LUGO

O Courel: la sierra gallega donde los castañares centenarios esconden pallozas prerromanas y un monasterio todavía habitado


Uno de los territorios con mayor diversidad vegetal de Galicia guarda la huella del poeta que convirtió su tierra natal en un lugar mítico


Monasterio de San Xulián de Samos, Lugo, Galicia© Shutterstock
3 de noviembre de 2026 a las 13:28 CET

Los peregrinos no fueron los primeros en buscar cobijo en estas montañas. Mucho antes de que existiera el Camino de Santiago, los habitantes de un poblado de la Edad del Hierro construyeron aquí unas murallas que les resguardaban del resto del mundo. Sobre un promontorio junto al meandro de un río, este asentamiento se ha vinculado a los tiempos en que Roma buscaba oro en estas tierras. Hoy, los caminantes llegan hasta sus restos por un sendero otoñal alfombrado de hojarasca que parte de una aldea de casas de piedra y hórreos para descender hasta el río. Pasado y presente se unen donde arranca la ruta, en un monasterio fundado en época visigoda y reconstruido tras dos incendios, cuyos monjes reservan una de sus dependencias a quienes hacen la ruta jacobea.

Otoño en el bosque de O Courel, Lugo, Galicia© Shutterstock
Otoño en el bosque de O Courel.

Una sierra de soutos y devesas

En el sureste de la provincia de Lugo, la sierra de O Courel levanta un laberinto de montañas por el que el río Lor se abre paso a la sombra de cumbres como Formigueiros o Pía Paxaro. Buena parte de ella pertenece al municipio de Folgoso do Courel, algo más de 190 kilómetros cuadrados donde alrededor de un millar de vecinos se reparten en una cuarentena de aldeas.

Ruinas del castillo de Carbedo, en Folgoso Do Courel, Lugo © Shutterstock
Ruinas del castillo de Carbedo, en Folgoso Do Courel

En sus laderas, donde las especies atlánticas conviven con otras mediterráneas, crece una de las mayores diversidades vegetales de Galicia, con más de un centenar de especies de árboles y arbustos. Los soutos visten los valles y cada otoño los tiñen de ocres y dorados, mientras en las cabeceras de los ríos resisten las devesas, bosques autóctonos propios de esta sierra donde el roble comparte sombra con el tejo, el acebo, el haya y el abedul. Tampoco bajo tierra le faltan tesoros, y sus rocas y pliegues le abrieron en 2019 las puertas de la red de geoparques de la UNESCO.

Durante generaciones, sin embargo, la riqueza que sostuvo a sus habitantes colgaba de las ramas. La castaña llenaba los platos y del castaño se aprovechaba todo, desde la cama del ganado hasta la madera y la miel. Quizá por eso escribió Uxío Novoneyra, poeta de la región, en su libro Os Eidos (1955), "Courel dos tesos cumes que ollan de lonxe! Eiquí síntese ben o pouco que é un home...", haciendo del lugar el centro de su poesía.

Otoño en el bosque de O Courel, Lugo, Galicia© Shutterstock
Otoño en el bosque de O Courel.

Del monasterio al castro

El mejor itinerario para recorrer la comarca arranca al norte de la sierra, en Samos, cuyo monasterio de San Xulián llegó a ser en la Edad Media uno de los centros culturales más destacados de Europa. Entre sus muros se refugió el futuro rey Alfonso II el Casto, y tras los incendios de 1558 y 1951 se levantó de nuevo en un conjunto donde conviven estilos del románico al barroco. Hoy es uno de los tres monasterios de Galicia que siguen habitados por monjes, y sus visitas guiadas recorren el claustro gótico de las Nereidas, con su fuente barroca, y el claustro grande, uno de los mayores de España.

Monasterio de San Xulián de Samos, Lugo, Galicia© Shutterstock
Monasterio de San Xulián de Samos.

Llegados al corazón de la sierra, Seoane do Courel, uno de sus núcleos principales, es la puerta de entrada a las aldeas más altas del recorrido. Desde allí, estrechas carreteras de curvas conducen a Froxán, una aldea de calles empedradas, casas de piedra y tejados de pizarra, abrazada por soutos de castaños centenarios que todavía dan fruto. Su cosecha sigue siendo motivo de fiesta, y a principios de diciembre los vecinos celebran la Pisa da Castaña, en la que las castañas, secadas al fuego durante semanas en un sequeiro, se golpean dentro de un saco para liberarlas de su cáscara y se sirven después con chorizo y panceta.

Castañas en la sierra de O Courel Galicia© Shutterstock
Castañas en la sierra de O Courel.

De la aldea parte el PR-G 223, un circuito de casi 11 kilómetros y unas cuatro horas que desciende hacia el Lor. Junto al puente do Bao, un desvío conduce al castro de Vilar, cuyas murallas, de hasta seis metros, siguen asomándose al meandro del río desde lo alto. El sendero continúa después hasta Vilar, donde un vecino ha reunido durante años aperos de labranza e instrumentos musicales en un pequeño museo etnográfico, y emprende el regreso entre castaños, con una exigente subida hasta Vilamor.

Pallozas y bosque primario

El itinerario sube también a O Cebreiro, a unos 18 kilómetros de Seoane, el primer pueblo gallego que encuentran los peregrinos del Camino Francés. Allí sobreviven varias pallozas, casas de planta ovalada y tejado de paja pensadas para resistir la nieve y el viento, bajo las que personas y ganado compartían techo. Tres de ellas guardan hoy un museo etnográfico gratuito a la sombra del santuario prerrománico de Santa María, donde se custodian el cáliz de un milagro eucarístico y la tumba de Elías Valiña, el párroco que devolvió la vida a la ruta jacobea.

Pallozas en OP Cebreiro, Lugo, Galicia© Shutterstock
Pallozas en OP Cebreiro.

Quien prefiera perderse en la naturaleza encontrará en la Devesa da Rogueira una de las reservas botánicas más ricas de Galicia, tres kilómetros cuadrados de bosque primario donde crecen más de 800 especies de plantas. El PR-G 222 parte del aula de la naturaleza de Moreda y, tras un primer tramo llano, recorre 9,5 kilómetros entre fresnos, hayas, tejos, acebos y abedules. En lo alto, el bosque guarda una última sorpresa, un manantial de dos caños, uno de agua limpia y otro teñido de rojo por el hierro. Muy cerca, en Parada, la casa natal de Novoneyra acoge la fundación que lleva su nombre, abierta a visitas guiadas todo el año, el mejor epílogo para un viaje por las montañas que inspiraron sus versos.

Antiguo secadero de castañas, junto a unos castaños centenarios, en Samos, Camino de Santiago, O Courel, Galicia.© Shutterstock
Antiguo secadero de castañas, junto a unos castaños centenarios de Samos.

LO MÁS PRÁCTICO SI VISITAS O COUREL

Mejor época para viajar

En otoño, cuando soutos y devesas se tiñen de ocres y amarillos y comienza la recogida de la castaña.

Tres imprescindibles

Recorrer el claustro grande del monasterio de Samos, asomarse al meandro del Lor desde el castro de Vilar y subir por la Devesa da Rogueira desde Moreda.

Qué probar

El queso de O Cebreiro, con denominación de origen y forma de seta o gorro de cocinero, platos tradicionales de la sierra como el caldo de castañas o las castañas con tocino, y el cabrito o la trucha de Casas do Comerciante, en Vilamor.

Dónde alojarse

En Samos, junto al río Oribio y al Camino de Santiago, A Casa da Botica reúne catorce habitaciones bautizadas con nombres de plantas medicinales. En el vecino municipio de Quiroga, la Casa Grande da Ferrería de Rugando ofrece habitaciones con vistas al río, algunas con terraza, y restaurante propio.