomienda mantener una actividad física adecuada, evitar la inmovilidad prolongada y no fumar.

Embarazada dando la mano a su pareja mientras le hacen una ecografía© Getty Images/Maskot

¿Cuáles son los peligros fundamentales para la salud de la mujer gestante con trombofilia?

El principal riesgo es la aparición de una trombosis, es decir, la formación de un coágulo en las venas, generalmente de las piernas, que en ocasiones puede desplazarse hasta los pulmones y producir una embolia pulmonar. El embarazo aumenta de forma natural la tendencia de la sangre a coagularse y, en algunas mujeres con trombofilia, este riesgo puede ser mayor. Además, el síndrome antifosfolípido puede asociarse a complicaciones obstétricas como la preeclampsia.

Es importante recordar que tener una trombofilia supone una mayor predisposición, pero no significa que necesariamente vaya a producirse una complicación.

Para el feto, ¿el hecho de que su madre tenga trombofilia conlleva algún riesgo añadido?

En determinadas situaciones sí, aunque la mayoría de las mujeres con trombofilia pueden tener embarazos normales y bebés sanos. El síndrome antifosfolípido puede favorecer pérdidas gestacionales, alteraciones del crecimiento fetal o partos prematuros, especialmente cuando afecta al funcionamiento de la placenta. En las trombofilias hereditarias, esta relación es mucho menos clara. Por ello, cuando existe un riesgo obstétrico significativo, los controles ecográficos permiten vigilar el desarrollo del bebé y detectar precozmente posibles complicaciones.

Mujer en la camilla del hospital antes del parto© Getty Images/Westend61

En relación al parto, ¿cómo afecta la trombofilia a su desarrollo?

La trombofilia no implica necesariamente tener que realizar una cesárea. En la mayoría de los casos, el parto vaginal es una opción segura. Lo más importante es planificar el parto cuando la mujer recibe tratamiento anticoagulante, ya que puede ser necesario suspender temporalmente la heparina para reducir el riesgo de sangrado y permitir la administración segura de anestesia epidural. Para ello, es fundamental la coordinación entre Obstetricia, Hematología y Anestesia.

¿Qué sucede en el posparto: hay algún factor añadido por la trombofilia que deba ser tenido en cuenta? ¿Hasta cuándo se mantiene la medicación?

El posparto es una etapa especialmente importante, ya que el riesgo de trombosis no desaparece con el nacimiento del bebé, sino que se mantiene elevado durante las primeras semanas después del parto. Por este motivo, las mujeres que han necesitado tratamiento preventivo con heparina de bajo peso molecular durante el embarazo habitualmente deben mantenerlo durante el posparto, generalmente hasta completar seis semanas después del nacimiento.

En cualquier caso, la duración del tratamiento debe individualizarse según el tipo de trombofilia, los antecedentes de trombosis y otros factores de riesgo. Algunas mujeres pueden necesitar anticoagulación durante más tiempo. La heparina de bajo peso molecular es el fármaco de elección durante la gestación y el postparto, es segura y no atraviesa la barrera placentaria.

Mujer joven en consulta de ginecóloga© Getty Images

¿Deben seguir las mujeres con trombofilia un tratamiento médico para lograr la gestación en siguientes embarazos?

Las trombofilias hereditarias son condiciones genéticas que acompañan a la persona durante toda su vida, pero no constituyen necesariamente una enfermedad ni requieren tratamiento permanente. Muchas mujeres con trombofilia nunca presentan complicaciones. En futuros embarazos, el tratamiento dependerá del tipo de trombofilia y de los antecedentes personales. Las mujeres con síndrome antifosfolípido obstétrico suelen necesitar tratamiento preventivo, mientras que en las trombofilias hereditarias no siempre es necesario. Lo más recomendable es realizar una valoración médica antes de buscar un nuevo embarazo.

Tener una trombofilia no significa renunciar a la maternidad. Con un seguimiento adecuado, la mayoría de estas mujeres pueden desarrollar un embarazo satisfactorio.